El temor a perder parte de sus viviendas mantiene en alerta a más de 50 familias del Malecón Rímac, en San Martín de Porres. Los residentes de las cuadras 17 y 18 piden que las autoridades refuercen la ribera y ejecuten trabajos de descolmatación antes de que una eventual crecida del río Rímac, asociada al fenómeno El Niño, agrave el deterioro de la zona.
La preocupación tiene un antecedente concreto. En 2017, el aumento del caudal destruyó un polideportivo y afectó la pista de la avenida. Desde entonces, según los vecinos, el espacio continúa sin recuperar la infraestructura que antes protegía el terreno, mientras la cercanía del río alimenta el temor de que una nueva emergencia provoque más daños.
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En declaraciones recogidas por RPP Noticias, la dirigente vecinal Gladys Villegas alertó que la pérdida de suelo podría dejar a los habitantes al borde de un desnivel peligroso. La comunidad reclama una intervención que permita recuperar las áreas afectadas y reducir la exposición de sus viviendas frente a futuras crecidas.
Vecinos denuncian abandono de la ribera del río Rímac tras perder pista y cerco de protección
El tramo que concentra los reclamos se encuentra en la parte baja del puente Dueñas, donde la ribera colinda directamente con las viviendas. Los residentes sostienen que la desaparición de la pista y de las estructuras de protección dejó el sector en condiciones precarias, sin una barrera que les brinde tranquilidad ante el aumento del caudal.
La emergencia de 2017 marcó un antes y un después para la comunidad. La fuerza del agua destruyó un polideportivo y dañó parte de la vía, pero las familias aseguran que los espacios afectados permanecen sin una recuperación integral. La situación preocupa especialmente ante la posibilidad de que las lluvias incrementen el volumen del río.
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A la pérdida de infraestructura se sumaron problemas en el entorno. Villegas explicó que el área quedó expuesta a la acumulación de residuos y al abandono, factores que, según denunció, afectan la convivencia y la seguridad de quienes viven en el lugar. La ausencia del cerco perimétrico también forma parte de las deficiencias que los residentes piden solucionar.
La dirigente atribuyó parte del deterioro a la construcción del proyecto Línea Amarilla. Según su versión, durante esas obras se retiraron las rocas que conformaban el enrocado de protección de la ladera. La comunidad sostiene que, desde entonces, no se restituyeron los elementos que resguardaban el borde del río y el terreno próximo a las casas.
Piden obras urgentes para evitar que el río siga erosionando la ribera
El riesgo que describen los habitantes va más allá de los daños materiales. La erosión de la margen podría reducir el terreno disponible junto a las viviendas y comprometer el espacio que todavía queda entre las casas y el cauce. Por ello, los residentes consideran urgente que se evalúe la zona y se ejecuten obras de contención.
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“Vamos a quedar en un abismo nosotros”, advirtió Villegas al referirse a las consecuencias que tendría el colapso del tramo restante de la pista. La dirigente teme que el agua vuelva a socavar la ribera y provoque una pérdida adicional de suelo, con consecuencias para las familias que permanecen en el sector.
Los vecinos solicitan que las autoridades prioricen trabajos de reforzamiento y recuperación de la infraestructura dañada. También piden labores de descolmatación que contribuyan a mantener el cauce en condiciones adecuadas. Su preocupación aumenta ante la proximidad de los meses en los que suelen registrarse incrementos del caudal del río Rímac.
Villegas cuestionó la falta de respuestas de las autoridades municipales y pidió que el Gobierno intervenga para proteger a la población. “El gobierno tiene en sus manos protegernos y eso es lo que estamos esperando ahorita”, declaró, al insistir en que las familias necesitan acciones concretas antes de que se produzcan nuevos daños.
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