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Buques de siete países llegan a Panamá para participar en ejercicios de seguridad

Las unidades fueron distribuidas entre el Pacífico y el Caribe, donde realizarán patrullajes, interdicciones y simulaciones destinadas a proteger el Canal ante amenazas transnacionales.

Buques y patrulleras de siete países comenzaron operaciones conjuntas en aguas panameñas como parte de PANAMAX 2026. Cortesía

Las aguas de Panamá comenzaron a recibir unidades navales de siete países como parte de PANAMAX 2026, el mayor ejercicio multinacional de seguridad de la región.

Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Países Bajos, Panamá y República Dominicana iniciaron maniobras conjuntas orientadas a reforzar la protección del Canal de Panamá, mejorar la coordinación entre fuerzas aliadas y elevar la capacidad de respuesta ante amenazas que puedan afectar las rutas marítimas.

El despliegue fue organizado en dos fuerzas de tarea, una ubicada en el océano Pacífico y otra en el mar Caribe, que ejecutarán operaciones de manera simultánea.

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Los ejercicios incluyen patrullajes, interdicción marítima, vigilancia de rutas estratégicas y simulaciones de incidentes relacionados con crimen organizado, sabotaje, terrorismo y otras amenazas transnacionales.

El ejercicio contempla patrullajes, interdicción marítima y protección de rutas estratégicas vinculadas con el Canal de Panamá. Cortesía

En el Pacífico operarán el CGC Robert Ward, de la Guardia Costera de Estados Unidos; las patrulleras panameñas L-306 Taboga y P-301 Panquiaco; la embarcación Isla Gorgona, de Colombia; el ARM Jalisco, de México; y el buque BAE Loja, de Ecuador.

Estas unidades pondrán a prueba sus capacidades de navegación, comunicación, vigilancia y respuesta coordinada ante escenarios complejos.

En el Caribe participarán el HNLMS Groningen, de la Marina Real de los Países Bajos; la patrullera dominicana GC-112 Altair; la embarcación panameña P-230 Los Santos; y la fragata colombiana ARC Caldas.

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La integración de estas naves permitirá evaluar el funcionamiento de una fuerza multinacional operando bajo procedimientos comunes, con intercambio de información y cadenas de mando coordinadas.

El componente naval se suma al despliegue de fuerzas terrestres que comenzó días atrás, cuando Panamá recibió a los primeros contingentes internacionales.

Las unidades navales fueron distribuidas entre el océano Pacífico y el mar Caribe para ejecutar maniobras simultáneas. Cortesía

Fuerzas especiales de Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Perú y República Dominicana llegaron con equipos especializados, armamento y aproximadamente 500 uniformados, equivalentes a cerca del 30% del personal previsto.

Durante las próximas jornadas se incorporarán delegaciones de Alemania, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Gran Bretaña, Jamaica, México, Países Bajos y Paraguay.

En total, la edición de este año reunirá a cerca de 1,700 efectivos de unas 20 naciones, convirtiendo nuevamente a Panamá en el centro de una de las mayores operaciones multinacionales de entrenamiento del hemisferio.

PANAMAX fue creado en 2003, inicialmente con la participación de Chile, Panamá y Estados Unidos, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el aumento de las preocupaciones sobre la vulnerabilidad de infraestructuras estratégicas. En sus primeras ediciones se concentró en la defensa del Canal ante posibles ataques terroristas o actos de sabotaje.

El despliegue naval se suma a la llegada de fuerzas especiales y contingentes terrestres procedentes de distintas naciones. Cortesía Ministerio de Seguridad

Con el paso de los años, el ejercicio evolucionó hacia un entrenamiento mucho más amplio. Actualmente incorpora operaciones terrestres, marítimas y aéreas, amenazas híbridas, emergencias, protección de instalaciones críticas, apoyo logístico y coordinación entre centros de mando. El propósito es que las instituciones participantes puedan actuar de manera conjunta ante una crisis real.

Las simulaciones buscan evaluar la capacidad para movilizar personal y equipos, compartir inteligencia en tiempo real, coordinar decisiones y establecer mecanismos comunes de respuesta.

También se ensayan intervenciones ante ataques contra infraestructuras, operaciones especiales, incidentes marítimos, emergencias aéreas y situaciones vinculadas con el terrorismo o el crimen organizado.

La edición 2026 adquiere especial relevancia por el contexto geopolítico que rodea al Canal de Panamá, una vía por la que transita cerca del 4% del comercio marítimo mundial. Su ubicación y su importancia para las cadenas logísticas globales la convierten en una infraestructura estratégica cuya seguridad tiene repercusiones que van mucho más allá del territorio panameño.

El Canal de Panamá continúa siendo el principal objetivo estratégico de los ejercicios multinacionales PANAMAX. (Foto: Shutterstock)

El Gobierno de Panamá ha sostenido que las maniobras se realizan bajo coordinación del Estado panameño, respetando la soberanía nacional y el régimen de neutralidad permanente del Canal. Las tropas, embarcaciones, aeronaves y equipos extranjeros permanecerán en el país únicamente durante el período autorizado para el desarrollo de los ejercicios.

Además de los buques desplegados en ambos océanos, el operativo contempla la llegada temporal de aeronaves, helicópteros, equipos tácticos y personal especializado. Las distintas fases permitirán medir la capacidad de reacción ante incidentes simultáneos y comprobar si las fuerzas de varios países pueden integrarse con rapidez bajo una misma estructura operativa.

Para Panamá, PANAMAX también representa una oportunidad de fortalecer relaciones con países aliados, intercambiar experiencias y consolidar mecanismos de cooperación que puedan activarse en emergencias reales. Aunque el ejercicio tiene un importante componente militar, sus organizadores destacan que también busca mejorar la coordinación institucional y la capacidad regional de respuesta.

Con el despliegue simultáneo en el Pacífico, el Caribe y distintos puntos del territorio nacional, Panamá vuelve a convertirse en el escenario central de una operación internacional diseñada para proteger una de las rutas comerciales más importantes del planeta. El resultado será observado como una prueba de la capacidad de las fuerzas participantes para responder de manera conjunta ante amenazas cada vez más complejas.