Lesión en los músculos isquiotibiales: causas, síntomas y tratamiento

Para tratar un padecimiento hay que conocer sus causas, síntomas y hasta el estado de salud del paciente

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Muchos padecimientos no presentan signos
Muchos padecimientos no presentan signos o estos aparecen cuando ya es demasiado tarde, lo mejor es acudir al médico constantemente (Infobae/Jovani Pérez)

Una lesión isquiotibial se produce por tensión o estiramiento de uno de los músculos isquiotibiales, un grupo de tres músculos que se extienden a lo largo de la parte posterior del muslo.

Las personas que practican deportes que implican correr con paradas y arranques repentinos suelen sufrir lesiones de los músculos isquiotibiales. Entre algunos de los ejemplos se incluyen fútbol, baloncesto, fútbol americano y tenis. Las lesiones de los músculos isquiotibiales también pueden producirse en los corredores y los bailarines.

A menudo, lo único que necesitas para aliviar el dolor y la hinchazón asociados con una lesión de los músculos isquiotibiales son medidas de cuidado personal, como descanso, hielo y analgésicos. En ocasiones excepcionales, se realizan cirugías para reparar un tendón o un músculo isquiotibial.

Síntomas

Una lesión en los músculos isquiotibiales suele causar un dolor repentino y punzante en la parte posterior del muslo. También es posible sentir una sensación de "chasquido" o desgarro.

La hinchazón y la sensibilidad tienden a aparecer en pocas horas. Puede haber moretones o cambios en el color de la piel en la parte posterior de la pierna. Algunas personas tienen debilidad muscular o no pueden colocar peso en la pierda lesionada.

Cuándo debes consultar con un médico

Las distensiones leves de los músculos isquiotibiales pueden tratarse en el hogar. Sin embargo, consulta con un proveedor de atención médica si no puedes soportar el peso sobre la pierna lesionada o si no puedes caminar más de cuatro pasos sin sentir un gran dolor.

 Ante cualquier malestar lo
Ante cualquier malestar lo mejor es acudir al médico (Getty Images)

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de las lesiones en los músculos isquiotibiales son:

Deportes. Los deportes en los que hay que correr podrían aumentar las probabilidades de sufrir una lesión en los músculos isquiotibiales. Lo mismo puede ocurrir con otras actividades en las que se hacen estiramientos extremos, como bailar.

Lesiones anteriores en los músculos isquiotibiales. Las personas que han sufrido una lesión en los músculos isquiotibiales son más propensas a tener otra. Este es el caso de las personas que intentan retomar la actividad en cuestión antes de que los músculos hayan tenido tiempo para recuperarse.

Cansancio, debilidad o falta de flexibilidad de los músculos. Es más probable que las lesiones se presenten en músculos cansados o débiles. Es posible que los músculos con poca flexibilidad no puedan tolerar toda la fuerza que requieren determinadas actividades.

Desequilibrio muscular. Si bien no todos los expertos están de acuerdo con esto, algunos sugieren que un desequilibrio muscular puede derivar en una lesión en los músculos isquiotibiales. Si los músculos cuádriceps en la parte anterior del muslo son más fuertes y están más desarrollados que los músculos isquiotibiales, es más probable que se produzca una lesión en los músculos isquiotibiales.

Edad. El riesgo de sufrir una lesión aumenta con la edad.

Diagnóstico

Durante el examen físico, un proveedor de atención médica controla la hinchazón y la sensibilidad en la parte posterior del muslo. La ubicación y la intensidad del dolor pueden brindar información importante sobre el daño.

Mover la pierna lesionada en distintas posiciones ayuda al proveedor de atención médica a identificar qué músculo está lesionado y si hay daños en ligamentos o tendones.

Estudios de diagnóstico por imágenes

En las lesiones graves de los músculos isquiotibiales, el músculo puede desgarrarse o incluso separarse de la pelvis o la tibia. Cuando esto ocurre, un pequeño fragmento de hueso puede desprenderse del hueso principal, lo que se conoce como fractura por avulsión. Las fracturas por avulsión pueden detectarse mediante radiografías, mientras que los desgarros musculares y tendinosos pueden detectarse mediante ecografías y imágenes por resonancia magnética .

 Cada enfermedad tiene uno
Cada enfermedad tiene uno o varios tratamientos que seguir para combatirla (Europa Press)

Tratamiento

El objetivo inicial del tratamiento es reducir el dolor y la hinchazón. El proveedor de atención médica puede sugerir lo siguiente:

Tomar un descanso de las actividades agotadoras para permitir que la lesión se cure.

Aplicar compresas de hielo varias veces al día para aliviar el dolor y reducir la hinchazón.

Envolver la zona lesionada con un vendaje de compresión o usar pantalones cortos de compresión para minimizar la hinchazón.

Descansar con la pierna elevada por encima del nivel del corazón, si es posible, para minimizar la hinchazón.

Tomar analgésicos que se venden sin receta médica. Los ejemplos incluyen ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros) y acetaminofén (Tylenol y otros).

Fisioterapia

Tu proveedor de atención médica o un fisioterapeuta pueden enseñarte a realizar ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento de los músculos isquiotibiales. Una vez que disminuyan el dolor y la inflamación, el proveedor de atención médica puede enseñarte a realizar los ejercicios de fortalecimiento.

Cirugía

La mayoría de las lesiones en los músculos isquiotibiales que suponen un desgarro parcial se curan con el tiempo y con fisioterapia. Si el músculo se desprendió de la pelvis o la tibia, los cirujanos ortopédicos pueden volver a conectarlo. Los desgarros musculares graves también pueden repararse.