Las excavaciones arqueológicas en el valle de Chicama, en la región de La Libertad, permitieron recuperar objetos vinculados con las ceremonias y las prácticas culturales de la sociedad Mochica. Los materiales proceden de Huaca Santa Ana, ubicada en el centro poblado El Chaparral, distrito de Casa Grande, provincia de Ascope.
La investigación comprende un trabajo de campo de al menos 27 años en tres huacas de la zona. Entre los materiales recuperados destacan semillas de ulluchus, diez rostros humanos elaborados en arcilla y piezas cerámicas que representan alimentos preparados para el consumo.
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Los objetos ofrecen información sobre diferentes aspectos de la vida mochica, desde el uso de sustancias vegetales en ceremonias con sangre hasta las representaciones humanas y las formas de preparación de alimentos. Cada conjunto presenta características que requieren estudios específicos para determinar su composición, procedencia y función.
El proyecto está dirigido por los arqueólogos Belkys Gutiérrez León y Segundo Vásquez Sánchez. Según BGL Arqueología, las investigaciones se ampliaron este año desde Huaca Santa Ana hacia los sitios de Garrapón y Licapa II, con el propósito de reconstruir las primeras etapas de desarrollo mochica y examinar la organización sociopolítica del territorio del valle de Chicama.
Semillas de ulluchus serán analizadas en Francia
Uno de los hallazgos corresponde a muestras de semillas de ulluchus, un fruto prehispánico al que se atribuyen propiedades anticoagulantes. Su presencia en Huaca Santa Ana permitirá profundizar en el estudio de las sustancias vegetales que los mochicas empleaban durante sus ceremonias.
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La arqueóloga Belkys Gutiérrez León explicó en una entrevista con RPP que existían registros anteriores de este fruto en contextos arqueológicos de Huaca Dos Cabezas y Sipán, pero esas evidencias se perdieron. Las muestras recuperadas en Santa Ana representan una nueva oportunidad para investigar sus características.
La especialista señaló que estas semillas habrían cumplido una función en los rituales que incluían sangre. Al respecto, explicó: “Estas muestras de estas semillas son anticoagulantes. Si los mochicas hacían sus ceremonias con sangre que lo sacaban sin aplicarle este anticoagulante, obviamente se volvía una sangre seca o espesa. Esta semilla le generaba que no se coagule y pueda ser líquido. Todo esto de acá forma parte de rituales mochicas”.
De acuerdo con BGL Arqueología, los restos vegetales serán sometidos a estudios especializados en Francia para establecer su composición fitoquímica, identificar las muestras y precisar su procedencia. Estos análisis permitirán examinar las propiedades del material recuperado y aportar información sobre su posible uso en las prácticas ceremoniales de la cultura Mochica.
Diez rostros humanos de arcilla destacan por sus diferencias
La segunda serie de hallazgos comprende diez rostros humanos modelados en arcilla y decorados con pintura. Las piezas presentan variaciones en sus facciones, la forma de los ojos y las narices, así como en las orejeras que acompañan algunas representaciones.
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Gutiérrez León destacó la singularidad de estos objetos por sus características y por la combinación de modelado y decoración. En declaraciones a RPP, afirmó: “Estos rostros es un hallazgo único, no se ha reportado para los mochicas un hallazgo de rostros humanos en arcilla y con pintura”.
Las diferencias entre las piezas permiten examinar cómo fueron representadas las figuras humanas en estos materiales. La presencia de pintura y los rasgos particulares de cada rostro constituyen elementos que los especialistas pueden considerar durante el estudio de las técnicas de elaboración y las características de las representaciones.
El conjunto fue recuperado durante las excavaciones en Huaca Santa Ana, dentro del proyecto arqueológico que también comprende otros espacios del valle de Chicama.
Cerámicas representan choclos y cuyes atravesados por varillas
El tercer grupo de materiales está compuesto por dos piezas ceremoniales que representan alimentos. Una de ellas contiene choclos, mientras que la otra muestra cuyes atravesados por varillas de madera.
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La segunda representación llamó la atención por la disposición de los animales y el elemento que los atraviesa. Al describir la pieza, Belkys Gutiérrez León señaló: “Lo interesante de esto es que atraviesa cada cuy un palo. Esto es como un cuy broaster”.
Las dos viandas modeladas aportan referencias sobre la representación de alimentos en objetos vinculados con el ámbito ceremonial mochica. Sus características permiten observar cómo se plasmaron productos agrícolas y animales en piezas de cerámica, aunque la información proporcionada no precisa otros detalles sobre su contexto de uso.
Junto con las semillas y los rostros de arcilla, estas piezas forman parte del material recuperado en Huaca Santa Ana que será objeto de estudio arqueológico.
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Investigación se extiende a Garrapón y Licapa II
El proyecto dirigido por Belkys Gutiérrez León y Segundo Vásquez Sánchez amplió este año sus trabajos hacia los sitios arqueológicos de Garrapón y Licapa II. Según la información difundida por BGL Arqueología, esta expansión busca reconstruir la secuencia temprana de la cultura Mochica.
La investigación también pretende comprender la organización sociopolítica territorial del valle de Chicama, mediante el estudio de distintos espacios arqueológicos de la zona. La incorporación de nuevos sitios amplía el área de trabajo y permite examinar los materiales recuperados dentro de una investigación territorial más extensa.
Los hallazgos de Huaca Santa Ana forman parte de este proceso, que reúne evidencias vegetales, representaciones humanas y piezas cerámicas. Los análisis especializados previstos para las semillas de ulluchus constituyen una de las etapas anunciadas por el equipo para precisar las características de los materiales recuperados.
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