Se me murió Ernesto

Cherquis no fue solo un narrador de historias de café o cena. Fue un guerrero que exigía compromiso cada noche. Sus amigos lo sabemos

Ernesto Cherquis Bialo, uno de los grandes referentes del periodismo argentino, murió a los 85 años

Frente a la partida de un ser querido uno comprende brutalmente la breve y verdadera definición de la muerte: ya no más. Ea asi de sencillo,poderoso y definitivo: ese libro que escribimos casi cotidianamente se interrumpió de golpe en una pagina cualquiera que no incluía final alguno. Ya no más.

No fui amigo de Ernesto mucho tiempo. Solamente los años finales, cuando la edad y la experiencia le permitían derramar generosamente sabiduría y palabras. Sin ningúna concesión al silencio ni prudencia ante el coraje de decirlo todo.

Las anécdotas, las experiencias y los análisis eran riqueza permanente cuando estábamos cerca: -Su simple, sufrida y eterna condición de cuervo azulgrana. -Su amor por el boxeo en pureza de guapos ecuménicos que lo llenaban de emoción y de recuerdos. -La tristeza del resquebrajamiento del fútbol y su respeto por los jugadores, simétrico del desprecio por dirigentes que nunca amaron la pelota, sino que solo la usaban para disfrutar de sus mieles. -Su amable juicio por la gestión de Julio Grondona, de quien fue su más notorio converso. -El pesar por un periodismo tan distinto a sus formas, a su mirada, a su valentía, frente a una realidad que necesitaba denuncia.

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Jorge Gallelli y Ernesto Cherquis Bialo

Y tanto más para poner sobre una mesa… Cherquis no fue solo un narrador de historias de café o cena. Fue un guerrero que exigía compromiso cada noche. Sus amigos lo sabemos.

Se indignaba con la actualidad a pesar de la certeza de su enfermedad terminal. “Insultaba a los médicos que no lo dejaban completar el placer de la tertulia con las visitas que indefectiblemente acompañamos sus tardes últimas.”

Como todos: ¡Necesitaba más tiempo! Esa turbulencia voy a extrañar…

Ya no más apuro por oírte. Ya no más admiración secreta por tanta claridad conceptual. Ya no más el placer infantil de disfrutar irse a dormir después de haber escuchado un relato enriquecido por el don de la palabra.

El juicio al periodista quedará para otros. Los que saben su trayectoria y su profesionalismo. Yo solo sé que viví años felices compartiendo momentos únicos de la mano de un Maestro.

Ahora tendré que acostumbrarme : Ya no mas. Chau Ernesto. Gracias por tu amistad.

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