La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) actualizó el 30 de septiembre la ficha de búsqueda de Ismael Zambada Sicairos, alias “Mayito Flaco” e hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, y reveló que la Ciudad de México fue su último paradero conocido.
El dato confirma un patrón que se repite desde hace más de 17 años dentro del Cártel de Sinaloa: la capital del país como refugio y centro de operaciones de sus figuras más buscadas.
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El caso más recordado documentado entre los herederos directos de la organización es el de Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, hijo mayor de “El Mayo”, detenido el 18 de marzo de 2009 en la colonia Lomas del Pedregal.
Diecisiete años después, la misma ciudad volvió a aparecer como escondite de un operador de primer nivel: José Ángel Rivera Zazueta, “El Flaco”, capturado el 22 de septiembre de 2026 en la colonia Hipódromo, alcaldía Cuauhtémoc.
El Rey Zambada también se instaló en la capital
La periodista Anabel Hernández ha documentado en su libro Narcocracia, a partir del testimonio de Sergio Villarreal Barragán, “El Grande”, que el control del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) ya era disputado por distintas facciones del crimen organizado desde antes de 2009. Según ese relato, por ahí entraban cocaína y precursores químicos ocultos en equipaje y carga aérea procedente de Sudamérica, Europa e India.
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El testimonio recogido por Hernández sostiene que facciones como la del propio Mayo Zambada, la de su hermano Jesús “Rey” Zambada, la de Arturo Beltrán Leyva, la Barbie y el Indio tenían interés directo en controlar esa terminal, mediante presuntos sobornos a funcionarios de aduanas, Policía Federal, AFI, personal aeroportuario y migración.
Según documenta, El Rey Zambada operaba desde la zona de Lindavista, cerca del propio aeropuerto, con bodegas, oficinas y casas de seguridad desde donde se coordinaban cargamentos y distribución de droga. Su captura, en octubre de 2008, antecedió por apenas cinco meses a la de Zambada Niebla y marcó el inicio de la guerra abierta entre los Beltrán Leyva y las facciones del Mayo y “El Chapo” Guzmán.
Arturo Beltrán Leyva “patrullaba” el Pedregal con convoyes blindados
Narcocracia describe un nivel de movilidad que, según el testimonio de Villarreal Barragán, era comparable al de funcionarios de alto rango. El relato ubica a Arturo Beltrán Leyva en Jardines del Pedregal, Bosques de las Lomas, Polanco, Santa Fe, Interlomas, Coyoacán y el sur de la ciudad, con residencias cerca de Perisur que funcionaban como casas de seguridad, oficinas y espacios de fiesta.
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El texto narra que Beltrán Leyva salía a “patrullar” por Periférico, Las Lomas de Chapultepec y el Pedregal, generalmente manejando él mismo un vehículo blindado, acompañado de una caravana de camionetas con escoltas armados. Según El Grande, esos convoyes circulaban sin sobresaltos porque existían arreglos con autoridades. El libro también lo ubica en el restaurante Angus y en la iglesia de Perisur, conocida en el relato como “la iglesia de la paloma”, donde rezaba mientras su gente vigilaba con armas listas.
Hernández documenta además que hoteles eran usados por la organización para reuniones y fiestas, con un helipuerto desde el cual los capos podían trasladarse.
“La Reina del Pacífico” cayó en Polanco
El antecedente más temprano entre los grandes capos vistos en la capital es el de Sandra Ávila Beltrán, “La Reina del Pacífico”, operadora de relaciones públicas del Cártel de Sinaloa, detenida en 2007 cuando salía de una estética en Polanco.
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Con ella cayó su pareja sentimental, el narcotraficante colombiano Juan Diego Espinosa Ramírez, “El Tigre”. Vivían en una residencia de San Jerónimo con identidades falsas.
Una década después, en 2017, Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, operador que ayudó a escapar a “El Chapo” Guzmán del penal de Puente Grande en 2001, fue capturado en el complejo residencial Hares, en Ejército Nacional 225, en la Nueva Anzures, a unos metros de Polanco.
El mismo año, en Santa Fe, cayó Víctor Manuel Félix Beltrán, “El Vic”, encargado de lavar dinero del trasiego de droga del grupo de “El Chapo” Guzmán, en la misma zona donde casi dos décadas después escaparía “El Ingeniero” Olivas Chaidez.
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El caso de Ovidio Guzmán
Por otro lado, se dice que Ovidio Guzmán López, “El Ratón”, vivió seis meses en la capital durante 2021, pese a que el Ejército mexicano lo consideraba un objetivo prioritario y Estados Unidos ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares por información que llevara a su arresto.
Caminaba por las colonias Roma, Condesa, Nápoles y Santa Fe, custodiado las 24 horas por guardaespaldas armados, y gastaba grandes sumas en Palacio de Hierro y en tiendas de marcas de lujo como Gucci.
Su actividad favorita era acudir cada jueves a Parque Delta, en la alcaldía Benito Juárez, donde entraba al restaurante The Cheesecake Factory para pedir un pastel y una malteada. De acuerdo con informes de la Secretaría de Marina, sicarios rivales conocían esa rutina y lo esperaron ahí el 28 de octubre de ese año para intentar asesinarlo. Tras ese episodio, Guzmán López no volvió a la capital, según la misma corporación.
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La guerra interna reactivó el refugio capitalino en 2025
Tras el arresto de “El Mayo” Zambada en julio de 2024, la disputa entre Los Chapitos y La Mayiza empujó a nuevos operadores hacia la capital.
Leobardo García Corrales, “Don Leo”, jefe de plaza en Elota, Sinaloa, llevaba refugiado en Tlalpan al menos seis meses antes de su detención, el 2 de abril de 2025, en el fraccionamiento Jardines en la Montaña, con una recompensa de hasta 4 millones de dólares ofrecida por la DEA.
Anabel Hernández documentó también en su podcast Narcosistema que familiares de Iván y Alfredo Guzmán Salazar, de Zambada Sicairos y del clan Limón Sánchez, de La Mayiza, hallaron refugio en alcaldías del sur de la ciudad. “La capital mexicana se ha convertido en el santuario donde miembros del Cártel de Sinaloa y familiares de los capos se refugian porque ahí encuentran impunidad”, señaló.
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El mismo periodo registró otros episodios. Joel “N”, “La Morsa”, operador de Aureliano Guzmán Loera, cayó el 28 de enero de 2025 en la capital. Días después, el 29 de enero, fuerzas federales detuvieron a Joel Medina Miyakazi, también vinculado al Cártel de Sinaloa, en otro operativo en la ciudad.
José Olivas Chaidez, “El Ingeniero”, evadió un intento de captura el 29 de marzo de 2025 en el hotel The Westin Santa Fe, cuando sus escoltas desarmaron a los agentes durante una fiesta de XV años. Rodolfo López Arellano, “El Cabo 30”, fue asesinado el 2 de abril de ese año en Topilejo, Tlalpan.
En abril de 2025, un operativo conjunto de autoridades federales y de la Ciudad de México derivó en la detención de Joel Alfonso “N”, “El Gangoso”, presunto líder de una célula vinculada al Cártel de Sinaloa, en la alcaldía Azcapotzalco.
El patrón de violencia también llegó a zonas de alto perfil. Óscar Noé Medina González, “El Panu”, jefe de seguridad de Los Chapitos, fue asesinado el 21 de diciembre de 2025 en el restaurante Luaú, en la Zona Rosa, mientras cenaba con su familia. Un sicario le disparó al menos 12 veces y escapó en motocicleta, bajo un patrón de ejecución similar al de “El Cabo 30” en Tlalpan.
El Mayito Flaco: de Baja California a Durango antes de llegar a la capital
La ficha actualizada de la DEA, difundida un día después del anuncio del Departamento del Tesoro para sancionar 21 personas y 25 empresas ligadas con La Mayiza.
La DEA modificó también los datos físicos de Zambada Sicairos: ahora le atribuye 1.80 metros de estatura y 81.64 kilogramos de peso, frente a los 1.75 metros registrados en junio de 2023. La agencia lo mantiene como fugitivo acusado de conspiración para distribuir sustancias controladas desde 2022, con actividad documentada en Asia, Canadá, Estados Unidos y Sudamérica entre 2005 y 2014.
Zambada Sicairos nació en Anaheim, California, en 1982, y tiene doble nacionalidad mexicana y estadounidense, según precisó el Departamento del Tesoro al sancionarlo. El Gobierno estadounidense lo identifica como jefe de Los Mayos desde la detención de su padre en julio de 2024 y lo responsabiliza de narcotráfico, homicidio, extorsión, corrupción y secuestro al frente de esa facción.
Anabel Hernández documentó que, desde agosto de 2024, “Mayito Flaco” no se encuentra en Sinaloa. Primero se trasladó a Baja California, donde se habría refugiado bajo la protección de los hermanos Alfonso y René Arzate García, jefes de plaza del cártel en Tijuana. Desde diciembre de 2024, según la misma periodista, habría permanecido escondido en Durango, resguardado por los hermanos Cabrera Sarabia, antes de que la DEA ubicara su paradero más reciente en la Ciudad de México.
El nombre de Zambada Sicairos apareció por primera vez en una acusación de fiscales de San Diego en enero de 2015, junto al de su padre, su hermano Ismael Zambada Imperial y el de Iván Archivaldo Guzmán Salazar. Desde entonces enfrenta un proceso abierto en el Distrito Sur de California, mientras su padre fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional el 20 de julio de 2026 por un tribunal federal de Nueva York, tras declararse culpable en agosto de 2025.
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