La visita del Papa León XIV a la Argentina será, sin dudas, uno de esos acontecimientos que quedarán grabados en nuestra historia. Después de casi cuatro décadas sin la presencia de un Papa en nuestro país, nos estamos preparando para vivir días de enorme intensidad, con celebraciones multitudinarias, encuentros pastorales y una movilización de personas que llegará desde todos los rincones de la Argentina.
Recibir al Papa también supone una enorme tarea de organización. Y esa tarea necesita recursos. Por eso, la Iglesia en la Argentina ha puesto en marcha una colecta para colaborar con la preparación de su visita. No se trata solamente de reunir dinero. Hay detrás una convicción mucho más profunda: queremos que todos podamos sentirnos parte de este momento histórico.
¿Qué significa organizar una visita de esta magnitud?
A veces resulta difícil imaginar lo que supone preparar acontecimientos en los que pueden participar cientos de miles de personas. No alcanza con disponer de un escenario y un altar. Hay que garantizar que quien esté a pocos metros pueda participar y también que quien se encuentre a muchas cuadras pueda ver, escuchar y sentirse parte. Eso significa montar sistemas profesionales de sonido, pantallas distribuidas a lo largo de grandes extensiones, iluminación, energía, estructuras, vallados y todos los recursos técnicos necesarios para celebraciones de esta dimensión.
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También hay que preparar accesos y lugares de circulación, disponer servicios sanitarios, puestos de asistencia y espacios adecuados para personas con discapacidad. Será necesario contar con personas que ayuden a ordenar los ingresos y movimientos de las multitudes y con dispositivos de seguridad pública y privada acordes con acontecimientos de estas características.
Estamos preparando encuentros que convocarán a una enorme cantidad de personas y eso exige una inversión y, sobre todo, un cuidado acorde con esa dimensión. Será una multitud que no viene a mirar, sino a celebrar.
Durante esos días nos encontraremos con comunidades que reunirán a cientos de miles de personas y, en el conjunto de la visita, a millones de fieles. Queremos que cada uno pueda sentirse verdaderamente parte de la celebración.
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Preparar una liturgia de estas dimensiones también requiere recursos y una organización específica. El desafío no es solamente que todos puedan ver y escuchar al Papa, sino que puedan celebrar con él. Que quien esté lejos no se sienta un espectador frente a una pantalla, sino parte de una misma comunidad reunida para celebrar la fe.
Por eso, detrás de muchas de las inversiones que será necesario realizar hay una decisión profundamente pastoral: poner los recursos al servicio del encuentro y de la participación.
Una organización que va mucho más allá de las grandes celebraciones
La preparación no termina en los lugares donde se desarrollarán las celebraciones multitudinarias. Están los traslados y toda la logística que supone el movimiento del Papa y de las personas que lo acompañan. Hay que recibir y asistir a quienes llegan especialmente para acompañar y cubrir la visita, preparar centros de prensa, garantizar conectividad, sistemas de transmisión, acreditaciones y servicios para periodistas argentinos y extranjeros.
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La comunicación también requiere una infraestructura importante. Queremos que la visita llegue no solamente a quienes tengan la posibilidad de estar físicamente presentes, sino también a millones de personas que la seguirán a través de la televisión, la radio, las plataformas digitales y los distintos medios de comunicación.
También será necesario acompañar y sostener el enorme trabajo de los voluntarios y colaborar con colegios e instituciones que recibirán a quienes viajen desde distintos lugares.
Cada lugar que visite León XIV necesitará, además, una preparación particular. Detrás de cada celebración habrá miles de personas trabajando y una infraestructura que muchas veces no se ve, pero que resulta imprescindible.
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Una responsabilidad compartida
La visita de un Papa tiene una característica particular: León XIV viene fundamentalmente como Pastor de la Iglesia, pero es también un Jefe de Estado. Por eso existen responsabilidades diferentes que deben articularse.
El Estado Nacional y los Gobiernos locales tendrán a su cargo aquellas cuestiones que les correspondan, especialmente en materia de seguridad, organización del espacio público, movilidad y distintas necesidades logísticas.
La Iglesia asumirá, por su parte, los gastos propios de la organización pastoral, de las celebraciones y de los encuentros vinculados con la visita. También habrá empresas y personas que ya han manifestado su disposición a colaborar aportando recursos, servicios o infraestructura.
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¿Por qué, entonces, una colecta? Porque creemos que esta visita no puede ser solamente una organización de instituciones, gobiernos o empresas. Queremos que sea también una construcción comunitaria.
En la colecta del pasado domingo 23 de agosto fue muy significativo ver el compromiso de las diócesis, los obispos, los sacerdotes, las parroquias y comunidades, los colegios, grupos, movimientos y organizaciones de la Iglesia que, junto con el Programa FE, ayudaron a dar a conocer la iniciativa y animaron a participar.
Hay otro compromiso fundamental: la transparencia. Hoy todavía no se puede decir cuánto costará la visita. Muchos presupuestos están en elaboración y distintas necesidades terminarán de definirse a medida que avance la organización. A medida que los gastos comiencen a concretarse, la Iglesia tendrá el compromiso de informar sobre los recursos recibidos, los principales costos de la organización y la manera en que se distribuyen las responsabilidades entre la Iglesia, el Estado y quienes colaboren.
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Dentro de algunos años probablemente nadie recuerde cuántos metros de vallado se utilizaron, cuántas pantallas se instalaron o cuánto costó un escenario. Pero sí podremos recordar que hubo un momento en el que la Argentina se preparó para recibir al Papa León XIV y que cada uno, desde su lugar y según sus posibilidades, pudo ayudar a hacerlo posible.
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