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Niños de nueve años consumen fentanilo en Tecate mientras el Cártel de Sinaloa y el CJNG los reclutan como halcones

Testimonios recogidos por Zeta Tijuana exponen el caso de Alberto, un menor de 11 años sin escolaridad, con una madre desaparecida y adicta, en un municipio donde más de una decena de menores fueron asesinados en lo que va de 2026

Niños de entre nueve y 11 años consumen fentanilo en Tecate, Baja California, y son captados por el Cártel de Sinaloa y el CJNG. Crédito: Especial

Niños de entre nueve y 11 años consumen fentanilo mezclado con marihuana o en plumas de wax bajo engaño en Tecate, Baja California, mientras las células del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) los reclutan como halcones y sicarios a cambio de dosis. Así lo documentó el medio digital Zeta Tijuana en un reportaje publicado en octubre de 2026.

El fenómeno se mantiene activo en el municipio fronterizo durante 2026. Responde al abandono parental, a la adicción dentro de las propias familias y a la ausencia de programas estatales de prevención dirigidos a la niñez.

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El caso de Alberto, un menor de 11 años en Tecate

Alberto tiene 11 años y dejó la escuela sin llegar a registrarse en la secundaria. Su abuela lo denunció ante Zeta Tijuana mientras intenta sostener un empleo que le permita ofrecer oportunidades a sus nietos.

La madre de Alberto ingresó a clínicas de rehabilitación desde los 15 años por sus adicciones. Ha consumido marihuana, cocaína, metanfetamina, heroína y, en los últimos meses, fentanilo.

Niños de entre nueve y 11 años consumen fentanilo en Tecate, Baja California, y son captados por el Cártel de Sinaloa y el CJNG. Crédito: Especial

El padre de Alberto desapareció del entorno familiar desde 2020 y no volvió a dar señales de vida. Un hermano menor de nueve años tampoco cuenta con información sobre su propio padre.

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“Yo creo se enojó porque le pedimos para la escuela”, justificó Alberto ante el medio la ausencia paterna. El niño tiene otros dos hermanos de cuatro y dos años, cuyos padres tampoco están localizables.

Alberto probó marihuana por primera vez cuando un conocido de su madre lo invitó a consumir. “Un amigo de mi mamá me dijo ándele hágase hombrecito, y pues le di”, relató el menor a Zeta Tijuana.

Después de ese episodio, Alberto comenzó a frecuentar al círculo de su madre, integrado por personas que bebían alcohol y consumían heroína. El grupo le prometió que, si aprendía a “ponerse trucha”, podría convertirse en encargado de su colonia.

Varias pastillas, una jeringa y una bolsa con polvo se encuentran sobre una mesa frente a una habitación infantil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alberto contó que un amigo de su madre fue asesinado recientemente por no “ponerse trucha” ante el crimen organizado. “Yo sí”, afirmó el menor sobre su disposición a cumplir ese papel, antes de recibir un regaño de su abuela.

La madre de Alberto permanece desaparecida y la familia no presentó una denuncia formal ante la policía. “Al rato aparece como si nada”, explicó la abuela, mientras ella y una tía se encargan del cuidado de los cuatro hermanos.

El Cártel de Sinaloa y el CJNG reclutan menores en la Nueva Colonia Hindú

Baja California se ubica entre las primeras entidades del país en consumo de sustancias ilícitas, según monitoreos de la Secretaría de Salud estatal y el Instituto de Psiquiatría del Estado (IPEBC). En Tecate, médicos, asociaciones civiles y coordinadores de centros de rehabilitación confirmaron que los registros de sobredosis alcanzan a niños de nueve y 10 años.

El Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones reportó que, en 2025, la metanfetamina, el alcohol, la marihuana y los opioides encabezaron las causas de atención en Baja California. Las mismas tres primeras sustancias figuraron también entre las drogas de inicio del consumo en la entidad.

Una persona sostiene una bolsa con pastillas en un parque de San Francisco, donde las autoridades investigan la presencia de una nueva droga sintética. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las células ligadas al Cártel de Sinaloa (CDS) y al CJNG en Tecate aprovechan el síndrome de abstinencia de los adolescentes para forzar su integración a actividades criminales. Los utilizan primero como halcones o distribuidores al menudeo, a cambio de dosis diarias o de dinero.

Una maestra de una secundaria de Tecate describió a Zeta Tijuana el método de captación de los grupos criminales. “Vienen y les lavan la cabeza con ideas que los hacen sentir parte de una familia, les prometen protección, les dan dinero, los cuidan, y encaminan por un sendero sin regreso”, dijo la docente.

Un exalumno de esa misma escuela, de 16 años, fue reportado como desaparecido junto a dos amigos en abril de 2026. Los tres jóvenes fueron localizados sin vida casi seis semanas después en una fosa clandestina.

“Ojalá nos equivocáramos. Rogamos porque así sea cada que vemos que son captados, luchamos por que retomen el camino, pero es una pelea que no se gana sin la familia”, puntualizó la maestra ante el medio.

Niños de entre nueve y 11 años consumen fentanilo en Tecate, Baja California, y son captados por el Cártel de Sinaloa y el CJNG. Crédito: Especial

Gerardo Apolinar Quezada, representante legal del Centro de Recuperación y Rehabilitación para Enfermos de Alcoholismo y Drogadicción (CRREAD Cuchumá), confirmó a Zeta Tijuana que el consumo en menores de 12 años ya se identifica en clínicas y centros de rehabilitación de Tecate y Tijuana. “Son cada vez más los casos, son más jóvenes”, advirtió Apolinar Quezada.

El representante del CRREAD Cuchumá señaló ante el medio que el fentanilo se incrementó desde el inicio de 2026, junto con la metanfetamina y el cristal. También reclamó la falta de programas de prevención enfocados en las nuevas adicciones por parte de la autoridad.

La violencia golpea de forma directa a los menores en zonas como la Nueva Colonia Hindú, con homicidios, tortura y desapariciones forzadas. Registros de la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Baja California (SSCBC) vinculan las detenciones de adolescentes en el municipio con delitos contra la salud y portación de armas de uso exclusivo del Ejército.

Las mismas detenciones se relacionan con asociación delictiva y robo con violencia, ejecutados bajo órdenes de mandos criminales. Investigaciones recientes además alertan sobre el uso de redes sociales y videojuegos con chats abiertos, como Free Fire o Roblox, para enganchar a menores de la región.

Cinco días después de que Harfuch anunciara el decomiso, el Comando Norte de Estados Unidos celebró el operativo conjunto entre autoridades mexicanas y la DEA. Crédito: Comando Norte de EEUU / SSPC

El patrón familiar detectado en colonias como la Invasión, Emiliano Zapata, la Coyotera, Santa Anita, el Rincón y el fraccionamiento Hacienda San Pablo revela núcleos profundamente fracturados. Investigadores locales y dependencias de asistencia social asocian el consumo infantil con violencia intrafamiliar grave y hogares donde los tutores ya padecen adicciones o forman parte de la cadena de narcomenudeo.

Médicos forenses y expertos en adicciones estiman que las secuelas neurobiológicas para estos niños serán irreversibles. La exposición a opioides potentes antes de completar el desarrollo del sistema nervioso central provoca trastornos permanentes de ansiedad, psicosis y una alta probabilidad de sobredosis fulminante antes de la mayoría de edad.

Solo cinco centros de rehabilitación cumplen la norma en Tecate

La ausencia de infraestructura gubernamental especializada para tratar la adicción infantil dejó el terreno a los llamados “anexos”. Muchos de estos centros operan sin legitimidad científica ni legal, según reconoció Apolinar Quezada ante Zeta Tijuana.

“Es lamentable que a estas alturas haya instituciones que hagan mal uso de la voluntad de las familias que buscan ayudar a un familiar con algún tipo de adicción”, declaró el representante del CRREAD Cuchumá. El especialista pidió la consolidación de un Consejo Estatal de las Adicciones con presencia en cada municipio.

En Tecate, solo cinco centros de rehabilitación cumplen la norma, mientras casi el doble opera bajo la ilegalidad. Apolinar Quezada recomendó a las familias pedir referencias y visitar las instalaciones antes de internar a un paciente.

“Si uno de ellos no te deja entrar a que conozcas las instalaciones, por ende algo no anda bien”, explicó el representante legal. Aclaró que, al final, es el Instituto de Psiquiatría del Estado el que determina qué centros están calificados para operar.

Personal de la SSCBC y del sector salud ejecutó inspecciones conjuntas en decenas de centros de la zona urbana de Tecate y en poblados rurales como El Hongo. Los diagnósticos reiteraron la ausencia de un padrón legítimo y transparente de clínicas en el municipio.

Ese vacío institucional consolida un ciclo donde los menores adictos son criminalizados, reclutados por las mafias de la droga y, en el peor escenario, depositados en centros clandestinos. El municipio de Tecate registró más de una decena de menores asesinados en lo que va de 2026, después de ocho casos de homicidio o desaparición durante 2025.

Jurado de EEUU declara a dos hombres culpables de conspirar con el Cártel de Sinaloa para robar fentanilo en Florida (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Tabaco y Alcohol (ENCODAT), publicada a finales de 2025, ofrece un panorama nacional que contrasta con el cuadro local de Tecate. El sondeo registró que 4,1% de los adolescentes de 12 a 17 años declaró haber consumido una droga ilegal, frente a 6,2% en la medición de 2016.

La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) documentó que, en 2024, 919 personas que buscaban tratamiento en el país reportaron haber consumido fentanilo alguna vez. La misma dependencia registró que la demanda de tratamiento por metanfetamina pasó de 9,1% de los casos en 2014 a 51% en 2024.

Un reporte periodístico documentó además que el joven de 17 años que asesinó al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el 1 de noviembre, había sido reclutado en un centro de rehabilitación por un operador del CJNG. El caso ilustra, a escala nacional, el mismo patrón que especialistas y autoridades describen en Tecate: la adicción como puerta de entrada al crimen organizado.

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