Con más de 4,8 millones de electores —lo que representa el 17,6 % del padrón nacional—, la macrorregión sur del Perú se posiciona como un actor fundamental en las próximas elecciones generales de 2026, de acuerdo con un informe de la Universidad Católica San Pablo (UCSP). Este bloque, integrado por Arequipa, Cusco, Puno, Apurímac, Moquegua y Tacna, podría inclinar la balanza electoral, dado su peso demográfico y su historial de votación diferenciada respecto al resto del país.
Según la UCSP, el electorado del sur mantiene una tendencia histórica a respaldar candidaturas que desafían el statu quo, priorizando propuestas que respondan a demandas propias y desmarcadas de los discursos centralistas de Lima. El profesor Rommel Arce, de la misma universidad, subraya que la identidad política de la región está marcada por el apoyo a opciones antisistémicas y descentralistas, lo que se refleja en las preferencias por figuras que han roto con modelos tradicionales en elecciones pasadas.
El análisis de Arce destaca que la culminación del Gasoducto Sur Peruano es la demanda principal del electorado sureño, ya que implica seguridad energética y desarrollo regional. Actualmente, solo cinco de los 35 aspirantes presidenciales han incluido el término de esta obra en sus planes de gobierno. Según el especialista, esta omisión podría ser determinante al momento de captar el voto del sur.
Con base en el estudio de la Universidad Católica San Pablo, la reactivación de proyectos de irrigación como Majes-Siguas II y la ampliación de la frontera agrícola son otras prioridades señaladas por los votantes del sur. Arce precisa que, sin nuevas infraestructuras de agua y logística, la agroindustria regional no podrá alcanzar su potencial productivo ni exportador. Por ello, los agricultores y empresarios esperan propuestas concretas que aseguren inversiones en estos sectores.
El sur exige descentralización y autonomía presupuestal
Otro eje central de la agenda electoral en el sur es la profundización del proceso de descentralización. Los habitantes de Arequipa, Cusco, Puno, Apurímac, Moquegua y Tacna reclaman una transferencia efectiva de competencias y recursos económicos a los gobiernos regionales, para reducir la dependencia de Lima y combatir el centralismo que perciben como un obstáculo para el desarrollo local. Arce señala que la descentralización no solo es un reclamo histórico, sino una condición indispensable para el crecimiento y la gobernabilidad en la zona.
La percepción de centralismo asfixiante ha motivado a los votantes sureños a apoyar candidatos que prometen una mayor autonomía regional. Así, la capacidad de los aspirantes presidenciales para presentar propuestas viables en materia de descentralización será clave para captar el respaldo del sur en 2026.
Seguridad jurídica y reglas claras para la inversión regional
Las regiones del sur cuentan con recursos mineros, energéticos e industriales que, según los expertos, podrían impulsar el desarrollo nacional si se garantiza un entorno favorable para la inversión privada. El análisis de la UCSP indica que los votantes de la macrorregión demandan reglas claras, contratos transparentes y estabilidad jurídica para atraer capital y fomentar el empleo sostenible. “Lo que se necesita es un Estado capaz de negociar condiciones beneficiosas para las comunidades, sin perder de vista la necesidad de atraer inversión”, concluye Rommel Arce.
De cara a las elecciones generales, los candidatos que logren articular una agenda específica para el sur, centrada en energía, irrigación, descentralización y seguridad jurídica, tendrán mayores posibilidades de obtener el respaldo de un electorado que representa casi una quinta parte del padrón nacional.