Las autoridades panameñas reactivarán de manera gradual las visitas en las cárceles y centros de detención, casi dos meses después de la fuga masiva de 195 privados de libertad de La Joyita, un episodio que obligó al Gobierno a suspender los encuentros familiares y reforzar los controles dentro del sistema penitenciario.
La Dirección General del Sistema Penitenciario informó que la reapertura fue autorizada mediante la Resolución número 6165, emitida el 23 de julio de 2026. El proceso se desarrollará en dos fases y estará acompañado de nuevas restricciones para los visitantes, mayores revisiones de seguridad y límites sobre los artículos que podrán ingresar.
La primera etapa comenzará el martes 28 de julio en los centros de detención ubicados dentro de cuarteles policiales. Posteriormente, el lunes 3 de agosto, se retomarán las visitas en La Joya, La Joyita, Mega Joya, El Renacer, Tinajitas, el Centro Femenino La Esmeralda y el centro penitenciario de Colón.
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El retorno de los familiares se producirá bajo controles más estrictos de organización, ingreso y permanencia, según adelantó el Sistema Penitenciario. La institución aseguró que las medidas buscan garantizar un proceso seguro y ordenado, además de preservar la integridad de los detenidos, sus visitantes y el personal asignado a cada instalación.
Una de las principales modificaciones establece que solo podrá registrarse una persona por cada privado de libertad. Ese visitante será el único autorizado para ingresar al centro penitenciario y deberá ajustarse a los días y horarios fijados por la administración de cada cárcel.
La resolución también restringe de forma considerable la cantidad de prendas y productos de aseo permitidos durante las visitas. Cada persona podrá llevar tres suéteres, tres pantalones, tres prendas de ropa interior, una toalla, un par de chancletas y dos rollos de papel higiénico.
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Además, estará autorizado el ingreso de un jabón de baño, una pasta dental, un cepillo de dientes, un desodorante, un galón de agua y una barra de jabón para lavar. Cualquier artículo distinto a los incluidos expresamente en el listado será rechazado por los agentes encargados de las inspecciones.
El Sistema Penitenciario advirtió que el cumplimiento de las nuevas disposiciones será obligatorio para todos los visitantes. Las personas que incumplan los controles o intenten introducir objetos no autorizados no podrán ingresar, una medida con la que se pretende reforzar la disciplina y reducir las vulnerabilidades dentro de los establecimientos.
La reapertura ocurre después de la fuga de 195 reclusos registrada el 1 de junio en La Joyita, uno de los mayores golpes sufridos por el sistema penitenciario panameño. La evasión provocó una operación nacional de búsqueda, revisiones internas y el endurecimiento de los procedimientos de acceso a las cárceles.
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Durante las últimas semanas, la Policía Nacional y la Dirección de Investigación Judicial han concentrado sus operativos en Panamá Oeste y otras zonas del país, donde han sido localizados varios de los prófugos. Dos de los evadidos fueron recapturados recientemente en distintos sectores del distrito de Arraiján.
Uno de ellos es Joshua Darío Hurtado Stanziola, de 21 años, localizado dentro de una residencia en Nuevo Chorrillo, corregimiento de Cerro Silvestre. Su captura fue posible mediante labores de investigación desarrolladas por la Dirección de Investigación Judicial y datos suministrados a través de la colaboración ciudadana.
Además del proceso relacionado con su evasión, Hurtado Stanziola era requerido por su presunta vinculación con un homicidio ocurrido el 7 de junio en el sector de Patio Limoso, en Cerro Cocobolo. Tras su aprehensión, fue puesto a disposición del Ministerio Público para continuar las investigaciones correspondientes.
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El segundo recapturado fue Luis Pino Araúz, quien permanecía oculto dentro de una letrina en el sector de Invasión de Villa Antigua, corregimiento Juan Demóstenes Arosemena. Los agentes llegaron al lugar después de recibir una alerta sobre un hombre sospechoso en un terreno baldío cercano a la vía hacia Chapala.
Según la Policía Nacional, Pino Araúz fue encontrado acostado sobre una colchoneta dentro de la estructura. Cuando escapó de La Joyita, permanecía privado de libertad por un delito contra la vida y la integridad personal, específicamente bajo la modalidad de homicidio.
Con estas últimas aprehensiones, 188 de los 195 evadidos ya han sido recapturados, mientras siete continúan prófugos. La Policía mantiene operativos en diferentes puntos del territorio y ha pedido a la ciudadanía evitar cualquier intento de confrontación con las personas buscadas.
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Las autoridades ofrecen una recompensa de hasta 4,000 dólares por información efectiva que permita localizar y detener a cada uno de los fugitivos restantes. Los datos pueden ser suministrados de manera confidencial a través de los canales habilitados por los estamentos de seguridad.
La reactivación de las visitas representa un intento por recuperar cierta normalidad dentro del sistema penitenciario, pero se producirá bajo un escenario mucho más restrictivo. El desafío para las autoridades será mantener el contacto familiar de los detenidos sin repetir las fallas de control expuestas por la fuga masiva.
Aunque las nuevas medidas se concentran en reforzar los controles durante las visitas de familiares, diversos sectores de la sociedad también han planteado la necesidad de fortalecer la supervisión sobre el personal de custodia.
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El argumento surge a partir de los numerosos decomisos realizados en los últimos meses dentro de distintos centros penitenciarios, donde las autoridades han encontrado armas de grueso calibre, antenas satelitales, paneles solares, drones, cientos de teléfonos celulares y más de 500 televisores, equipos cuyo tamaño y características hacen poco probable que hayan sido introducidos únicamente durante los días de visita, por lo que consideran indispensable reforzar los mecanismos de control internos.