El podcast de Ricardo Lorenzetti: lo humano en la era de la inteligencia artificial

La encíclica de León XIV vuelve a poner en el centro una pregunta que atraviesa el debate tecnológico contemporáneo: qué significa seguir siendo humanos en un mundo cada vez más mediado por algoritmos

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La inteligencia artificial suele discutirse en términos de innovación, productividad o desarrollo tecnológico. Sin embargo, una de las preguntas más relevantes que plantea tiene menos que ver con las máquinas que con las personas. ¿Qué ocurre cuando los seres humanos comienzan a organizar su conducta siguiendo las mismas lógicas de optimización, medición y control que caracterizan a los algoritmos? En “Lo humano en la era de la inteligencia artificial ”, el último episodio de su podcast disponible en Infobae y Spotify, Ricardo Lorenzetti retoma ese interrogante a partir de Magnifica Humanitas, la encíclica de León XIV dedicada a la inteligencia artificial y sus efectos sobre la vida humana.

Según explica, la encíclica realiza una descripción amplia de los riesgos asociados a la inteligencia artificial y retoma preocupaciones que ya habían sido planteadas por el papa Francisco en torno a la llamada “algorética”, es decir, la ética aplicada a los algoritmos. Sin embargo, observa que muchas de las reacciones al documento señalaron una limitación. “Muchos observaron que es una encíclica que establece un diagnóstico, pero dice poco de las soluciones”, dice Lorenzetti. En este episodio se propone, entonces, brindar un recorrido por las herramientas concretas que hoy existen para responder a los desafíos que plantea el ecosistema tecnológico.

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La reflexión comienza con una pregunta formulada por el periodista Fareed Zakaria que, para Lorenzetti, permite comprender la profundidad del problema. “La inteligencia artificial se parece cada vez más a la inteligencia humana. Este es un problema, pero el problema filosófico más importante es que los humanos nos parecemos cada vez más a la inteligencia artificial”. En lugar de preguntarse únicamente qué pueden hacer las máquinas, invita a observar cómo los individuos empiezan a organizar su propia conducta siguiendo parámetros de eficiencia, medición y optimización cada vez más parecidos a los de un sistema automatizado.

La idea reaparece en ejemplos cotidianos. Las horas de sueño, la actividad física, la alimentación o el rendimiento laboral son cada vez más monitoreados a través de indicadores permanentes. “Nosotros hacemos cada vez más lo que haría una máquina”, resume Lorenzetti. La preocupación no radica en la existencia de herramientas tecnológicas, sino en la posibilidad de que la búsqueda constante de rendimiento termine desplazando dimensiones esenciales de la experiencia humana.

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pocast de Ricardo Lorenzetti

En Lo que queda del día de Kazuo Ishiguro, narra Lorenzetti, el protagonista busca alcanzar una perfección absoluta en el cumplimiento de sus funciones. “Es un mayordomo que es supereficiente”, señala. Sin embargo, esa eficiencia tiene un costo. “Deja de ser humano porque pierde el amor, pierde la emoción”, agrega. La referencia le sirve para plantear una inquietud que atraviesa todo el episodio: hasta qué punto una sociedad obsesionada con la optimización corre el riesgo de empobrecer aquello que la hace propiamente humana.

Esa preocupación conecta con uno de los grandes debates jurídicos de las últimas décadas. Cuando Internet comenzó a expandirse masivamente, muchos autores sostuvieron que había nacido un mundo completamente nuevo y que, por lo tanto, las categorías tradicionales del derecho habían dejado de ser útiles.

“Hay una idea de decir que es un nuevo derecho, que no se aplican las categorías tradicionales del derecho”, explica. Frente a esa posición, defiende una mirada distinta. Los problemas tecnológicos pueden adoptar formas novedosas, pero los principios que deben orientarnos siguen siendo los mismos. “La defensa de la persona, el humanismo, la defensa de la autonomía personal, la lucha contra el control social” continúan siendo el núcleo de cualquier regulación legítima.

A partir de allí, el episodio se concentra en las respuestas que comenzaron a desarrollarse en distintos países. Lorenzetti destaca especialmente el caso de la Unión Europea, que avanzó con una regulación específica para inteligencia artificial basada en mecanismos de prevención y control. El objetivo no es impedir la innovación, sino establecer límites y responsabilidades antes de que los daños ocurran.

Entre las herramientas que menciona aparecen las auditorías permanentes, los protocolos obligatorios de seguridad, los sistemas de autocorrección entre empresas y los estudios de impacto previos al lanzamiento de tecnologías consideradas riesgosas. “Nadie puede lanzar un medicamento sin un estudio previo”, observa. La pregunta que formula es directa: “¿Cómo no vamos a hacer un estudio previo al lanzamiento de un programa de inteligencia artificial que puede ser masivo y que puede afectar el comportamiento de muchísimas personas?”.

La concentración de datos ocupa otro tramo importante de la conversación. Lorenzetti advierte que el poder ya no depende únicamente de recursos económicos o territoriales, sino también de la capacidad para acumular información sobre millones de personas. “Todo el poder para nadie”, recuerda, retomando un principio clásico de la tradición democrática. Desde esa perspectiva, la regulación de la inteligencia artificial también implica evitar que una sola empresa o un único actor concentren volúmenes de información capaces de influir sobre mercados, instituciones o conductas sociales.

Hacia el final, el episodio vuelve sobre la pregunta que lo atraviesa desde el comienzo. La discusión sobre inteligencia artificial no se reduce a cuestiones técnicas ni a disputas regulatorias. Lo que está en juego es el tipo de sociedad que se quiere construir y el lugar que ocuparán las personas dentro de ella. La encíclica de León XIV vuelve a poner esa inquietud sobre la mesa. Lorenzetti propone complementarla con una agenda concreta de regulación y control que permita aprovechar los beneficios de la innovación sin renunciar a principios que llevan siglos organizando la convivencia democrática.

Todos los lunes a las 9, un nuevo episodio de El podcast de Ricardo Lorenzetti en Infobae y Spotify.