Si hablamos de redes sociales es imposible no referirnos a los creadores de contenidos, aquellas personas que nos sorprenden con videos de todo tipo. Desde recetas, manualidades, estilo de vida, moda, tendencias y todo lo que podamos o no imaginar. Aunque durante mucho tiempo se tomó como un hobby, con el paso de los años se ha convertido en el sustento y el trabajo principal de más de una persona, entre los que se encuentran Miguel Lozano y Francisco Flores.
Miguel y Pancho tenían profesiones completamente diferentes, pero hace 8 años el deporte fue lo que los unió y los hizo conocerse. El tener una vida saludable los hizo coincidir, sin imaginar que otro pasatiempo que también compartían como era el salir a comer y viajar, los llevaría a formar su propia marca y ahora convertirse en socios con más de un negocio en marcha.
Miguel es Odontólogo de profesión con una Maestría en Gestión de Salud, mientras que Pancho disfrutaba de ser Ingeniero de sistemas. Cuando se conocieron por el deporte, junto a un grupo de amigos, aprovechaban los fines de semana para viajar y conocer lugares nuevos, en donde también probaban diferentes platos.
Aunque el plan era muy bueno, como ellos mismos cuentan a Infobae Perú, el grupo se fue reduciendo, y ya no todos se sumaban los viajes, aunque trataban de que fueran económicos, solo Pancho y Miguel se quedaron en este camino que luego se convertiría en su vocación.

Pero, ¿cómo comenzó el sueño? Miguel le transfirió la idea a Pancho de registrar todos los lugares a los que iban a visitar, pero sobre todo a comer, que era lo que más les gustaba hacer y coincidían. Sin embargo, cuando encontraron una lista de ‘5 mercados para comer ceviche’ fue el punto de partida para comenzar con este recorrido.
“Un sábado recuerdo de que salió en un diario local cinco mercados donde comer ceviche y uno de ellos estaba cerca de mi trabajo. Pancho sí trabajaba de lunes a viernes y yo de lunes a sábado. Nos encontramos después del trabajo y fuimos a comer. Me acuerdo de que fue en el mercado número 1 de Surquillo. Lo que yo hago es tomarle foto a mi plato y subirlo a mi Facebook personal. El celular todo básico, creo que mi huella digital estaba detrás de la cámara. O sea, sin ninguna noción de lo que iba a pasar”, comenta Miguel a Infobae Perú sobre sus inicios.
Esa foto, casi hasta mal tomada, se convirtió en el inicio de un camino que sigue haciéndose al andar. Al ver la curiosidad de la gente, decidieron darle un nombre, una vida propia.
Wariqueando, el descubrimiento de una necesidad
Pancho confiesa que halló un nicho, un espacio en el que se podía desarrollar una solución a las preguntas de los usuarios. Pero, sabía que tenía en contra el presupuesto para poder viajar al interior del país, por lo que le dio un giro a la idea y comenzó por Lima, pero descentralizó la idea de solo visitar algunos distritos concurridos y aprovecharon algunos para darle al público opciones que probablemente ni siquiera se las esperaban.
“No había un blog que te dé todas las opciones, sobre todo en el interior del país. Nosotros buscamos donde comer y la única recomendación era el mercado, pero no había esos huequitos en lugares donde que te venden la comida típica de la región. No había blog, había un vacío, el tema fue que nosotros teníamos trabajos de oficina y no podíamos viajar mucho, entonces nos enfocamos en Lima, pero no Lima es lo comercial a los distintos menos turísticos. Nosotros nos íbamos a Comas, San Juan de Lurigancho, Carabayllo, Ancón, Lurín”, comenta Pancho Flores a este medio.

Así se dio inicio a este camino, con fotografías en Facebook, acompañadas de una larga descripción con lugar, precio y más detalles de lo que la gente quería conocer. “En Facebook, que era nuestra primera plataforma, y empezamos y vimos que crecimos súper rápido. Ahí al inicio era solamente fotos y una pequeña reseña teníamos que poner la dirección, precios, un montón era un testamento”, confiesan los creadores de contenido.
Emprender para costear el proyecto digital
Llevar un trabajo de oficina y a la vez tratar de turistear en sus ratos libres para hacer contenido se convirtió en un trabajo doble con días completamente cansados. El proyecto de Wariqueando iba creciendo, por lo que era hora de dedicarle más tiempo y apostar el todo por el todo por el que más adelante se convertiría en su fuente de trabajo a tiempo completo.
Pero, apostar por seguir documentando viajes o restaurantes significaba tener un presupuesto por el que debían trabajar. Por ello, Miguel y Pancho decidieron crear un emprendimiento, llamado W Store, con el que vendían productos personalizados y esta fue la fuente para costear todos sus gastos.
Al inicio, ellos tomaron el rol de todo, desde vender, preparar el pedido y hasta entregarlo. Poco a poco lograron avanzar y Pancho también dio el salto de fe y renunció, aunque para él fue una decisión bastante difícil de tomar. El proyecto iba encaminado, las redes sociales continuaban creciendo, los seguidores aumentaban y las marcas los buscaban para trabajar. Todo parecía ir viento en popa hasta que llegó la pandemia y sufrieron uno de los momentos más complicados que los hizo pensar en seguir o no.

“Algo que nos golpeó mucho y que fue el primer sacudón que nos hizo pensar en que cada quien debía regresar a su trabajo y este proyecto quede ahí nomás fue que nuestro único ingreso que era el W Store, nuestro primer emprendimiento, lamentablemente se incendió. Todo el departamento de mi hermano donde funcionaba el taller se quemó y dijimos ¿qué hacemos? Ya perdimos nuestros últimos, nuestro único sustento”, comentan sobre este difícil momento.
Pese a que fue complicado, empezaron de nuevo. Comenzaron con pre ventas para obtener el dinero antes que el producto y así volver a solventarse. Todos salió mejor de lo que esperaban y Wariqueando continuaba creciendo. Sin embargo, la pandemia los llevó a migrar de contenido. Al no poder salir de casa a visitar restaurantes, aprovecharon para mostrarle al público cómo cocinar, esta variedad fue la que les dio ese salto que hasta el día de hoy los mantiene en el radar del público digital.
La vigencia y la competencia en redes sociales
Actualmente, las redes sociales están llenas de creadores de contenido sobre comida o gastronomía. Buscar alguna recomendación de un lugar a donde ir a comer, muchas veces es solo cuestión de un clic y, en algunas ocasiones, es el azar el que termina por determinar a quien creerle.
Entre este abanico de opciones está Wariqueando, el espacio que Pancho y Miguel crearon cuando no encontraban respuestas a sus preguntas y que esperan sigan dándole un alivio a quienes visitan su espacio. Sin embargo, son conscientes de la competencia, por ello no se quedan atrás y además de ofrecer su pilar que es recomendaciones de lugares para comer, ahora también te enseñan a cocinar y variedad de sitios que no solo sean huariques, sino otros espacios más sofisticados, quizá, para ocasiones especiales.
Afirman que en la variedad está su diferencial. Por ello, también han retomado con fuerza su canal de YouTube, espacio en el que esperan que sus seguidores también migren con ellos. “Hay variedad de nuestro contenido, un día puedes ver una receta, al día siguiente puedes ver un recorrido, las fijas en Cajamarca y después el otro día te estoy dando un huequito donde comen en el centro de Lima. Hemos tenido canal de YouTube hace muchos años, pero lanzamos un video cada 5 meses, pero esta vez ya estamos alineando de tener 2 contenidos a la semana”, afirman los creadores de contenido.
La apertura de restaurantes y negocios más allá de Wariqueando
Además del boom en las redes sociales y lograr consolidarse como una marca, Miguel y Pancho fueron más allá y apostaron por el negocio propio. Su primer sueño fue I Scream, su heladería que, al día de hoy, tiene dos locales en San Miguel y Surquillo. Este se convirtió en su primer proyecto que tenía que ver con el rubro gastronómico y que los ayudaba a despegar.
Sin embargo, decidieron no quedarse allí y también apostaron por el ‘Warique de la Patada’, un restaurante criollo que tendría la esencia de Wariqueando en un local a donde poder ir a probar deliciosos potajes. Llegar hasta este punto ha sido un largo camino.

La primera sucursal de este local fue en Los Olivos, distrito de donde son los creadores de este espacio digital. Ahora, su sueño está enfocado en el segundo espacio que estará en Surquillo. El trabajo es arduo y constante para dejar todo listo y esperar al público que disfrute de su sazón. Como ellos mismo lo dicen, esperan que la cadena siga creciendo, primero en más distritos de Lima, a nivel nacional y por qué no, soñar con una sucursal fuera del Perú.
Tal como Miguel y Pancho reflexionan, han pasado por más de una idea de emprendimiento, pero no todas han tenido los frutos que esperaban. A veces por querer hacer todo y no tener experiencia, no se logran los objetivos. Por ello, ahora han aparendido que es importante la cautela y de paso, tener al lado a personas capacitadas, que te ayuden con aquello que no conoces, porque con ello podrás seguir mejorando.
Aunque el enfoque actualmente está en el restaurante, prometen que los viajes, los huariques y las recetas no se dejarán de compartir, por lo que el contenido continúa para rato, así como sus ganas de comerse el mundo.






