La Santa Sede decidió postergar hasta 2027 la visita ad limina de los obispos de Nicaragua, que estaba prevista para octubre en Roma. La medida se tomó ante la falta de “condiciones apropiadas” para los integrantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, según explicó su presidente, Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, obispo de Jinotega y uno de los prelados que vive fuera del país.
La información fue divulgada por La Mesa Redonda, que citó declaraciones de Herrera a EWTN News Español. El religioso indicó que la nueva convocatoria no tiene todavía una fecha definida. La visita debía permitir a los obispos presentar ante el papa León XIV la situación de sus diócesis y mantener reuniones con organismos de la Curia romana.
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La decisión confirmó el aplazamiento de un encuentro que la Santa Sede había suspendido durante octubre. Según informó previamente La Mesa Redonda, la cita no se realizó porque el Vaticano consideró que no estaban dadas las condiciones para reunir a la totalidad del episcopado nicaragüense en Roma.
El principal factor detrás de la postergación es el riesgo de que los obispos que todavía permanecen en Nicaragua no puedan volver al país si salen para viajar al Vaticano. Un sacerdote que continúa ejerciendo su ministerio en territorio nicaragüense, citado bajo condición de anonimato por motivos de seguridad, advirtió que una salida conjunta podría dejar a la Iglesia local sin sus principales autoridades pastorales.
“Si alguien sale es posible que no lo dejen volver”, señaló el religioso, según recogió La Mesa Redonda. La preocupación se centra en que una eventual negativa de reingreso afecte a las diócesis cuyos titulares aún residen dentro del país.
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El sacerdote sostuvo que una medida de ese tipo podría dejar sin obispos a varias jurisdicciones eclesiásticas. Por ese motivo, consideró que aplazar el viaje constituye una decisión de prudencia ante el escenario que enfrentan los miembros de la Conferencia Episcopal.
La visita ad limina apostolorum es una obligación periódica de los obispos de cada país. Durante esos encuentros, los prelados informan a la Santa Sede sobre la situación religiosa, administrativa y pastoral de sus diócesis, además de mantener una audiencia con el papa. La última visita de los obispos nicaragüenses al Vaticano se realizó en 2017, de acuerdo con la investigadora Martha Patricia Molina.
Cuatro obispos permanecen fuera del país
La crisis de la Iglesia católica nicaragüense incluye el exilio de cuatro obispos. Entre ellos figuran Herrera; Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua; Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa y administrador apostólico de Estelí; e Isidoro Mora, obispo de Siuna.
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Herrera fue expulsado de Nicaragua en noviembre de 2024. Mora y Álvarez fueron expulsados en enero de 2024, mientras que Báez vive fuera del país desde 2019. La fragmentación del episcopado entre quienes están en el exilio y quienes continúan en Nicaragua dificulta la realización de una visita conjunta a Roma.
La situación también afecta a las diócesis de Jinotega, Siuna, Matagalpa y Estelí, donde fuentes eclesiásticas han denunciado restricciones para ordenar diáconos y sacerdotes por la ausencia de sus obispos titulares. A ello se suma el caso de Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí, de 80 años, quien permanece bajo restricciones en su vivienda de Masaya, según datos difundidos por La Mesa Redonda.
La decisión de aplazar el viaje deja sin fecha el encuentro formal entre el conjunto de los obispos nicaragüenses y León XIV. Herrera ya había mantenido una audiencia privada con el pontífice el 12 de octubre, antes de que se confirmara la postergación de la visita colectiva.
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