Luego de la apertura bursátil, el dólar estadounidense se negocia este jueves 30 de abril a un promedio de 5,01 reales brasileños, lo que representa un incremento del 0,3% en comparación con el cierre anterior, cuando se ubicó en 5 reales, según información de Dow Jones.
El análisis matutino del Grupo Financiero Monex señala que el apetito por el riesgo mejoró después de que el precio del petróleo descendiera a niveles más moderados, lo que contribuyó a disipar parcialmente los temores de inflación a corto plazo vinculados al conflicto en Medio Oriente.
Pese a esta mejora, los mercados de divisas permanecen atentos ante la posibilidad de un nuevo aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
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En los últimos siete días, el billete verde registra una caída del 0,18%. En términos interanuales, la divisa acumula un descenso del 9,6%.
Respecto a los movimientos recientes, el activo norteamericano suma dos jornadas consecutivas al alza. La volatilidad observada es menor que la registrada en el último año, que fue de 11,4%, lo que sugiere que en esta etapa las fluctuaciones han sido inferiores a la tendencia general.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
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En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.
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