El gran baile del desastre: ¡Qué no decaiga!

Al escribir, ahora, a mis espaldas, el televisor informa que faltan gasoil y nafta, como uno recuerda ocurría desde la infancia

Martin Insaurralde y Sofia Clerici en un yate en Marbella

Lo podés ver con un estremecimiento y con miedo, muchísimas razones, pero aún con la posibilidad agónica de ver la fiesta del desastre como una comedia, una tragicomedia con ronda final como de “Ocho y medio”, aquello de Fellini, con todos los personajes mientras bailan, termina y se entiende todo. Aunque aquello era poesía, sueño, genio, la ronda del final en el baile del desastre es el camino temor de que un país en algún momento llamado la Argentina se vuelva de una vez un lugar siniestro. No sé, fíjate. Para este baile del desastre- ¡qué no decaiga!- no tenemos la música de Nino Rota como en lo del gran Federico, trasladada en su momento a los programa de Susana Giménez. Una pena, `porque es música maravillosa’, “L passarella daddio”, y por aquí lo que suena es un réquiem con un coro que levanta sus voces desde el fondo del pozo.

Estamos en el pozo.

Al escribir, ahora, a mis espaldas, el televisor informa que faltan gasoil y nafta, como uno recuerda ocurría desde la infancia. Y no es poco tiempo. Lo suficiente para manejar la asombrosa caravana de repeticiones en situaciones idénticas durante cincuenta, sesenta, setenta años.

Read more!

El dólar, la carne, los precios, la mediocridad jactanciosa – la conspiración de los mediocres taponan cualquier atisbo de inteligencia: no quieren ser vistos sin la careta – y toda gracia, toda ruptura con la trampa es apartado o suprimido.

Qué no decaiga.

Se hace lo posible para que no decaiga, para mantener las brasas de la fiesta del desastre donde invitados o en su mayoría por la fuerza asisten a la estupidez llevada a los altares, a la mentira como manera de relacionarse, la euforia y belleza del fútbol son vulneradas por simios que discuten en la calle o en programas en los que fingen discusiones sobre una cosa o la otra, los niños – el sesenta por ciento pobres, los adolescentes setenta- no pueden sostener la condición angélica de la llegada al mundo: hay chicos atendidos en guardias médicas por sobredosis de cocaína, paco, crack- cada vez peor, más tóxico, más feroz -, y no faltan los afectados y adictos al nacer.

Julio “Chocolate” Rigau fue encontrado con 48 tarjetas de débito

Qué no decaiga.

El idioma, lo que queda, se limita a treinta o cincuenta palabras y ha vuelto el analfabetismo en el primer país de Hispanoamérica en erradicarlo.

Los candidatos a la Presidencia piden encuestas cada hora, mientras refinados y no sé si acertados analistas creen en un juego de dos contra uno. Quién sabe. Me queda grande, pero es seguro que en cualquier escenario se verificará una destrucción de bienes, mentes, capacidad de razonar y soledad, la gente habla muy poco con la gente, hay una hosquedad espantosa, que se ignora cómo reconstruirla y de qué manera hacerlo, cómo no se produzca como en Alemania después de la guerra e impuesto por los aliados un proceso de desnazificación, en torno a la corrupción.

Qué no decaiga.

Martín Insaurralde navega con su novia, la digamos empresaria Sofía Clerici a 5000 euros cada cuatro horas, en Marbella, Andalucía, donde la verdadera beautiful people mezclada con gánsteres adorados y aristócratas – Gunilla von Bismarck, Jaime de Mora y Aragón, ay, ay, ay- atraídos por el príncipe Alfonso von Hohenlohe, quien la creó con ese aire – por supuesto ya estaba, preexistía- al llamar a la nobleza centroeuropea que rajaba del comunismo voraz y sangriento en busca de un lugar como se debe. Tengo recuerdos de pasadas por allí: los yates inmensos estaban siempre atracados en Puerto Banús para ser vistos. Había un Mau Mau lindísimo. Luego empezó a decaer. Era entre los ochenta y principios del noventa.

Después llegaron los insaurraldes, vulgares, grasas, cuando muchos habitantes son incapaces de llegar a diez días del mes en las entrañas de la criminalidad más desenfrenada. Insaurralde fue enviado como jefe de Gabinete de Kicillof para que el tipo entendiera de qué se trata y no hiciera pavadas.

Sofía Clerici mostró en sus redes sociales los días que pasó con Insaurralde en Marbella (Instagram)

En simultáneo, en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, unicameral y una sola sesión por años, quedó revelado el mecanismo que empleaba, quizás aún emplea como alcahuete y mandadero, Chocolate Rigau: atestar de empleados, “asesores”, con sueldos de 550.000 pesos, ñoquis inventados, pero a su tiempo reales a los que se arregla con una obra social y una jubilación. Lo demás quedaba para un orden superestructural integrado por legisladores, pueden ser todos porque nadie dijo nada, una estafa que debe llevar años y años y en muchos lugares. Otermín es el presidente de esa legislatura y candidato a intendente de Lomas de Zamora.

Qué no decaiga.

Es una republiqueta olvidada pero mirada con codicia: si no lo hacen ellos- han de pensarse- los haremos nosotros, sean quienes sean. Una republiqueta atrasada y tercermundista hasta el dolor de muelas.

En el pozo, pero a votar a ver qué pasa, en tanto miles, muchos, muchísimos sueñan con irse de aquí: hay un solo guión, una vida.

Qué no decaiga.

Alguien tendrá que ocuparse, y habrán festejos en los búnkers – qué espanto- y en una de esas L- Gante cante, es un decir, el Himno, como en los viejos y bellos tiempos.

Qué no decaiga.

Read more!