Después de que se registraran dos tiroteos masivos con resultados fatales, uno en una escuela de educación básica y otro en el poblado de Dubona, Serbia se ha convertido en el ojo del huracán de las manifestaciones y decisiones gubernamentales para luchar contra la violencia armada en el país balcánico.
Miles de ciudadanos serbios tomaron las calles de Belgrado y demandaron el cese a la violencia en todos los medios y sentidos como lo declara Snezana, manifestante: “Estoy aquí para demostrar solidaridad contra la violencia generalizada en los medios, en el Parlamento y en la vida diaria. Estoy aquí para mostrar mi apoyo tras los acontecimientos que nos han destrozado y para rendir homenaje a las vidas de los niños que hemos perdido”, quien dimensionó la protesta centrada no sólo en la coyuntura, sino en el problema a escala macro, según su perspectiva.
Los eventos ocurridos a principio de mayo, dejaron a 17 personas fallecidas: siete niñas, un niño y un oficial de seguridad en la escuela de educación básica de Belgrado y ocho personas en un tiroteo registrado en la localidad de Dubona, dejando entre ambas agresiones a cerca de una veintena de heridos, entre ellos varios menores de edad.
“Es trágico que tantos niños asesinados por sus compañeros hayan sido enterrados en tan poco tiempo. Este es un punto bajo. Ya estamos acostumbrados a lo que pasa en Texas (tiroteos), pero ahí las armas se compran abiertamente. Y aquí, ¿dónde consiguen ellos (los niños) las armas de fuego? Es un desastre”, declaró otro asistente a la protesta masiva de este lunes.
Los incidentes despertaron la incertidumbre entre los serbios sobre la calidad de los protocolos de seguridad, así como una restauración de discursos antioccidentales en los cargos del gobierno como se observó en la declaración del ex Ministro de Educación serbio antes de su renuncia en el que señalaba a los videojuegos y los valores occidentales como una de las raíces del problema.
Con información de Reuters.