El inicio de la semana se ve marcado por un repunte del precio del petróleo, que superó los 100 dólares por barril, después de que el presidente Donald Trump ordenara un bloqueo del Estrecho de Ormuz tras el estancamiento de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, lo que intensificó las tensiones geopolíticas.
En dicho contexto, el dólar estadounidense se paga en la sesión de hoy lunes 13 de abril a 5,01 reales brasileños en promedio, lo que supone un incremento de 0,19% respecto a los 5 reales de la jornada previa, según datos de Dow Jones.
Durante la última semana, la divisa estadounidense registra un descenso de 2,47% frente al real brasileño y, en el balance anual, mantiene una caída de 11,53%.
El comportamiento del tipo de cambio pone fin a tres sesiones consecutivas con tendencia plana. En tanto, la volatilidad semanal se encuentra por debajo del promedio anual, reflejando un periodo de menor alteración en la cotización respecto a la tendencia general reciente.
El panorama del dólar en Brasil para 2026
El real brasileño mantendrá una tendencia estable con ligera depreciación frente al dólar en 2026, según la proyección de UBS. El informe prevé un tipo de cambio de 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y una cotización de 5,50 en el resto del año. Esta previsión se basa en la combinación de presiones internas y externas sobre la moneda brasileña.
En el plano internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos iniciará un ciclo de reducción de tasas, lo que aliviaría parte de la presión sobre monedas emergentes. Además, el entorno global muestra señales de crecimiento y precios favorables de materias primas, un aspecto positivo para Brasil como exportador.
Sin embargo, el atractivo del “carry trade” —diferencial de tasas entre Brasil y Estados Unidos— podría verse afectado por el inicio de recortes de tasas del Banco Central do Brasil, que llevaría la tasa SELIC a alrededor de 12,5% a finales de 2026.
A nivel interno, el informe destaca el aumento del déficit fiscal a 8,5% del PIB y una deuda pública cercana al 80%, factores que elevan la percepción de riesgo y limitan la entrada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente sube a 3,6% del PIB, presionando aún más la balanza de pagos.