Al referirse a la importancia de la capacidad de reacción ante imprevistos, Leandro comenta que “las urgencias están contempladas dentro de los procedimientos”. En esta entrevista, explica cómo se gestionan los desafíos de compras y logística, donde las decisiones rápidas y la coordinación entre áreas son esenciales para mantener la continuidad operativa.
¿Cómo describís el momento actual de la industria siderúrgica?
El panorama cambió mucho después de las elecciones. Hoy estamos en un proceso de reconversión. El mercado está virando y las reglas de juego son distintas a las que teníamos hace unos años. En particular, desde compras y supply chain, junto con logística, estamos muy enfocados en mejorar la competitividad.
La industria se está adaptando a un contexto donde ya no alcanza con producir bien: hay que producir siendo eficientes, entendiendo el mercado y acompañando a las áreas comerciales. Compras y logística tienen un rol central en ese proceso, porque cualquier mejora o ineficiencia impacta directamente en el costo final del producto.
¿Qué implica ser gerente de compras en la industria siderúrgica?
Es una función muy amplia. En mi caso tengo a cargo la compra de materiales, servicios y logística. La siderurgia es una industria muy variada y compleja. En materiales, ya pasó un poco la turbulencia que tuvimos cuando no había insumos importados. Hoy la situación está más regularizada. En servicios, estamos trabajando mucho para ser más competitivos, especialmente con un plan fuerte de gestión de contratistas.
Y en logística, el desafío es entender el nuevo mercado y acompañar el cambio desde la estrategia de abastecimiento. Compras no puede trabajar aislada. Tiene que estar alineada con logística y con el negocio, porque el mercado hoy exige otra velocidad y otra flexibilidad.
¿Qué complejidades aparecen al contratar logística para este tipo de materiales?
Las contrataciones logísticas en la siderurgia son muy abarcativas. Trabajamos desde flete terrestre hasta transporte marítimo, servicios de almacenaje, despacho y toda la cadena logística.
Desde compras y logística estamos involucrados desde que el material sale, ya sea una barra, un perfil o insumos que alimentan a otras industrias. Se trabaja principalmente con camiones, pero con distintos tipos de configuraciones según el material y el destino.
Para mejorar la competitividad, se suelen buscar combinaciones: llevar material al cliente y, en el viaje de regreso, traer insumos desde otras regiones del país, como cal o chatarra. Ese ida y vuelta, bien gestionado junto con el equipo de logística, permite optimizar tarifas y reducir costos, que finalmente impactan en el precio del acero.
¿Qué fue lo que más te llamó la atención al entrar a la siderurgia?
Es una industria pesada, literalmente. En mi primera etapa estuve muy enfocado en comprar materiales para mantener la fábrica operando. Son plantas que trabajan 24/7, con procesos continuos. Eso ya marca una diferencia enorme.
Hay muchas situaciones que no se pueden prever. Y ahí aparece el valor del área de compras: poder resolver problemas en tiempo real, ya sea consiguiendo un material, contratando un servicio o resolviendo un flete urgente. Es una industria compleja, donde la planificación es clave, pero también la capacidad de reacción.
Hablaste de urgencias. ¿Qué tipo de situaciones se consideran urgentes?
Las urgencias, en teoría, deberían ser excepcionales, pero en una industria tan compleja forman parte del sistema. De hecho, están contempladas dentro de los procedimientos. Puede ser un material crítico por una máquina que falló, un flete no previsto, un servicio que hay que contratar de inmediato para reparar un equipo. Una máquina parada puede costar miles de dólares por hora, así que la respuesta tiene que ser rápida.
Parte del equipo de compras se dedica especialmente a estas situaciones. El desafío está en resolverlas bien, pero sin caer en una dinámica donde todo sea urgente. Si vivís solo apagando incendios, perdés la mirada estratégica y de largo plazo.
¿Cómo es liderar un equipo grande en este contexto?
Lo primero es entender que no todos los compradores tienen el mismo perfil. Hay quienes se sienten más cómodos en compras estratégicas, contratos de largo plazo, negociaciones complejas. Y hay otros que son excelentes resolviendo urgencias, porque conocen a los proveedores, están cerca de las plantas y de los usuarios internos.
El rol del liderazgo es identificar esos perfiles, acompañar su desarrollo y equilibrar el equipo. Todos aportan valor, pero en lugares distintos. Entender qué motiva a cada uno es clave para que el equipo funcione.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere trabajar en compras dentro de la industria siderúrgica?
Lo primero es que te tiene que gustar el área de compras. Es un rol de servicio, muy comercial, con mucha interacción con proveedores y clientes internos. Hay que saber convivir con la presión y las urgencias.
En la industria siderúrgica, además, tenés muchísimas categorías: insumos críticos, servicios, logística, compras operativas. Es un mundo muy amplio. Lo ideal es poder rotar y probar distintos roles para descubrir qué es lo que más te gusta.
Si tenés la posibilidad de entrar en un programa de jóvenes profesionales, es lo mejor. Con el tiempo, uno va decantando hacia el lugar donde puede aportar más y sentirse más cómodo.