Organizaciones de la oposición nicaragüense en el exilio han solicitado a la Comunidad del Caribe (Caricom) que respalde la convocatoria de una reunión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA), impulsada por Estados Unidos, para abordar la situación electoral en Nicaragua.
En una carta dirigida a los países caribeños, los opositores pidieron el apoyo más categórico posible a la resolución que se discutirá en la próxima sesión del Consejo Permanente, así como la convocatoria urgente de una consulta de ministros de Relaciones Exteriores de los Estados miembros. Según informó la agencia EFE, la solicitud responde a la intención del presidente Daniel Ortega de suspender los comicios previstos en el país centroamericano.
De acuerdo con el reporte de EFE, la preocupación de los opositores se intensificó tras un discurso de Ortega el 19 de julio, cuando el mandatario afirmó que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder”. Estas declaraciones generaron una oleada de reacciones dentro y fuera del país, al interpretarse como un paso hacia la consolidación del autoritarismo.
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Las organizaciones en el exilio instaron a los gobiernos del Caribe a analizar la crisis nicaragüense como un tema de interés hemisférico, dadas las implicaciones que puede tener para la seguridad y la estabilidad del sistema interamericano. En la misiva, recogida por EFE, subrayaron el impacto específico sobre los pueblos indígenas y afrodescendientes, además de advertir sobre las consecuencias regionales como la migración forzada y el fortalecimiento del crimen organizado.
La solicitud de respaldo a la Caricom se produce en el contexto de una propuesta de Estados Unidos ante la OEA, que condena los daños causados por el régimen de Daniel Ortega y plantea la necesidad de una reunión de consulta de ministros de Exteriores para definir posibles acciones coordinadas. Los exiliados remarcaron que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha calificado la situación de derechos humanos en Nicaragua como la más grave del continente, citando detenciones arbitrarias, persecución política y religiosa, y hostigamiento transnacional.
“Hemos remarcado las graves consecuencias de inseguridad en la región como migración forzada, crimen organizado y alineación con potencias extra hemisféricas”, señalaron los opositores en su carta, según detalló EFE.
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Nicaragua está gobernada desde 2007 por Daniel Ortega, exguerrillero sandinista de 80 años, quien comparte el poder con su esposa Rosario Murillo. Desde 2017, Murillo actúa como vicepresidenta, y tras la reforma constitucional de 2025, ocupa el cargo de copresidenta. Según la información facilitada por la agencia EFE, la Asamblea Nacional —controlada por el oficialismo— ya presentó una iniciativa de reforma que contempla la ampliación a siete años del mandato de la copresidencia y su reelección indefinida.
La reforma constitucional también eleva a rango legal las restricciones que inhabilitan políticamente a quienes el régimen considera “golpistas” o “traidores a la patria”, limitando aún más la participación de la oposición en futuros procesos electorales. Las últimas elecciones generales celebradas en noviembre de 2021 se realizaron sin la presencia de los principales aspirantes opositores, quienes fueron arrestados antes de los comicios, según datos de EFE.
La crisis política y social en Nicaragua ha provocado un aumento en el número de exiliados y ha generado preocupación en la región por los efectos desestabilizadores. Los exiliados esperan que la Caricom apoye la convocatoria de la OEA y contribuya, junto a otros países americanos, a buscar alternativas que permitan restablecer el orden democrático y la protección de los derechos humanos en el país centroamericano.
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