Caribe bajo agua y Pacífico bajo fuego: el contraste climático en Panamá

Autoridades advierten sobre inundaciones, deslizamientos y focos de calor en distintas zonas del país.

Mapas del IMHPA muestran acumulados de lluvia elevados en el Caribe Occidental y norte del país. Cortesía

Panamá atraviesa un escenario climático marcado por dos realidades simultáneas y contrastantes, con impactos directos sobre la seguridad, la salud y la economía.

De acuerdo con los pronósticos del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá, el país enfrenta lluvias intensas en el Caribe Occidental y, al mismo tiempo, altas temperaturas y riesgo de incendios forestales en el Pacífico, una combinación que refleja la creciente variabilidad climática.

En el Caribe panameño, las autoridades mantienen vigente un aviso de vigilancia por lluvias significativas, especialmente en Bocas del Toro, Ngäbe Buglé, norte de Veraguas, norte de Chiriquí, Colón y sectores de Coclé.

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Los modelos meteorológicos advierten sobre acumulados entre 35 y 70 milímetros en 24 horas, con posibilidad de superar los 80 milímetros en zonas montañosas, lo que incrementa el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos y deslizamientos.

Durante la mañana, se esperan lluvias de ligeras a moderadas en el Caribe Occidental y tierras altas de Chiriquí, mientras que en horas de la tarde podrían intensificarse hasta ser moderadas o fuertes, acompañadas ocasionalmente de descargas eléctricas.

En la noche, los nublados y precipitaciones persistirán en estas regiones, manteniendo condiciones de inestabilidad prolongada.

Uno de los factores que agrava la situación en el Caribe es la presencia de suelos saturados, producto de episodios previos de lluvia.

Bocas del Toro y Ngäbe Buglé figuran entre las zonas con mayor probabilidad de inundaciones. REUTERS/Enea Lebrun

Esta condición reduce la capacidad de absorción del terreno y eleva la probabilidad de deslizamientos puntuales, afectaciones a caminos rurales, comunidades vulnerables y sistemas de drenaje, especialmente en áreas montañosas y de difícil acceso.

En contraste, la vertiente del Pacífico enfrenta un escenario opuesto. Regiones como Los Santos, Herrera, Coclé, Panamá Oeste, Panamá Este, Darién y sectores de Chiriquí registran temperaturas elevadas, baja humedad y alta radiación solar, creando condiciones propicias para la generación y propagación de incendios forestales.

Los mapas de riesgo sitúan varias zonas en niveles de riesgo moderado a muy alto.

Los sistemas de monitoreo satelital han detectado puntos de calor activos en sectores del Pacífico, asociados a la ausencia de lluvias, vientos moderados y una fuerte incidencia de radiación ultravioleta.

Este entorno favorece la rápida expansión del fuego, especialmente en áreas con vegetación seca, pastizales y residuos agrícolas.

Las temperaturas máximas en el país oscilan entre 28°C y 34°C, con registros más elevados en el Pacífico Central y Oriental.

Varias provincias del Pacífico registran riesgo moderado a muy alto de incendios forestales. Cortesía

En paralelo, los índices de radiación ultravioleta se ubican entre muy altos y extremos, niveles considerados peligrosos para la piel, los ojos y el sistema inmunológico, particularmente durante las horas de mayor exposición solar.

Las autoridades meteorológicas advierten que la combinación de calor intenso, radiación extrema y baja humedad no solo aumenta el riesgo de incendios, sino que también impacta la salud pública, elevando los casos de golpes de calor, deshidratación y afecciones dermatológicas, especialmente en trabajadores al aire libre, niños y adultos mayores.

A nivel marítimo, el Caribe presenta condiciones de precaución, con oleajes entre 1.4 y 2.2 metros y periodos cortos, lo que representa un riesgo para embarcaciones livianas y bañistas.

En el Pacífico Occidental, las condiciones son más favorables, aunque en sectores centrales y orientales se recomienda mantener vigilancia por corrientes y vientos.

Este escenario se desarrolla en medio del monitoreo internacional sobre la posible reaparición del fenómeno de El Niño, que podría intensificar los extremos climáticos en los próximos meses. Aunque actualmente el país se encuentra bajo condiciones variables, los expertos advierten que un nuevo episodio podría profundizar las sequías en el Pacífico y alterar los patrones de lluvia en el Caribe.

)Los sistemas satelitales detectaron puntos de calor en sectores del Pacífico panameño. (Imagen Ilustrativa Infobae

La coexistencia de exceso de agua en una región y déficit en otra representa un desafío para la planificación territorial, la gestión de riesgos y la infraestructura pública. Carreteras, acueductos, sistemas eléctricos y redes agrícolas quedan expuestos a impactos diferenciados, obligando a las autoridades a aplicar respuestas simultáneas en distintos frentes.

Frente a este panorama, los organismos de emergencia recomiendan mantener vigilancia permanente, evitar cruzar ríos crecidos, reportar deslizamientos, abstenerse de quemas agrícolas y protegerse de la exposición solar. También instan a las comunidades costeras y rurales a seguir los protocolos del Sistema Nacional de Protección Civil.

La actual configuración climática refleja una tendencia cada vez más frecuente en Panamá: episodios extremos simultáneos, donde lluvias intensas e incendios coexisten en un mismo período. Este patrón refuerza la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana, la educación ambiental y la adaptación al cambio climático.

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