Día Internacional del Cuidado y el Apoyo: hacia un nuevo modelo de desarrollo

La jornada tiene como objetivo generar conciencia sobre la necesidad de los cuidados, que al ser resueltos permite el desarrollo de las mujeres en otros ámbitos, genera trabajo decente y construye sociedades más corresponsables

Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo (Freepik)

Este 29 de octubre se celebra por segunda vez el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo proclamado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2023. Este día se instauró con el fin de generar conciencia sobre la importancia de los cuidados y su contribución para el logro de la igualdad de género, el fortalecimiento de la corresponsabilidad en los hogares y la sostenibilidad de nuestras sociedades y economías.

Los países de América Latina y el Caribe tienen que repensar drásticamente sus estrategias de reducción de la pobreza y la desigualdad. Los cuidados responden a ambas preocupaciones, porque resolver los cuidados libera tiempo de las mujeres para desarrollarse en otros ámbitos, construye sociedades más corresponsables y genera trabajo decente.

En nuestra región, de cada 100 hombres que viven en hogares sin ingresos, hay 118 mujeres sin ingresos, y por ende sin posibilidades para poder salir de la pobreza o de relaciones de violencia de género (Naciones Unidas y RCP LAC,2024).

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Las estimaciones económicas de la contribución del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado a la economía total nos dicen que es entre el 18,8 y el 26,8% del producto interior bruto (PIB) en promedio en la región, según cifras de la CEPAL (2022), por lo que, cuando los cuidados se integren al cálculo del Producto Bruto Interno, nuestras economías crecerían, pero, con empleos que, en esencia, son empleos verdes, es decir sin depredar el medioambiente.

Hay consenso de qué hablamos cuando nos referimos a la pobreza y a la desigualdad. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de cuidados? Nos referimos a todas las actividades que sostienen la vida y el bienestar de las personas, muchas de las cuales son realizadas de manera no remunerada, y, casi siempre, por mujeres, pero que atañen a todas las personas sin distinción. El trabajo de cuidados es esencial para el fortalecimiento de las familias y en el centro están las mujeres, por ello hay que hablar y accionar la corresponsabilidad de los cuidados tanto en el hogar como en la sociedad.

Cambiarle la ropa a un bebé, preparar de comer, atender a una persona adulta mayor, hacer la limpieza del hogar o la compra de alimentos, acompañar a nuestros hijos/as cuando hacen los deberes, dar asistencia a personas con discapacidades o adultas mayores con dependencia, así como la gestión que abarca la coordinación, planificación y supervisión son ejemplos básicos de lo que significan los cuidados.

Los cuidados son un trabajo, y aunque aún no se les da el valor ni social ni económico que realmente tienen, todas las sociedades y los modelos económicos se basan en la presunción de que, en su mayor parte, serán realizados por mujeres de forma no remunerada. El derecho al cuidado, es un derecho de todos y todas, ya que, a lo largo de nuestras vidas, cuidamos, necesitamos cuidados y ejercemos el autocuidado.

Ahora, pensemos una sociedad donde el cuidado de las personas se garantice como un derecho universal. ¿Qué pasaría si los cuidados pasasen de ser el centro de la vida a estar, además, en el centro de las políticas y de la agenda pública? Este fue uno de los temas abordados en el reciente Foro Académico “Territorios de Cuidados”, organizado por Colmex, Inmujeres, CEPAL y ONU Mujeres en la Ciudad de México. Durante el foro, casi 250 expertas/os, activistas y representantes de organizaciones de la sociedad civil, feministas, mujeres afrodescendientes, mujeres con discapacidad y mujeres indígenas, así como sindicatos de trabajadoras del hogar de América Latina y el Caribe se reunieron para avanzar propuestas hacia la implementación de políticas y sistemas integrales de cuidados.

Allí se articularon perspectivas que dieron cuenta de la amplia diversidad regional, al tiempo que se reafirmó la importancia de reconocer los cuidados como un derecho humano fundamental: el derecho a cuidar, a ser cuidado y el autocuidado.

En febrero de este año, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) abrió una consulta a la sociedad civil, academia, Estados y organizaciones, que, como ONU Mujeres, contribuyeron con sus aportes sobre los alcances del cuidado como derecho humano y las obligaciones que tienen los Estados de la región con respecto a esta labor, sobre la cual se expedirá a la brevedad. Poco después, en junio, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó la resolución relativa al trabajo decente y la economía del cuidado en su Conferencia Internacional del Trabajo, reconociendo el trabajo remunerado y no remunerado de cuidados cómo trabajo.

Avanzar hacia la sociedad del cuidado, es una agenda prioritaria para ONU Mujeres, que co-organizará junto con la CEPAL y el Gobierno de México, la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer en 2025, como parte de las contribuciones de la región al mundo, para repensar un nuevo modelo de desarrollo centrado en la igualdad y la sostenibilidad de la vida. Porque, hay suficiente evidencia, como para afirmar que, en nuestra región, la reducción de la pobreza viene de la mano de la reducción de la desigualdad, y que las políticas más integrales para reducir a la vez la pobreza, y las desigualdades de género e ingreso son las políticas de cuidados en conexión con la promoción de sistemas de salud, educación y protección social y con sistemas alimentarios sostenibles.

Este camino hacia una sociedad del cuidado implica no solo reconocer su valor económico y social sino también invertir en políticas públicas que logren institucionalizar los cuidados a nivel nacional y local.

Si bien los avances en algunos países son muy relevantes, no podemos omitir el contexto en nuestra región: un nuevo modelo de desarrollo económico implica también la creación de nuevas legitimidades en los discursos sociales, lo que configura uno de los desafíos más complejos para esta agenda. Ya que, los cuidados son universales, y es evidente en sociedades envejecidas como muchas de la región. Pero, como han sido tradicionalmente una responsabilidad de las mujeres, aún se perciben como una agenda de las mujeres. Y las voces de las mujeres en general, han sido históricamente acalladas en los debates del desarrollo, y las voces de las mujeres que trabajan en el sector de cuidados remunerados, son las voces más discriminadas, por ser un trabajo desvalorizado y en la mayoría de los casos informal.

Como es conocido, el trabajo de cuidados remunerado recae en forma casi exclusiva en mujeres que enfrentan múltiples discriminaciones: las mujeres en situación de pobreza sin acceso a estudios, las mujeres afrodescendientes, indígenas, rurales, migrantes y refugiadas.

Ante la comprensión de que los cuidados pueden ser la llave para la igualdad y promover la creación de empleos y trabajo decente, algunos países de la región han logrado el reconocimiento del trabajo de cuidados e incluso la sanción de leyes específicas hacia sistemas integrales de cuidados. Uruguay fue el primer país en crear, por ley, el Sistema Nacional Integrado de Cuidados en 2015, y desde entonces, otros países como Argentina, Chile, Costa Rica, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela han avanzado normativas o diseños de políticas de cuidados con diferentes grados de desarrollo a nivel nacional o subnacional. En muchos de estos proyectos de ley, pilotajes e implementación de políticas de cuidados hemos contribuido con asistencia técnica. Entre los avances normativos más recientes, se destacan los proyectos de ley de Cuidados enviados a los parlamentos de Brasil y Chile, en los que se han integrado las lecciones aprendidas y propuestas de sistemas de cuidados que desde ONU Mujeres y CEPAL para el diseño de sistemas nacionales de cuidados. Desde ONU Mujeres hemos sistematizado las lecciones aprendidas de políticas públicas en cuidados y este 29 de octubre presentamos una sistematización de las mejores prácticas locales en la materia.

Pero, la brecha entre los avances normativos y la implementación efectiva de los mismos aún es grande. Las trabajadoras del hogar, representadas por sus sindicatos en el Foro Académico, manifestaron cómo muchas de las políticas de protección y seguridad social aún no alcanzan a todas, lo que perpetúa la discriminación y la invisibilidad de este sector. En algunos países, aun no contamos con la tipología de trabajadoras de cuidados y el reconocimiento, la formalización, la profesionalización y la certificación siguen siendo un desafío que varios ministerios de trabajo e instituciones de formación profesional empiezan a considerar.

Este 29 de octubre, en el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, recordamos la importancia de cooperar para ir hacia una sociedad que reconoce, redistribuye y reduce el trabajo de cuidados no remunerado, asegurando la remuneración digna y la representación de quienes cuidan.

Esperamos que, a futuro, cada vez más países, provincias, ciudades y localidades dinamicen políticas integrales activas para la inversión pública, privada y comunitaria en el sector de los cuidados, como un sector emergente, con una mayor participación de la economía social y solidaria, inclusive a través de la infraestructura de cuidados, que promueva el trabajo decente y sea valorado como un trabajo de hombres, mujeres y la diversidad y no siga siendo una carga desigual que recae, fundamentalmente sobre los hombros de las mujeres, lo que implica una traba para salir de la feminización de la pobreza.

María Noel Vaeza es directora de la Oficina Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

Cecilia Alemany es directora regional adjunta de la Oficina Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.

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