Muchos fueron los héroes nacionales que surgieron durante el conflicto bélico entre Perú y Chile durante la Guerra del Pacífico. Uno de ellos se caracterizó por mostrar sorprendente valentía a pesar de su corta edad. Se trata de Manuel Bonilla Elhart.
La Batalla de Miraflores, ocurrida el 15 de enero de 1881, fue uno de los enfrentamientos más sangrientos de la guerra, en la que miles de civiles y soldados peruanos, incluyendo jóvenes estudiantes, se unieron al combate en defensa de su patria.
La defensa de Lima
Tras las victorias chilenas en Tacna y Arica, y una campaña en el norte del Perú, la negativa de este país a entregar los territorios solicitados propició la decisión de Chile de ocupar por la fuerza la ciudad de Lima.
Tras la concentración del ejército chileno entre Pisco y Lurín, el presidente Nicolás de Piérola ordenó preparar dos líneas de defensa: una en el pueblo de Chorrillos y la otra en Miraflores.
El plan consistía en que si la primera fracasaba, la segunda resistiría a un supuestamente debilitado ejército rival. Sin embargo, no resultó de la manera que esperaban los peruanos.
Aunque encontraron una férrea resistencia, el 13 de enero de 1881, los chilenos derrotaron al bando local en la llamada batalla de San Juan y Chorrillos, y avanzaron tras registrar un bajo porcentaje de bajas.
Batalla de Miraflores y participación del ‘niño héroe’
A diferencia de la línea defensiva en Chorrillos, para la resistencia en Miraflores se convocó a soldados de la reserva, que incluía a miles de civiles.
En ese momento, Manuel Bonilla, de 13 años de edad, estudiaba en el colegio Guadalupe, donde profesores y alumnos mayores de 16 años comenzaron a enlistarse en la reserva.
Entusiasmado y decidido, Bonilla pidió ser también admitido. Debido a su corta edad, fue rechazado al principio, pero su insistencia logró que le permitieran unirse al Batallón N°6. Como no podía portar armas, se le dio la tarea de repartir municiones.
El mencionado batallón, bajo el mando de Narciso de la Colina, incluía 280 soldados, incluido el joven Bonilla. Estaban encargados de la defensa del Reducto N° 3 en la chacra “La Palma”, una de las siete posiciones defensivas en Miraflores.
En general, las fuerzas chilenas poseían una clara superioridad numérica y material, con aproximadamente 11.000 efectivos y el apoyo de buques de guerra como el Blanco Encalada, Huáscar y Cochrane, mientras que el ejército peruano disponía de unos 3.000 soldados regulares y entre 6.000 y 8.000 reservistas.
Durante el combate, el líder Narciso de la Colina fue abatido, un evento que tuvo un gran impacto en Bonilla. El joven recogió el fusil de un soldado caído y avanzó hacia el frente de batalla. A pesar de ser herido por los proyectiles enemigos, continuó en la pelea. Lo único que lo frenó fue la explosión de una granada Schapnell, que le destrozó el cuerpo hasta el punto de no encontrarse sus restos, según recoge una publicación del Ministerio de Cultura.
La resistencia peruana logró demorar el avance chileno al eliminar una trinchera, pero eventualmente debieron retirarse debido a la falta de municiones. Las tropas chilenas finalmente tomaron y quemaron el pueblo de Miraflores, lo que abrió el camino para la ocupación de Lima el 17 de enero de 1881.
En honor a Manuel Bonilla, se ha erigido en Miraflores el Complejo Deportivo Niño Héroe Manuel Bonilla. Asimismo, se erigió una escultura del joven soldado en el Parque Reducto N°2 en el mismo distrito.