Creo oportuno exponer una grave situación de arbitrariedad e injusticia que afecta a los VETERANOS DE GUERRA (VGM), que son militares de carrera y perciben un haber de retiro.
Durante la Guerra de Malvinas, tuve el honor de cumplir 13 misiones de guerra como piloto de los aviones Grumman Tracker S2-E pertenecientes a la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, en la inmensidad del Atlántico Sur. Misiones diurnas o nocturnas con cualquier meteorología desde el Portaaviones ARA “25 DE MAYO” y desde las bases continentales de Rio Gallegos y Rio Grande.
En ese momento histórico, el riesgo de vida y la entrega a la Patria no distinguían jerarquías ni estados de revista.
Sin embargo, a 44 años de la gloriosa gesta, el Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos Aires, persiste una discriminación arbitraria e injusta, dado que por el sólo hecho de ser militar de carrera, con haber de retiro, se nos había excluido de la Pensión de Malvinas que otorga la Ciudad y se nos excluye ahora del beneficio de gratuidad del sistema de TELEPEAJES URBANOS de la Ciudad de Buenos Aires, establecido a través de la Ley Nº 6930 del 27 de noviembre de 2025 que quedó automáticamente promulgada el 6 de enero de 2026.
La mencionada gratificación fue otorgada, así como la pensión de Malvinas en su momento, solamente a los ex conscriptos y militares del cuadro permanente que pidieron la baja de las FF.AA. y a los militares de carrera en situación de retiro que no perciben un haber de retiro, lo que constituye un acto de discriminación.
¿Como pudieron los “señores” legisladores de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires incurrir en una arbitrariedad jurídica y moral de tal magnitud al establecer una supuesta “jerarquía de veteranos de guerra” basada en el ingreso mensual, ignorando el principio constitucional de igualdad ante la Ley? No existe un grado de veteranía: se es o no se es Veterano de Guerra.
El haber de retiro es una retribución por los años de servicio y aportes realizados a lo largo de la carrera, aporte que aún continuamos pagando después de retirados, mientras que la gratuidad del telepeaje, es un acto de gratitud y de reconocimiento por haber combatido en Malvinas, reconocimiento que no admite “cláusulas de exclusión” ideológicas.
La discriminación actual es una forma de “desmalvinización” encubierta. Al excluirnos, el Gobierno de la Ciudad parece sugerir que nuestra intervención en la guerra tuvo menos valor o que el riesgo asumido fue compensado por una carrera posterior. Esta lógica es una afrenta al honor militar. El haber de retiro es una cuestión de seguridad social como lo es la jubilación que seguramente perciben los Conscriptos o los militares de carrera sin haber de retiro; el beneficio por Malvinas es un reconocimiento a la sangre y al valor que no admite segmentaciones.
¿Acaso el sacrificio de quienes volamos y navegamos sobre el mar o los que combatieron en la turba adquiere un valor distinto según se trate de quienes continuaron en las FF.AA. y hoy perciben un haber de retiro, o de quienes solicitaron la baja o son retirados sin haber? Parece que el señor jefe de Gobierno de la Ciudad no se dio cuenta que semejante arbitrariedad resulta manifiestamente discriminatoria, e inconstitucional y que responde a un sesgo ideológico de algunos funcionarios que han intentado durante años desmalvinizar a las instituciones militares y hacernos sentir como Veteranos de Guerra de segunda.
Es una contradicción insalvable que el Estado Argentino me haya considerado apto para comandar una aeronave de guerra y cumplir con 13 misiones en condiciones extremas para defender el pabellón nacional frente a una potencia extranjera, y que hoy, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, me considere “diferente” o “no merecedor” de una exención de peaje o un beneficio social por el solo hecho de haber mantenido mi uniforme y percibir mi haber de retiro.
Esta discriminación no solo vulnera la Constitución; humilla la memoria de los caídos y el honor de los sobrevivientes. No se trata del valor de un peaje o un impuesto, sino del valor de la palabra dada por la Nación a sus soldados.
Ya es hora de que el reconocimiento sea igualitario para todos los que defendimos la soberanía nacional sin excepciones, y que de una vez por todas, se termine de utilizar políticamente la heroica gesta de Malvinas.