El caso de Jaime Enrique Navarrete Blandón refleja la persistencia de la represión y la arbitrariedad del sistema penitenciario nicaragüense, según denunció este viernes el Colectivo Nicaragua Nunca Más. Navarrete, identificado como preso político por organizaciones de derechos humanos, permanece privado de libertad en el Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, conocido como La Modelo, aun cuando ya cumplió la condena que le impusieron.
De acuerdo con el colectivo, la historia de Navarrete está marcada por detenciones arbitrarias, torturas documentadas y condiciones penitenciarias que ponen en riesgo su salud e integridad. La primera detención ocurrió en julio de 2018, durante la ola de protestas contra el régimen de Daniel Ortega que estalló en abril de ese año. La organización detalló que, tras su captura, Jaime Navarrete sufrió torturas físicas y psicológicas, que incluyeron fracturas de costillas, desviación del tabique nasal, descargas eléctricas y quemaduras de cigarrillo.
En uno de los episodios más graves, fue rociado con gasolina mientras lo amenazaban con prenderle fuego, con el objetivo de intimidarlo y forzarlo a reconocer delitos que negó haber cometido.
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Persiste persecución a Jaime Navarrete
Luego de varios meses en prisión, Navarrete fue excarcelado en junio de 2019. Su libertad, sin embargo, duró pocas semanas. El 24 de julio de 2019, volvió a ser detenido y trasladado nuevamente a La Modelo, donde permanece hasta la fecha. Según el Colectivo Nicaragua Nunca Más, esta segunda detención prolongó el castigo y la persecución, profundizando las secuelas físicas y emocionales del primer encarcelamiento.
El colectivo destacó que las agresiones sufridas por Navarrete dejaron daños que aún afectan su salud. Los dolores corporales persistentes y la falta de atención médica especializada están relacionados con las torturas recibidas y con las condiciones de encierro. Durante su reclusión en La Modelo, Navarrete duerme en el piso, expuesto a temperaturas extremas y con acceso limitado a la luz solar y al aire fresco. El colectivo advirtió que “estas condiciones agravan el deterioro físico y emocional de una persona que ya sufrió tortura”.
El 2 de noviembre de 2020, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concedió medidas cautelares a favor de Jaime Navarrete, ante la gravedad de la situación y el riesgo de daño irreparable a su vida e integridad. Posteriormente, la CIDH solicitó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) la adopción de medidas provisionales, que fueron otorgadas el 8 de febrero de 2023, tras reconocer la urgencia y la necesidad de proteger los derechos de Navarrete y otras personas privadas de libertad en Nicaragua. Estas medidas, aún vigentes, exigen al régimen adoptar acciones efectivas para salvaguardar su vida, salud y bienestar.
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El Colectivo Nicaragua Nunca Más denunció también la separación familiar impuesta a Navarrete, quien permanece sin contacto con su madre debido a la prohibición de ingreso al país. Esta restricción limita la posibilidad de que reciba acompañamiento y apoyo, incrementando su aislamiento y la angustia de sus familiares.
A pesar de haber cumplido la pena, Jaime Navarrete continúa encarcelado sin información clara sobre su situación legal, lo que constituye, según el colectivo, una prolongación arbitraria del castigo. “Cada día adicional en prisión profundiza las consecuencias de las torturas y agrava el deterioro de su salud”, advirtió la organización defensora de derechos humanos.
El Colectivo Nicaragua Nunca Más reiteró su exigencia de libertad inmediata para Jaime Enrique Navarrete Blandón y para todas las personas reconocidas como presas políticas en Nicaragua. Además, demandó la garantía de atención médica integral, condiciones dignas durante la detención y el restablecimiento del contacto familiar.
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