El periodista nicaragüense Gerall Chávez salió de su país el 30 de diciembre de 2018 tras el aumento a la presión contra comunicadores y medios de comunicación. Desde Costa Rica, convirtió una salida forzada en la posibilidad de sostener su trabajo y cofundar Nicaragua Actual, un proyecto que comenzó con un teléfono celular, un micrófono y transmisiones en Facebook Live.
Su historia forma parte de la cuarta entrega de la serie #LejosDeCasa, de ONU Derechos Humanos para América Central, que recoge testimonios de personas obligadas a rehacer sus vidas fuera de Nicaragua.
PUBLICIDAD
Antes de abandonar su país, la familia de Gerall sufrió un ataque contra su vivienda. Según relató, la casa de sus padres fue vandalizada en agosto de 2018. Meses después, el 22 de diciembre de ese año, comenzó a circular una fotografía suya que simulaba una captura.
“Lo último que me hizo ya salir de Nicaragua fue una fotografía que circularon mía, donde simulaban mi captura”, señaló el comunicador. Ese episodio se produjo, de acuerdo con su relato, en un contexto de aumento de la presión contra profesionales de prensa y medios de comunicación por parte del régimen.
Tras poner rumbo a Costa Rica de manera irregular, solicitó refugio y se instaló inicialmente en la casa de un amigo. Al cabo de cerca de un mes, se mudó con otros colegas a un apartamento. Allí surgió la idea de continuar con la cobertura periodística desde el exilio.
PUBLICIDAD
Del exilio a una comunidad de medio millón
“Nos encontramos un grupo de periodistas y a los días de estar aquí en Costa Rica dijimos: ‘¿Y por qué no seguimos informando?’”, recordó. La respuesta fue inmediata: comenzaron a emitir contenidos con los equipos que tenían disponibles y crearon Nicaragua Actual.
La consolidación del medio dependió en sus primeros meses de las contribuciones de la audiencia. Gerall indicó que personas dentro y fuera de Nicaragua realizaron donaciones de montos diversos para que el equipo pudiera afrontar los gastos básicos, entre ellos la comida, el alquiler y una remuneración para quienes participaban del proyecto.
Según explicó, el medio alcanzó una comunidad de cerca de medio millón de personas suscritas, una cifra que atribuyó a la confianza del público en el periodismo independiente. La experiencia también obligó a sus integrantes a asumir tareas que antes podían estar distribuidas en una redacción tradicional, como la edición, la transmisión en línea y la presentación de noticias.
PUBLICIDAD
El exilio fue una ruptura personal y profesional para Gerall, aunque también abrió una etapa de aprendizaje. “Fue una oportunidad para reinventarme, de seguir haciendo periodismo, de poder viajar, de poder hacer coberturas internacionales y de actualizarme constantemente”, sostuvo.
El comunicador señaló que ejercer desde fuera de Nicaragua presenta desafíos económicos y de seguridad. Mencionó períodos con ingresos bajos a causa de la reducción de la monetización digital. Pese a ello, recordó que: “Seguir hablando del tema de Nicaragua hace que de alguna manera volvamos a estar en la agenda internacional”.
A su vez habló de su intención de volver y retomar su oficio en su país. Mientras se mantiene preparada una mochila con una computadora, una cámara y un micrófono. “Yo sé que en algún momento se va a utilizar”, afirmó.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD