La antropóloga nicaragüense Katya Acuña Rodríguez llegó a Bogotá en 2018, escapando de la represión y la violencia política en Nicaragua. Su recorrido en Colombia comenzó entre la incertidumbre laboral y el deseo de encontrar un espacio de pertenencia y comunidad.
Ese proceso personal derivó, años después, en la apertura de “El Bochinche”, un bar-café cultural que abrió sus puertas en agosto de 2025 en el centro de la ciudad. El establecimiento se consolidó rápidamente como punto de referencia para mujeres, migrantes y disidencias de género. La transformación del local superó por mucho lo previsto: la inversión inicial, estimada en 20 millones de pesos colombianos, terminó en 70 millones —alrededor de USD 18.000—, una cifra conseguida con préstamos de amistades y familiares.
De la crisis política nicaragüense al emprendimiento en Colombia
Acuña, originaria de Estelí, emigró tras obtener una beca para una maestría en Psicología, mientras Nicaragua vivía una crisis profunda. “Me vine en plena crisis. El país prácticamente se estaba quemando”, relató a Confidencial.digital.
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Después de graduarse, trabajó en cooperación internacional, pero la inestabilidad del sector y los recortes de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en 2025 la empujaron a buscar nuevos horizontes. Junto a su pareja, Andrea Montes Vargas, y la hija de esta, Valentina Padilla Montes, decidió emprender en la restauración, uniendo la pasión por la gastronomía y la música.
Un espacio de identidad, gastronomía y comunidad
El concepto de “El Bochinche” surgió del objetivo de crear un lugar donde la cultura nicaragüense se fusionara con expresiones artísticas y reivindicación identitaria. El nombre se eligió por su significado de reunión y alegría en Nicaragua y Colombia. El menú incluye café especial de origen orgánico y platos típicos nicaragüenses, desafiando la idea de que estos sabores no tendrían aceptación en Bogotá. “Me decían que eso aquí no se come, que no iba a funcionar, pero yo insistí”, contó Acuña.
La inauguración, el 20 de agosto de 2025, fue un éxito inesperado: más de 140 personas respondieron a la convocatoria, impulsada por la actividad en redes sociales de Valentina Padilla. El local adapta sus horarios a la rutina del centro bogotano, funcionando como cafetería de lunes a miércoles y bar de jueves a sábado por la noche.
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Feminismo y diversidad como pilares del proyecto
Desde su inicio, “El Bochinche” se definió como un espacio feminista e inclusivo. El equipo está compuesto principalmente por mujeres, con presencia de personas con diversidad funcional y jefas de hogar. Carteles y mensajes en el local refuerzan el compromiso con la seguridad y la diversidad: “Promovemos un espacio seguro para mujeres y disidencias de género, libre de discriminación y para todas las identidades. Vienen muchas personas trans, mujeres lesbianas, personas afro. Saben que no vamos a permitir ningún tipo de abuso o de discriminación”, explicó Acuña a Confidencial.digital.
La agenda cultural incluye ciclos de cine independiente, noches de DJs mujeres y conversatorios en alianza con organizaciones sociales, consolidando el local como un espacio dinámico y plural.
La propuesta de Acuña y su equipo muestra cómo la migración puede transformar el entorno urbano, creando redes de apoyo y espacios de pertenencia en medio de desafíos económicos y sociales.
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