Panamá realizará el 16 de octubre su primera liberación de moscas estériles del Mediterráneo en Maneyes, comunidad de Potrerillos Arriba, en la provincia de Chiriquí. El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) busca reducir la reproducción de esta plaga en una zona donde ya se ha detectado su presencia y probar la técnica bajo las condiciones productivas del país.
La mosca del Mediterráneo, cuyo nombre científico es Ceratitis capitata, ataca frutas y algunas hortalizas. No es originaria de Panamá: procede de África subsahariana y se extendió a otras regiones del mundo. Su nombre responde a su presencia en países mediterráneos, aunque la especie surgió en el continente africano.
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El daño comienza cuando la hembra deposita huevos bajo la piel del fruto. Al nacer, las larvas se alimentan de la pulpa y deterioran el producto desde el interior. Una fruta que parece aprovechable por fuera puede perder calidad durante ese proceso. La infestación reduce la cosecha comercializable y obliga a reforzar la selección y el control en las fincas.
La plaga preocupa porque puede desarrollarse en una amplia variedad de cultivos, entre ellos manzanas, aguacates, melones, tomates y pimientos. Esa capacidad para utilizar distintas plantas facilita su persistencia en las zonas productoras y complica las labores destinadas a contenerla, sobre todo donde se siembran varias especies de frutas y hortalizas.
El perjuicio va más allá de la fruta dañada. La presencia de la mosca puede generar restricciones fitosanitarias para vender productos agrícolas en determinados mercados, además de elevar los costos de vigilancia y control. Para Panamá, el riesgo alcanza tanto la producción destinada al consumo nacional como las posibilidades de comercialización internacional.
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En Panamá, el MIDA ha identificado la presencia de esta especie en algunas zonas de Chiriquí. La primera liberación se realizará en Maneyes, donde la vigilancia permitirá observar cómo responde la población silvestre de la plaga. Los resultados ayudarán a evaluar la técnica en las condiciones agrícolas de esa área.
La mosca del Mediterráneo representa un problema fitosanitario en distintas partes de Centroamérica y Sudamérica, aunque su presencia y las medidas de control varían entre países. También se ha extendido a Europa meridional, Oriente Medio y Australia occidental. Su amplia distribución explica la vigilancia internacional sobre el movimiento de frutas que puedan transportar la plaga.
La herramienta que probará Panamá se conoce como Técnica del Insecto Estéril. Consiste en criar machos, esterilizarlos y liberarlos para que se apareen con hembras silvestres. De esas uniones no nace descendencia viable, por lo que la población de la plaga puede disminuir progresivamente si las liberaciones se sostienen y se combinan con otras medidas de control.
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Los machos liberados no pueden reproducirse: su función es interrumpir el ciclo de la plaga presente en el área. El MIDA aplicará la técnica dentro de un programa de manejo integrado que también comprende vigilancia, monitoreo y otras acciones para proteger los cultivos de frutas y hortalizas.
La liberación forma parte del proyecto de cooperación técnica PAN 5031, dedicado a validar esta tecnología en Panamá. Su objetivo es comprobar cómo funciona en las condiciones productivas locales y establecer herramientas para controlar Ceratitis capitata. La iniciativa cuenta con el respaldo del Organismo Internacional de Energía Atómica y el acompañamiento del OIRSA y la FAO.
El ministerio busca mejorar la condición fitosanitaria de las regiones productoras y proteger las cosechas de agricultores pequeños, medianos y grandes.
Reducir la presencia de la plaga permitiría conservar más fruta apta para la venta, fortalecer el abastecimiento interno y crear mejores condiciones para acceder a mercados internacionales.
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La liberación en Maneyes marcará el inicio de la evaluación de esta técnica en Panamá. El seguimiento de las poblaciones silvestres permitirá medir sus resultados junto con las demás medidas de control. Con esa información, las autoridades podrán determinar cómo incorporar las moscas estériles al manejo de la plaga en otras zonas productoras.
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