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El desafío logístico detrás de cada proyecto de energía solar

Pablo De Benedictis, socio cofundador de una empresa de energías renovables, explica cómo el transporte, la importación y el almacenaje de los paneles definen cada proyecto solar en la región

Pablo De Benedictis es socio cofundador de una empresa de energías renovables (Foto: Movant Connection)

En apenas unos años, el rendimiento de los paneles solares se duplicó y las baterías de litio ya permiten guardar energía por décadas. Pero para Pablo nada de eso alcanza si falla la coordinación: “hoy el 90% de los paneles se fabrican en China, así que el tema logístico empieza desde el origen”. De ahí en más, todo se juega en puertos, depósitos y climas muy distintos a lo largo del país.

¿Cómo está siendo la adopción de energías renovables por parte de las empresas?

Desde 2023 se dio un cambio de tendencia: la tarifa eléctrica se actualizó a un valor más cercano al costo real. Antes el usuario pagaba apenas el 20% de la factura y hoy paga cerca del 70%. Así, un proyecto solar que antes se repagaba en ocho o nueve años hoy se repaga en cuatro o cinco.

En un escenario de mayor estabilidad macroeconómica, las empresas buscan mejorar sus márgenes y el costo energético pasó a un primer plano. Antes estaba entre los diez costos principales; hoy suele ubicarse entre los cinco más altos, y en las compañías más automatizadas puede ser el gasto número uno.

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A la ecuación se suma que hoy existe financiación a plazos más largos, de hasta diez años, o herramientas de leasing que acompañan el período de recupero. Antes la sustentabilidad era el motivo principal para instalar paneles; hoy el ahorro pasó a ser el factor central de la decisión.

Además del ahorro, ¿qué otros factores empezaron a pesar en la decisión de instalar estas soluciones?

Empezó a jugar el tema de la potencia, que es distinto del consumo: mientras el consumo se mide en kilowatt hora, la potencia es la energía que se necesita en forma instantánea, como ocurre en un estadio de fútbol durante un evento. Esa demanda puntual también tiene un costo y puede generar penalizaciones cuando la matriz no logra abastecerla.

Ahí entran los sistemas de almacenamiento con baterías de litio, que permiten cubrir esos picos cuando la red no puede hacerlo. Son soluciones que crecieron mucho en los últimos años, de la mano de una industria solar que pasó de paneles con un rendimiento del 10% o el 11% a otros que hoy alcanzan entre el 23% y el 25%.

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Las baterías de litio tienen una durabilidad que puede llegar a los treinta años, similar a la de un panel solar. Eso permite pensar en nodos de almacenamiento más cercanos a los centros de consumo, evitando las limitaciones del transporte eléctrico y acercando la energía a donde realmente se necesita.

Según Pablo, los centros logísticos son un buen lugar para integrar al rubro con energías renovables, ya que "suelen tener grandes superficies de techo y consumos relativamente bajos, lo que permite generar energía e inyectarla directamente a la red" (Foto: Shutterstock)

El panel solar es prácticamente el mismo en cualquier proyecto. ¿Qué es entonces lo que hace la diferencia en la operación?

Hoy el 90% de los paneles se fabrican en China, así que el tema logístico empieza desde el origen. Hay que coordinar la llegada al puerto, la consolidación de la carga en depósito y sumar el resto de los componentes: cables, inversores, baterías y anclajes.

Después viene la distribución a instalaciones ubicadas en zonas muy distintas, como una montaña en Salta a más de tres mil metros de altura, donde no siempre hay oferta logística disponible. Ahí hay que planificar el clima, el horario de llegada y las condiciones de resguardo del transporte.

Un envío que llega con mercadería dañada o incompleta puede atrasar toda una obra, sobre todo si las instalaciones están calculadas para completarse en un tiempo determinado por el propio clima del lugar. Con sede en La Plata y trabajos en Salta, La Rioja, Ushuaia y Misiones, la logística tiene que adaptarse a geografías y climas muy diferentes entre sí.

¿Argentina tiene posibilidades de convertirse en un polo regional de estas tecnologías?

Hay condiciones para eso. El gas y el petróleo siguen siendo centrales para la matriz energética del país, pero son recursos con precios internacionales y riesgos de transporte, además de que también se exportan. La solar, en cambio, está proyectada como la fuente que va a predominar a nivel mundial hacia 2050.

Chile y Uruguay llevan más recorrido en la región, pero el país tiene un know-how histórico como productor de energía, una escala poblacional e industrial mayor y una extensión geográfica que permite aprovechar distintas condiciones climáticas según la zona.

A eso se suman las reservas de litio, un insumo clave en la fabricación de baterías. Aunque representa una porción menor del costo total de una batería, es una ventaja competitiva adicional para consolidarse como productor de energía limpia en la región.

¿En qué partes de la cadena logística se pueden aplicar estas soluciones de energía?

Hay una tendencia creciente a instalar paneles en los puertos, que buscan reducir sus emisiones de carbono y necesitan energía para los contenedores refrigerados que se conectan mientras esperan. También los centros de almacenamiento son un buen escenario: suelen tener grandes superficies de techo y consumos relativamente bajos, lo que permite generar energía e inyectarla directamente a la red.

Además avanza la movilidad eléctrica, con camiones y trenes que podrían cargarse con fuentes de energía solar. Si un vehículo eléctrico solo se conecta a una red que sigue dependiendo del petróleo y el gas, el cambio real es limitado; la diferencia aparece cuando esa carga proviene de energía limpia.

Cada vez hay más empresas de logística que aprovechan sus techos alquilándolos a compañías generadoras de energía, ya que para ellas el negocio no es vender energía sino operar depósitos. Es una manera rápida de sumar generación solar sin salir del rubro logístico propiamente dicho.