En un mundo regido por la inmediatez parecería que la ortografía ha dejado de tener importancia, sin embargo, el escribir textos con coherencia y sin erratas siempre será benéfico en todos los ámbitos.
En lo laboral, el escribir de forma correcta deja ver a los demás las habilidades y conocimientos que se poseen; además, ayuda a construir una imagen óptima a través de la cual puedes parecer más serio y confiable. El tener errores de ortografía y sintaxis pueden, por el contrario, dar un pensamiento negativo que te haría parecer descuidado o poco preparado.
Por otro lado, el tener la capacidad de hacer un texto bien escrito habla también de la personalidad, al mostrar interés por siempre construir un buen puente de comunicación con los interlocutores.
Aunque escribir bien no es una tarea sencilla, requiere de mucha práctica y de conocer las estructuras de la lengua, por lo que leer puede ser un gran apoyo para la riqueza del léxico.
En este sentido, la Real Academia Española (RAE) se ha convertido en la institución más relevante para la regularización lingüística, a través de la promulgación de normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu), una institución sin ánimo de lucro que tiene como objetivo el impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación, se ha aliado con la RAE y emite en su página web y de manera constante diversos tips para que los ciudadanos puedan resolver sus dudas sobre cómo se escribe correctamente cierta palabra, cómo se usa una expresión o tips de temáticas varias.
Uso correcto
Los participios de los verbos bendecir y maldecir son bendecido y maldecido respectivamente; las formas bendito y maldito se utilizan solo como adjetivos o sustantivos.
En los medios se encuentran a veces frases como «La comida se ha bendito ante las diversas autoridades que han asistido», «El papa ha bendito a todos sus seguidores “de corazón”», «Alguien ha maldito al equipo español» o «El documental explora los eventos que han maldito estas producciones a través de entrevistas con expertos».
Como recoge el Diccionario panhispánico de dudas, bendecido y maldecido son las únicas formas que se usan en el español actual para la formación de los tiempos compuestos, como en «El cura ha bendecido la casa» o «Había maldecido a su escritora favorita antes de morir», y de la pasiva: «La casa fue bendecida por el cura», «Fueron maldecidos por una secta satánica».
Aunque bendito y maldito provengan de los participios latinos benedictus y maledictus, actualmente, como indica dicha obra, solo se usan como adjetivos («Un poco de agua bendita no le puede hacer mal», «Un palacio maldito junto al canal») y como sustantivos («Tú dormías como un bendito en la cama», «Los malditos eran justamente los que se veían presentados como héroes en el cine»).
Por tanto, en los ejemplos del principio lo adecuado habría sido «La comida se ha bendecido ante las diversas autoridades que han asistido», «El papa ha bendecido a todos sus seguidores “de corazón”», «Alguien ha maldecido al equipo español» y «El documental explora los eventos que han maldecido estas producciones a través de entrevistas con expertos».
Se recuerda que la forma irregular maldicho era habitual en el español medieval, pero hoy en día solo se usa en judeoespañol. Así, en «Han maldicho al torero caído y piden la misma suerte para su familia», lo indicado habría sido «Han maldecido al torero caído y piden la misma suerte para su familia». Sí es apropiada la secuencia mal dicho en «Yo creo que está mal dicho».
¿Qué es la RAE?
Fundada en Madrid en 1713 por iniciativa del octavo marqués de Villena, Juan Manuel Fernández Pacheco y Zúñiga, la RAE es la institución que busca preservar el buen uso y la unidad de una lengua en permanente evolución y expansión.
Sus más recientes estatutos (actualizados en 1993), establecen que la función principal de la Real Academia es “velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad”.
Este compromiso se ha plasmado en la denominada política lingüística panhispánica, compartida con las otras 22 corporaciones que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951.
Actualmente, la institución está constituida por 46 académicos, entre ellos el director y los demás cargos de la Junta de Gobierno, elegidos para mandatos temporales.
Una de las críticas que se le han hecho a la RAE es su negativa a reconocer palabras o expresiones que han surgido entre las generaciones más jóvenes, sobre todo a raíz de la aparición de las redes sociales. Una de las polémicas más recientes es el reconocimiento del lenguaje inclusivo.
Sin embargo, en el 2020 optó por lanzar el Observatorio de Palabras, un repositorio digital que ofrece información sobre palabras o acepciones de palabras y expresiones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE), pero que han generado dudas en cuanto a su uso, tales como neologismos, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, entre otros.
La información contenida en el Observatorio es provisional al no estar contemplada en las obras académicas, por lo que puede verse modificada y cambiar con el paso del tiempo, pero ello no implica que se acepte su uso.
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