Euro hoy en Brasil: cotización de apertura del 20 de abril

Este es el comportamiento de la divisa europea durante los primeros minutos de la jornada

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Euro hoy en Brasil: cotización de apertura del 20 de abril
Euro hoy en Brasil: cotización de apertura del 20 de abril

Tras la apertura de mercados el euro se negocia al inicio de operaciones a 5,87 reales brasileños en promedio, de modo que implicó un cambio del 0,24% con respecto a la cotización de la jornada anterior, cuando acabó con 5,86 brasileños, reporta Dow Jones.

Si consideramos los datos de los últimos siete días, el euro anota un descenso 0,03%, de manera que en términos interanuales todavía mantiene una disminución del 8,83%.

Si comparamos el valor con días previos, corta con la racha plana de cotizaciones de mercado de las últimas dos jornadas. La volatilidad de esta semana presenta un comportamiento manifiestamente inferior a la volatilidad que muestran los datos del último año, de forma que en esta última fase está tendiendo menos variaciones de lo habitual.

El panorama del dólar en Brasil para 2026

El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.

En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.

Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.

A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.