El inicio de una nueva administración en Perú coloca el debate tributario en el centro de la agenda pública. El próximo gobierno recibe un país donde casi 7 de cada 10 trabajadores operan en la informalidad y la base de contribuyentes sigue siendo limitada, según datos recientes del INEI.
Entre abril de 2025 y marzo de 2026, el 69,8% de la población ocupada estuvo fuera del circuito formal, lo que representa un obstáculo para el financiamiento de servicios públicos y programas sociales.
El dilema: más presión o ampliar la base
La administración entrante debe optar entre dos caminos: aumentar la presión fiscal sobre quienes ya cumplen sus obligaciones o diseñar estrategias para incorporar a más contribuyentes al sistema.
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Expertos como René Velásquez, Tax Director de TMF Perú, advierten que el foco no puede limitarse a subir impuestos, sino que debe contemplar la reducción de la complejidad administrativa, el combate a la evasión y la generación de incentivos para la formalización.
“También se necesita facilitar el ingreso a la formalidad, reducir la complejidad de los trámites y utilizar mejor la información disponible para identificar actividades que operan fuera del sistema”, sostuvo Velásquez.
1. Drawback, ¿menos incentivo para exportar?
Uno de los temas más inmediatos en la agenda tributaria es la posible reducción del drawback para exportadores. Este mecanismo permite a las empresas recuperar parte de los aranceles pagados por importar insumos que luego se destinan a productos exportados.
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El Ejecutivo saliente dejó en evaluación una reducción de la tasa del 3% al 1%. De aprobarse, los exportadores verían disminuido el reembolso que hoy reciben, lo que impactaría directamente en los márgenes de sectores como la agroindustria, pesca, textiles y manufactura. El nuevo gobierno deberá decidir si mantiene, modifica o descarta esta propuesta.
2. El ISC y los cambios que afectan precios y consumo
El Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) es otro frente clave. Este tributo recae sobre combustibles, vehículos, bebidas alcohólicas y cigarrillos.
Un eventual aumento, actualmente bajo análisis, podría trasladarse al consumidor final y afectar tanto precios como ventas y planificación de empresas del sector. Las decisiones sobre el ISC tendrán impacto directo en el costo de vida y en los presupuestos familiares y empresariales.
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3. ¿Pagos adelantados de IGV, liquidez bajo presión?
Otro reto es la ampliación de los pagos adelantados del IGV a través de percepciones. Las empresas deben adelantar parte del impuesto al comprar o importar ciertos productos, lo que reduce su liquidez en el corto plazo.
Este mecanismo no implica un tributo adicional, pero sí afecta el flujo de caja, especialmente en pequeñas y medianas empresas, que deben esperar varias semanas para utilizar esos adelantos en sus declaraciones.
4. Declaración del beneficiario final, transparencia y nuevos deberes
El cuarto desafío es la obligatoriedad para más pequeñas empresas de declarar quién controla realmente el negocio. La medida busca transparentar la propiedad y evitar el uso de sociedades para ocultar patrimonio o responsabilidades tributarias.
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Para muchas micro y pequeñas empresas, será la primera vez que enfrenten este trámite, lo que requiere orientación y adaptación a las nuevas exigencias de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat).
5. Más control digital, menos margen para la evasión
La Sunat avanza en la digitalización de los controles fiscales. El cruce de comprobantes, registros de compras y ventas y declaraciones permite identificar inconsistencias y evasión con mayor rapidez.
Las empresas formales deberán fortalecer sus sistemas de facturación, contabilidad y reportes para cumplir con las nuevas exigencias y evitar sanciones por errores o retrasos.
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Un sistema tributario que premie el cumplimiento
Para René Velásquez, elevar la recaudación no depende solo de subir impuestos. “Una política tributaria efectiva debe premiar el cumplimiento y hacer que la formalidad sea más atractiva”, subrayó el experto.
El verdadero reto para el nuevo gobierno para el periodo 2026-2031 será lograr que más personas y empresas contribuyan y que el sistema ofrezca reglas claras y estables para todos los actores de la economía, sentencia el portavoz de TMF Perú.