El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 12 de febrero de 2026 en un promedio de $4.356,78, lo que representó una subida de 3,15 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de +0,07%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.374,29 y un mínimo de $4.345,53, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
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Con relación a la última semana, el euro marca un incremento 2,47%; por el contrario, desde hace un año todavía mantiene un descenso del 11,15%.
En cuanto a los cambios de este día respecto de fechas anteriores, frenó con la racha negativa de cotizaciones de mercado de las últimas dos jornadas. La volatilidad de esta semana es inferior a los números conseguidos para el último año (16,38%), por lo tanto en esta última fase está tendiendo menos alteraciones de lo habitual.
Análisis de mercado
El euro y el peso colombiano se posicionan en el centro del análisis cambiario, en un entorno donde el diferencial de crecimiento y las expectativas de política monetaria marcan la pauta. La moneda única europea encuentra soporte en una narrativa de estabilización económica relativa frente a otras jurisdicciones desarrolladas, mientras que en Colombia la tasa de cambio responde tanto a factores externos como a choques internos de naturaleza fiscal y climática.
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En la eurozona, la dinámica corporativa comienza a internalizar un ciclo de inversión asociado a la demanda de infraestructura tecnológica y automatización industrial, con especial énfasis en manufactura avanzada y centros de datos. Esta perspectiva mejora las proyecciones de utilidades hacia 2026 y actúa como ancla para el euro, en la medida en que fortalece las expectativas de flujo de capital hacia sectores estratégicos. Aunque el crecimiento agregado no exhibe un repunte abrupto, la composición sectorial sugiere resiliencia en industrias de alto valor agregado. El mercado, por ahora, descuenta una trayectoria de política monetaria prudente por parte del Banco Central Europeo, sin señales de relajación acelerada.
En contraste, Estados Unidos mantiene un mercado laboral que supera previsiones, con una creación de empleo significativamente mayor a la anticipada y una reducción en la tasa de desempleo. Este desempeño refuerza la hipótesis de “aterrizaje suave” y desplaza en el tiempo las apuestas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.
La postergación de la flexibilización monetaria hacia el segundo semestre de 2026 modera la presión bajista sobre el dólar, pero no necesariamente debilita al euro, dado que parte del diferencial ya estaba incorporado en precios. En términos relativos, el cruce EUR/USD podría estabilizarse si Europa consolida señales de recuperación industrial mientras EE.UU. transita una desaceleración ordenada.
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El Reino Unido, por su parte, cerró 2025 con un crecimiento moderado, afectado por contracciones en construcción e inversión empresarial. Aunque el déficit comercial mostró mejora y el banco central proyecta convergencia inflacionaria hacia la meta, la debilidad estructural limita el atractivo relativo de la libra frente al euro. En Asia, la apreciación del yuan y la estabilidad del yen reflejan estrategias diferenciadas, China prioriza la internacionalización de su moneda en un entorno de baja inflación, mientras Japón avanza gradualmente hacia la normalización monetaria con respaldo en estabilidad de precios. Estos movimientos inciden indirectamente en el euro a través de flujos globales de portafolio y reasignación de reservas.
Bajo este telón de fondo externo, el peso colombiano enfrenta presiones idiosincráticas relevantes. El deterioro en la confianza del consumidor y la declaratoria de emergencia económica por eventos climáticos introducen riesgos fiscales adicionales. La necesidad de financiamiento extraordinario mediante impuestos transitorios y contribuciones especiales podría elevar las primas de riesgo soberano, afectando la percepción de estabilidad macroeconómica. La ejecución temprana del servicio de la deuda y el avance en compromisos presupuestales también condicionan el espacio fiscal para 2026.
Desde la perspectiva cambiaria, el peso colombiano no solo responde a la trayectoria del dólar o del euro, sino a la interacción entre términos de intercambio, riesgo país y expectativas de consolidación fiscal. Si el euro logra sostener su recuperación apoyado en el ciclo industrial europeo, el cruce EUR/COP podría reflejar una apreciación relativa de la moneda común frente al peso, especialmente en escenarios donde la incertidumbre fiscal local persista.
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