El terremoto de magnitud elevada ocurrido el 9 de octubre de 2026 a las 12:56 mediodía con una magnitud de 7.5 grados en la península de Azuero, al sur del istmo panameño, puso a prueba simultánea la resiliencia física, social y fiscal de Panamá
Al mismo tiempo, el evento atmosférico activó por primera vez la póliza paramétrica de terremotos contratada por el Estado con el mecanismo regional Caribbean Catastrophe Risk Insurance Facility Segregated Portfolio Company (CCRIF SPC, por sus siglas en inglés), generando un pago de $17,4 millones para apoyar la respuesta inicial y la reconstrucción temprana.
PUBLICIDAD
La activación de esta póliza se inscribe en una estrategia más amplia de gestión financiera del riesgo de desastres, en la que el Fondo de Ahorro de Panamá (FAP), el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Consejo de Ministros de Hacienda o Finanzas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (COSEFIN) y el CCRIF articulan etapas de protección para eventos de terremotos y exceso de lluvias.
Esto, con primas anuales cercanas a $1,5 millones y coberturas que pueden alcanzar hasta $43 millones solamente para riesgo sísmico.
Se explicó que los recursos económicos cubrirán las pérdidas estimadas por el seguro mediante un modelo de evaluación sísmica en que se determinó que el suceso superó el umbral establecido en la cobertura contratada por Panamá, por lo que se procede al desembolso de la póliza.
PUBLICIDAD
La indemnización debe ser desembolsada dentro de los 14 días posteriores al terremoto, o sea, este 23 de octubre, con el propósito de proporcionar recursos para atender las necesidades inmediatas derivadas del desastre, indicó La Prensa.
Felipe Chapman, ministro de Economía y Finanzas, confirmó al diario que los recursos forman parte de la indemnización por el seguro paramétrico y no representa ningún costo adicional para el fisco.
El evento sísmico que da origen al pago del CCRIF SPC ocurrió el viernes 9 de octubre de 2026 a las 12:56 mediodía, hora local, con epicentro en las cercanías de La Pitaloza Arriba, en la península de Azuero, al sur del país.
PUBLICIDAD
Se trató de un terremoto de magnitud 7,5, con una distribución de intensidades que generó sacudidas moderadas a severas para alrededor de 3,4 millones de personas.
Una característica relevante del evento para efectos del seguro paramétrico es la intensidad de aceleración del suelo estimada por el modelo SPHERA del CCRIF, que calculó aceleraciones pico del orden de 0,5 g en algunas áreas de Panamá.
La referencia a “g” indica la aceleración de la gravedad, de modo que una aceleración de 0,5 g implica que el suelo se movió con una fuerza equivalente a la mitad de la aceleración gravitatoria, un nivel típicamente asociado con daños significativos en edificaciones vulnerables y con una alta probabilidad de caída de elementos no estructurales.
PUBLICIDAD
El CCRIF especifica que su modelo solo reporta datos cuando la aceleración supera un umbral mínimo de 0,03 g, y que Panamá fue el único país miembro que experimentó sacudidas por encima de ese umbral en este evento, lo que tiene consecuencias directas en términos de disparo de la póliza paramétrica de terremotos del país.
El 13 de octubre un nuevo sismo de magnitud 6,3 fue percibido en todo el país, motivando evacuaciones preventivas masivas y reactivando temores en medio de la secuencia iniciada por el evento principal del 9 de octubre.
Medios locales describieron que el movimiento telúrico se sintió en prácticamente todas las provincias, con especial fuerza en áreas ya afectadas por el terremoto inicial, lo que alimentó preocupaciones sobre posibles daños adicionales a estructuras que habían quedado comprometidas pero no colapsadas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD