Un incendio de masa vegetal registrado en el sector de Palomar, en el corregimiento de Nueva California, distrito de Tierras Altas, estuvo a punto de alcanzar el Parque Nacional Volcán Barú, una de las áreas protegidas más importantes de Panamá.
Las llamas consumieron al menos cuatro hectáreas de vegetación antes de ser controladas por un operativo conjunto del Benemérito Cuerpo de Bomberos, el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) y voluntarios de la comunidad.
El fuego se desarrolló fuera del área protegida, pero avanzó peligrosamente hacia los bosques del parque, considerado un refugio de alta biodiversidad y una de las principales reservas de agua del occidente panameño.
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Las labores de extinción comenzaron a las 4:40 de la tarde y concluyeron a las 6:15 p.m., del 31 de julio, evitando que las llamas ingresaran al parque y provocaran un daño ambiental de mayor magnitud.
En las tareas participaron seis bomberos de la estación de Volcán, tres guardaparques de la estación Los Llanos, un técnico de MiAMBIENTE, un brigadista forestal y seis voluntarios de la comunidad, quienes utilizaron herramientas manuales y equipos del puesto de control del Parque Nacional Volcán Barú.
Según el informe oficial, no fue necesario utilizar el agente encapsulador de fuego F500, ya que el incendio pudo ser contenido mediante labores directas de combate.
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El Parque Nacional Volcán Barú, que protege cerca de 14,300 hectáreas de bosques montanos y de alta montaña, alberga numerosas especies de flora y fauna, además de las nacientes de importantes ríos que abastecen de agua a comunidades de Chiriquí.
También constituye uno de los principales destinos de ecoturismo del país, al resguardar el punto más alto de Panamá, con 3,475 metros sobre el nivel del mar.
El incidente ocurre en un momento de creciente preocupación por el comportamiento del clima. MiAMBIENTE advirtió que las condiciones secas asociadas al fenómeno de El Niño, junto con la disminución de las lluvias, incrementan significativamente el riesgo de incendios de masa vegetal, por lo que reiteró el llamado a evitar quemas agrícolas, no arrojar materiales inflamables y denunciar cualquier acción que pueda originar un incendio.
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Las advertencias coinciden con el más reciente informe del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), que mantiene al país en alerta por El Niño y estima una probabilidad superior al 95% de que el fenómeno continúe durante los próximos meses.
El organismo también prevé temperaturas más altas y un déficit de lluvias en buena parte de la vertiente del Pacífico, condiciones que favorecen la propagación de incendios de vegetación.
El informe del IMHPA señala además que 11 cuencas hidrográficas ya presentan condiciones de sequía meteorológica, mientras otras nueve podrían entrar en esa situación durante los próximos meses, un escenario que aumenta la vulnerabilidad de los ecosistemas frente al fuego y reduce la humedad de la vegetación.
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Las autoridades ambientales también enfrentan un problema recurrente en la región de Tierras Altas. Desde finales de 2025 y durante 2026, el sector ha registrado varios incendios de masa vegetal en zonas cercanas al Parque Nacional Volcán Barú, algunos de ellos con afectaciones superiores a 22 hectáreas, lo que llevó a MiAMBIENTE, al SINAPROC y al Cuerpo de Bomberos a reforzar patrullajes, abrir líneas cortafuego y ejecutar un plan especial de prevención para proteger el área protegida.
El incremento de estos eventos no es exclusivo de Chiriquí. El Benemérito Cuerpo de Bomberos informó que, durante la pasada temporada seca, Panamá superó los 1,568 incendios de masa vegetal, con Chiriquí, La Yeguada, Coclé, Panamá Este y Panamá Oeste entre las zonas más afectadas por las altas temperaturas y los fuertes vientos.
Tras controlar el incendio de Palomar, MiAmbiente insistió en que la prevención será determinante durante los próximos meses. Con la llegada de un El Niño que podría intensificarse hacia finales de año, las autoridades consideran que evitar las quemas y responder con rapidez a los primeros focos será clave para proteger uno de los ecosistemas más valiosos de Panamá y evitar que un incendio de pequeñas dimensiones termine convirtiéndose en una emergencia ambiental de gran escala.
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