El fondo marino es uno de los últimos ecosistemas que todavía no ha sido explotado con fines extractivistas; es la última barrera entre los intereses capitalistas y las especies que han habitado el planeta desde hace millones de años —de las cuales todavía no se conoce ni el 50%— y hoy, debido a la minería submarina, se encuentran en inminente riesgo de desaparecer incluso antes de haber sido descubiertas.
La minería en aguas profundas surgió desde hace años como una creciente amenaza para los océanos, sin embargo, hoy toma una relevancia mayor debido a que la empresa estadounidense The Metals Company USA (TMC USA) presentó la primera solicitud ante la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), que es una agencia científica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, para explorar comercialmente los fondos marinos internacionales, específicamente en la zona Clarion-Clipperton, ubicada frente al océano Pacífico mexicano.
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Es decir, una empresa solicitó al gobierno del presidente Donald Trump, iniciar la minería submarina —de manera unilateral— en una zona que no le pertenece.
“Va a ocasionar daños al medio ambiente de una manera sin precedentes, porque estaríamos violando la última barrera planetaria, lugares a los que no hemos llegado aún y que son prístinos, que incluso no se conocen en su totalidad”, explicó a Infobae México Viridiana Lázaro Lembrino, campañista de Greenpeace en Cambio Climático y Océanos.
Actualmente, en ninguna parte del mundo está autorizada esta práctica; no hay ningún consenso entre los países que permita la exploración comercial de los fondos marinos. Por ello, insistió la integrante de Greenpeace, no debe permitirse que el gobierno estadounidense apruebe dicha práctica, ya que sería un punto de no retorno: comenzaría una carrera comercial por los minerales marinos.
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“Empezaría una carrera por los minerales críticos. No lo necesitamos. Nuestro planeta ya está pasando por muchas presiones; no necesitamos una amenaza más en nuestros océanos”, puntualizó Viridiana Lázaro.
Destruiría recursos que tardan millones de años en formarse, especies migratorias y otras más desconocidas
La campañista de Greenpeace advirtió que la minería submarina podría poner en riesgo a los ecosistemas marinos, las especies que lo habitan, como ballenas y arrecifes, pero también a aquellas que todavía no han sido descubiertas. Además, no solo eso, también destruiría recursos milenarios del fondo marino.
La extracción, explicó la activista, se centraría en nódulos polimetálicos, concreciones minerales que contienen níquel, cobalto y otros materiales. Estos recursos son no renovables debido a que crecen entre uno y 12 milímetros por cada millón de años, es decir, tendría que pasar una eternidad para que vuelva a formarse uno.
Los nódulos también cumplen una función importante dentro del ecosistema marino, pues, de acuerdo a Lázaro, sirven como estrato para organismos como corales y esponjas, que crecen en esos microhábitats. “Entonces, tienen una importancia importante a nivel ecosistémico”, puntualizó. Por tanto, su extracción afectaría de manera considerable las condiciones necesarias para la vida de especies que dependen de ellos.
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La zona Clarion-Clipperton, que se ubica entre Hawái y México y que, de acuerdo con la activista, ha sido la más explorada para realizar minería submarina, alberga una biodiversidad —como prácticamente todo el océano— que aún no ha sido descubierta.
“Hay entre 6 mil y 8 mil 500 especies que son las que se estima que hay, pero que en realidad no se conocen” y que nunca podrían descubrirse si el gobierno de Estados Unidos diera luz verde a la minería submarina, alertó la activista.
Pero no solo eso, las especies conocidas —y muchas en peligro de extinción— también están en riesgo. De acuerdo a Viridiana Lázaro, las especies migratorias también tendrían impactos importantes, por ejemplo, el tiburón ballena, la ballena jorobada y la ballena azul atraviesan esa región antes de llegar a las áreas marinas que están protegidas, como lo es el archipiélago de Revillagigedo, ubicado en el océano Pacífico y que forma parte del estado mexicano de Colima.
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México: impacto y postura ante la minería submarina
Greenpeace advirtió que el impacto para México sería altamente grave, sobre todo porque la zona Clarion-Clipperton mantiene una conexión importante con rutas de especies que llegan a aguas mexicanas.
En el caso del tiburón ballena o la ballena azul que atraviesan esas corrientes como parte de sus rutas migratorias, pondría en riesgo su llegada a las costas mexicanas. “Si se empieza a explorar estas zonas, afectarían directamente a la biodiversidad que está llegando a México”, explicó Lázaro.
La contaminación derivada de la minería en aguas profundas también podría afectar a las costas mexicanas. “Por el tema de las corrientes, toda la contaminación que se provocaría llegaría a nuestro territorio”, alertó la activista.
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México forma parte de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), el organismo que discute las reglas para la actividad en aguas internacionales. Ante ello, Greenpeace pidió que la delegación mexicana adopte una postura más activa para rechazar la minería submarina y respaldar una moratoria global.
La activista recordó que México ya suscribió una moratoria contra esta práctica. Sin embargo, consideró que el país debe impedir que las compañías utilicen infraestructura nacional para realizarla, incluidos puertos, recursos financieros y capacidades logísticas.
“Hasta ahora ya hay 46 países que exigen una moratoria global en contra de la minería submarina. Este, los últimos países que se sumaron fueron Mauricio, Mozambique y la República del Congo. México está dentro de esos países, pero lo que nosotros pedimos es que haya mayor liderazgo de la delegación mexicana”, puntualizó la activista de Greenpeace.
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Estados Unidos busca realizar minería submarina de manera unilateral
Aunque la solicitud para explotar los fondos marinos fue presentada por The Metals Company USA, Greenpeace México sostuvo que el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, también tiene responsabilidad en este caso por impulsar la minería submarina y habilitar una vía para que se revisen los permisos solicitados por la empresa a través de la NOAA.
Lázaro explicó que Estados Unidos presentó un plan para acelerar el desarrollo de esta actividad de manera unilateral. “Quieren empezar a impulsar y dar celeridad al tema de la minería submarina en general”, señaló y cuestionó que que ese país avance con autorizaciones para actividades en aguas internacionales.
“Estados Unidos no tendría por qué estar pensando, como país, en impulsar unilateralmente la minería submarina, porque eso se revisa en el espacio multilateral que es la ISA, la Autoridad de los Fondos Marinos. Entonces, sí hay una culpa del Gobierno de Estados Unidos por impulsar esta iniciativa y, sobre todo, pues ahora que van a dar los permisos”, puntualizó la activista.
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“Lo que preocupa es que, si Estados Unidos inicia, pues que otros países no se quieran quedar atrás y empiecen a impulsarlo también unilateralmente y que empiece como una carrera por los minerales críticos, submarinos, que es un riesgo”, alertó Viridiana Lázaro.
Greenpeace llama a firmar para evitar la minería submarina
Actualmente, la solicitud de TMC USA para la exploración comercial de los fondos marinos está siendo analizada por la NOAA; para ello, el organismo abrió un período de comentarios para tomar una decisión, el cual finaliza el 19 de octubre.
En ese contexto, la organización ambiental Greenpeace elaboró una petición para que desde México hasta Alemania, y todos los países del mundo, se sumen y firmen en contra de que se permita la minería en aguas profundas. Puede encontrarse en la siguiente liga: https://www.greenpeace.org/international/act/the-deep-ocean-is-not-for-sale/
“Estamos pidiendo que nos apoyen en este momento específico de la campaña a asumir su firma, que es de mucha ayuda para evitar que se comience la minería submarina”, relató Lázaro.
“Esta no es una petición común como la que siempre hacemos”, explicó: “al agregar tu nombre estarías agregando un comentario para que no se comience la minería submarina”. El periodo para enviar esos comentarios concluye el 19 de octubre de 2026.
La campaña es internacional y participan alrededor de 25 oficinas de Greenpeace en distintos países. Lázaro sostuvo que la organización busca una respuesta global porque la minería submarina tendría implicaciones para los océanos y el derecho internacional. “Es algo que nos afecta a todo el mundo”, afirmó.
La movilización actual se suma a una protesta que Greenpeace realizó en Manzanillo, Colima, durante las reuniones de la trigésima primera sesión de la Asamblea de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), en julio de 2026.
En esa acción, la organización desplegó una manta con la imagen de Donald Trump sobre un monstruo marino. La activista explicó que la intervención buscó llamar la atención sobre el impulso de Estados Unidos a la minería submarina fuera de las negociaciones multilaterales.
La protesta tuvo como uno de sus objetivos presionar a la delegación mexicana ante la ISA para que asumiera una posición más activa contra esta actividad. Greenpeace pidió que México impulsara una moratoria global y convocara a más países a respaldar esa postura.
“Queríamos que fuera más vocal en la oposición a la minería submarina”, dijo Lázaro Lembrino sobre la delegación mexicana. La organización eligió Manzanillo porque, según la campañista, ese puerto ha recibido embarcaciones relacionadas con la exploración en la zona Clarion-Clipperton.
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