El trumpismo seguirá vivo

Parte de la actual escenificación de un presunto fraude, de que el periodismo lo persigue, está dirigido a la construcción de una nueva ficción: una confabulación del poder económico y mediático

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (REUTERS/Carlos Barría)

La derrota electoral de Donald Trump, producto de la fuerte reacción en su contra del electorado femenino y los obreros y empleados de los grandes centros urbanos, no ha mermado el entusiasmo del electorado rural que lo convirtió en su paladín y que seguramente lo continuará apoyando como eventual jefe de la oposición y candidato presidencial en 2024.

Al desmenuzar el resultado electoral del martes 3 de noviembre, se advierte que sus mentiras sobre la recuperación de puestos industriales quedaron en evidencia y entonces Michigan, Pennsylvania y Wisconsin que lo acompañaron en 2016 fueron centrales en el resultado actual.

El escrutinio final en Detroit lo dice todo: el 93,5 de los votantes eligió a la fórmula presidencial demócrata.

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En Arizona, el GOP pierde la banca del Senador McCain en manos del demócrata Mark Kelly y pierde la reelección un presidente que se mofó de un héroe como el occiso, quien pidió que en sus exequias estuviera ausente el presidente ahora saliente.

Pero Trump construyó su liderazgo apuntando a los resentimientos de millones de norteamericanos dispuestos a creer que la pérdida de sus empleos o del valor de sus cosechas era responsabilidad del enemigo externo (China) o de chivos expiatorios internos (mexicanos, latinos en general, afroamericanos).

Les dice a las mentes más simples que él los defenderá de “los otros”.

Quien fuera uno de sus máximos colaboradores afirmó “cuando Trump desaparezca la gente se preguntará cómo llegó a convertirse en presidente”.

Pero no va a desaparecer. Parte de la actual escenificación de un presunto fraude, de que el periodismo lo persigue, está dirigido a la construcción de una nueva ficción: una confabulación del poder económico y mediático.

No ha conseguido un solo juez (de origen republicano o demócrata) ni un medio de comunicación (ni siquiera la republicana FOX) que lo acompañe en sus alocadas y contradictorias afirmaciones, pero millones le van a creer y si, como es de esperar, Biden no soluciona muchas de las demandas legítimas de los postergados, el trumpismo crecerá.

El gobierno entrante se encontrará con la primera fase de la pandemia en marcha y la amenaza de una segunda ola, una importante crisis económica, poca posibilidad de contar con facilidades parlamentarias y con una Corte Suprema que podría echar nafta al fuego si acaba con la doctrina abortista de Roe vs Wade.

El próximo 5 de enero, la segunda vuelta en Georgia para elegir Senador podría darle un respiro a Biden si el demócrata Raphael Warnock derrota a Kelly Loefler por la banca del senador republicano Johnny Isakson.

En tal caso, contando con los independientes Bernie Sanders (Vermont) Angus King (Maine) podría lograr la aprobación de leyes vitales para reactivar la economía mediante las ayudas monetarias e incentivos fiscales que ha propuesto.

Trump buscará complicar la economía aún más e insuflar más rencor en sus partidarios para impedir que el Partido Republicano se reconstruya sin el.

El autor fue ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina

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