Carla Campos Salazar rompió su silencio con una acusación directa contra Víctor Caballero, conocido como Curwen: afirmó que el comunicador conocía la verdad sobre lo que ocurrió esa noche en la discoteca de Miraflores y que, pese a ello, eligió gestionar el escándalo como contenido. “Víctor sabe todo esto, él sabe toda la verdad y por eso ha estado haciendo su show. Ese hombre es un mercenario, ustedes ya lo conocen”, declaró la influencer en un video publicado en sus redes sociales, con el que puso fin a días de silencio.
La frase es la más contundente del descargo de Campos Salazar y abre una lectura completamente distinta a la que Curwen construyó en sus apariciones públicas. Mientras el comunicador se mostró emocionalmente afectado en el streaming ‘Habla Good’ —donde admitió que “las imágenes son clarísimas” y que “allí se hizo algo que no se debía”—, su exprometida sostiene que ese relato fue deliberado y calculado.
La acusación de “mercenario” implica que Curwen habría aprovechado el escándalo para generar audiencia a sabiendas de que la situación tenía una explicación distinta a la que dejaba entrever. El término no es casual viniendo de quien lo usa. Campos Salazar conoce el funcionamiento del mundo del streaming y sabe que cada aparición de Curwen durante esos días —los 56.000 conectados en ‘Brutalidad Política’, los miles que siguieron ‘Habla Good’ en tiempo real— fue también una oportunidad de contenido. Esa es, precisamente, la lectura que su descargo instala.
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Lo que Curwen dijo en público versus lo que Carla dice que él sabía
El contraste entre ambas versiones es el núcleo de la nota. Curwen construyó una narrativa pública de varios actos: primero negó la infidelidad ante las cámaras de ‘Magaly TV: La Firme’, luego reconoció en ‘Habla Good’ que se había “cegado” y que las imágenes hablaban por sí solas, pidió después que las burlas se dirigieran hacia él y no hacia Carla, y finalmente confirmó en ‘Brutalidad Política’ que la boda quedaba suspendida y que estaba “muy triste y acongojado”.
Campos Salazar no cuestiona que Curwen haya sentido algo. Lo que cuestiona es que haya fingido no saber lo que sabía. “Víctor conoce a Grimmy solamente porque yo siempre le he hablado de él y sabe que somos amigos hace mucho tiempo”, afirmó. Si eso es cierto, la pregunta que instala su descargo es por qué Curwen no lo dijo desde el primer momento en lugar de dejar que el escándalo escalara durante días.
La respuesta que Campos Salazar da es implícita pero clara: porque el escándalo le convenía. El comunicador es un personaje que, como bien dijo Mario Irivarren sobre el caso, Curwen genera dos tipos de reacción opuestas en el público: o lo quieren o lo odian. Ese tipo de figura necesita de la polémica para mantenerse en conversación, y el ampay fue, en términos de audiencia, uno de los momentos de mayor exposición de su carrera reciente.
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El “show” y sus números: lo que generó el escándalo en plataformas
Los datos respaldan, al menos en parte, la lectura de Campos Salazar sobre el impacto mediático del caso. Durante los días que siguieron al ampay, Curwen apareció en sus streamings con decenas de miles de espectadores conectados en tiempo real. En ‘Brutalidad Política’, donde confirmó la suspensión de la boda, llegó a más de 50.000 personas en vivo. En ‘Habla Good’, donde reconoció que las imágenes eran “clarísimas”, la transmisión también superó cifras habituales de audiencia.
El propio Alonso Grimaldo, el ingeniero de inteligencia artificial que aparece en las imágenes junto a Campos Salazar, reconoció en una entrevista con el canal de YouTube Cardio Social que el escándalo le generó visitas en su web, reuniones de trabajo y un contacto de Forbes Perú. Si el protagonista secundario del caso capitalizó la exposición, la pregunta que instala el descargo de Campos Salazar es si el protagonista principal hizo lo mismo de forma consciente.
Curwen aún no ha salido a responder públicamente al descargo de su exprometida. Las redes sociales de ambos siguen sin publicaciones conjuntas, las fotos del compromiso no han vuelto a aparecer en sus perfiles y Campos Salazar mantiene los comentarios cerrados en Instagram.
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