Nunca vi un lugar tan ordenado, limpio y caro. Pase de un hotel 5 estrellas a un hostel espacial. Las camas del lugar eras cápsulas con luces. Todo muy ambientado y divertido. No apto para claustrofóbicos claramente. Compartíamos la habitación con otros turistas y hasta el baño. Siempre tuve la virtud de adaptarme a todo. Y así tuve la posibilidad de conocer un montón de gente nueva, y aprender.
Pasamos por acá solo 4 días y fue más que suficiente. Daba para menos también porque personalmente, no tolero el calor para recorrer una ciudad. Es imponente ver la magnífica arquitectura abordada de verde. Pero realmente no lo disfrute al máximo por el clima. Soy un bicho más de playa y naturaleza. Con una vez estuvo muy bien. No volvería.
El lugar que más me impactó fue el Jardín de Luces, parece Avatar. Si pasan por Singapur, no pueden dejar de ir. Me sigue sorprendiendo de este viaje, los valores y la educación que tienen. Nadie fuma en las calles ni escupe. No existe. No se puede comer en lugares públicos o comunes. Por eso no hay basura ni papeles tirados en ningún lado. Es la ciudad más pulcra que vi en mi vida.
Por otra parte, ordenada. Se cruza si o si por las esquinas. Si infringís cualquiera de estos puntos, te multan. Nadie se choca o atolondra. La gente es muy amable y educada.
Conocí la mesquita arabe y china. Mucha diversidad cultural. La noche se pone divina. Hay un montón de barcitos y rascacielos donde podes cenar o tomar algo disfrutando de una vista increíble a la ciudad iluminada.
Por último, pasamos por la playa artificial Sentosa, las mejores de Singapur, que de artificial no pareciera tener nada de lo bien realizada que está. Me cuentan que trajeron la arena desde Indonesia. Súper privada, reservada, y cuenta con internet. Una ciudad súper tecnológica. La mayoría de los autos se cargan con electricidad. No contaminan. Entre otros hallazgos, en los shoppings, tiene por todos lados , aspiradoras que van solas. Una gran experiencia para recordar siempre.