La región Cusco es un destino que atrae a miles de turistas nacionales y extranjeros, y cuenta con cientos de negocios que ofrecen diversos servicios. Entre ellos, una joven peruana vivió una experiencia inesperada al visitar una cafetería: el establecimiento le exigió un consumo mínimo de 35 soles por hora para poder permanecer en el local.
El hecho fue registrado en un video publicado en TikTok por la usuaria rumbosconconsue, que hasta el momento acumula casi 30 mil likes y más de 1.2 millón de reproducciones, generando un intenso debate entre los internautas.
Según la joven, quien suele acudir a cafeterías para trabajar mientras toma un café, la medida fue sorprendente y la llevó a reconsiderar su permanencia en el local. “Nunca he visto una cafetería que me quiera cobrar 35 soles mínimo por una hora allí. Este restaurante queda al frente de la Plaza de Armas del Cusco”, relató. Al calcular el costo de quedarse más tiempo, expresó: “Si me quedo dos horas, tendría que pedir 70 soles. Bueno, ni modo, me voy”, expresó la joven sorprendida.
Cobro por hora
La cafetería que aplicaba esta política es conocida como Café Plaza, y busca garantizar la rotación de clientes en un espacio concurrido. Ante esta situación, la joven decidió trasladarse a otro establecimiento, Tunupa, donde no se exige un consumo mínimo por hora y se le permitió trabajar con libertad. “No les interesa si solo pido un té o un cappuccino. Me dejan trabajar desde acá”, comentó.
Al referirse a su experiencia, la joven señaló: “Normalmente voy a las cafeterías para trabajar y tomar un café”. El hecho se volvió viral en redes sociales, ya que esta práctica es común entre jóvenes que suelen frecuentar este tipo de establecimientos.
Opiniones divididas
Los comentarios en TikTok reflejaron una clara división de opiniones tras la difusión del video. Un sector de usuarios cuestionó duramente a la cafetería y calificó la medida como exagerada. Algunos consideraron que el cobro por hora resulta poco habitual y podría afectar al negocio, señalando que “perdieron un cliente” o que se trata de una práctica que “no pasa en otras cafeterías”. Otros fueron más críticos y tildaron la decisión de “ridícula”, además de advertir que este tipo de políticas podría desincentivar la visita de clientes habituales.
En contraste, otro grupo defendió la postura del local y respaldó el cobro al señalar que muchos clientes “ocupan una mesa por horas con un solo café”, lo que limita la rotación y las ventas. Para estos usuarios, la medida responde a una lógica comercial válida, bajo el argumento de que “es su negocio y son sus reglas”. También hubo comentarios que sugirieron alternativas para quienes desean trabajar por largos periodos, como “trabajar en casa”, “alquilar una oficina” o acudir a bibliotecas, remarcando que las cafeterías “no son espacios de coworking”.