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Zezé Figueroa Ramos nos habla de “Sardinas”, la obra de teatro sobre migración que va más allá de la palabra

Con máscaras y un apartado visual particular, el dramaturgo cuenta una historia necesaria en nuestros tiempos

(Cortesía)

“Sardinas” es un viaje onírico que retrata la migración sin usar una sola palabra, a través de teatro físico, máscaras y objetos. La obra de la compañía Casa Gris, con dramaturgia y dirección de Zezé Figueroa Ramos, se presenta los días 24, 25 y 27 de septiembre en el Teatro Benito Juárez de la Ciudad de México.

Tres personajes emprenden una travesía interminable en busca de un sitio donde descansar. En ese recorrido, la realidad se funde con la fantasía para construir un universo en el que la migración deja de ser solo un fenómeno humano y se convierte en un impulso compartido por distintas especies de la naturaleza, según el boletín de prensa de la puesta en escena.

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La pieza fue seleccionada para formar parte de la programación de la 46 Muestra Nacional de Teatro en Querétaro 2026, antes de su temporada capitalina.

Un gran viaje sin diálogos que atraviesa a tres personajes

(Cortesía)

En entrevista con Infobae México, Zezé Figueroa Ramos define la obra como “un gran viaje, un gran sueño, una aventura que no termina”. Sostiene que “‘Sardinas’ nos habla en torno a los padecimientos que viven hasta cierto punto los migrantes, puesto en una perspectiva onírica. Vamos a ver atravesar a estos tres personajes por situaciones fantásticas”.

La ausencia de texto no fue una decisión menor. “Ha sido complicado en muchos sentidos el crear esta obra sin uso de la voz, sin diálogos como tal, porque desde un inicio la dramaturgia no está pensada como en desarrollar una historia, sino más bien está planteada para generar imágenes”, señala el director. Agrega que esto “es algo muy importante dentro de este tipo de teatro que estamos comenzando a hacer, al menos yo como director”.

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Sin diálogos, la construcción de atmósferas recae en otros elementos. “Al no tener un texto que aprenderse qué decir, creo que tanto el silencio como el sonido que emana la misma obra es lo que genera las atmósferas y es lo que genera una posible empatía con lo que está sucediendo con estos tres personajes”, explica Zezé Figueroa Ramos, quien participa además como actor, músico y compositor de la pieza. Describe el proceso como “una situación bastante compleja en muchos sentidos. Muy compleja y muy enriquecedora a nivel de proceso creativo, no solo como director, sino también como actor, como músico, como compositor”.

¿Por qué la migración es un tema inevitable para México?

(Cortesía)

Para el director, hablar de la migración “no solamente de este hecho social es algo inevitablemente actual. Siempre lo ha sido”. Considera que nombrarla desde un punto de vista alejado de la realidad y de las noticias, pero dentro de la poética de la obra, “nos hace recordar que nosotros como mexicanos estamos atravesados por la migración”.

En una reflexión que dice haber tenido después de realizar el proceso de montaje, Zezé Figueroa Ramos afirma que “es inevitable pensar en que cualquier persona de este país tenemos como antecedentes o como acercamiento a la migración nuestros familiares, nuestros tíos, nuestros amigos”. Añade que “muchas personas dentro de nuestro núcleo en el que nos desarrollamos han migrado” y que es inevitable “saber de alguien o a conocer a alguien que tuvo la necesidad de irse a otro lugar a buscar una vida mejor, a tener una vida más digna también de donde provienen”.

El director sitúa esta urgencia en el presente. “Estos últimos dos años han sido brutales respecto a las condiciones de las personas que se encuentran en tránsito y que por suerte están a punto de llegar y se les regresa, o las mismas personas que se encuentran en Estados Unidos con el ICE o ahora mismo en España, en Ceuta, en la ciudad que está al norte de Marruecos”, relata. “Hay muchas cosas que son necesarias seguir nombrando. Y son necesarias porque creo que todos tenemos la posibilidad dentro de nosotros mismos y de nuestras circunstancias de volvernos migrantes”, agrega.

Zezé Figueroa Ramos habla también desde su propia biografía. “Al menos en mi caso, yo tuve que migrar de la ciudad de Oaxaca, yo soy originario de Oaxaca, para la Ciudad de México y poder estudiar la carrera de actuación, de teatro”, cuenta. “A pesar de tener esta posibilidad de viajar, de migrar con apoyo económico por parte de mis familiares, de mi abuelita, de mi mamá, de mi papá, pues también me las vi un poco duras”, relata.

“Entonces, a mí me resuena mucho este tema. Y creo que a muchas personas también”, asegura.

El aparto estético de “Sardinas”

(Cortesía)

Zezé Figueroa Ramos evita la literalidad en la puesta en escena. “Yo nunca he intentado, en este sentido, evocar una noticia como tal. Que se vea: ‘Ah, claramente aquí se los están llevando, los detuvieron, están en un vagón encerrados’. No busco la literalidad dentro de la puesta, sino más bien generar un espectáculo fantástico a partir de la travesía del ser migrante, un ser migrante por el mundo”, explica.

El director aclara que la obra no apunta a una ruta migratoria en particular. “Tampoco específicamente hablando de la migración a Estados Unidos o la migración de África a Europa o cualquier otro tipo de migración, sino más bien el hecho como tal de atravesar parte del mundo, de la Tierra, en busca de una vida más digna”.

Esta decisión estética tiene un propósito concreto. “Creo que justo estos elementos que lo vuelven algo fantástico, también lo vuelve hasta cierto punto, creo yo, más digerible. Porque creo que el hecho de ilustrar la realidad, de ejemplificarla como tal, genera hasta cierto punto rechazo”.

Una obra pensada para cualquier idioma, edad o nacionalidad

(Cortesía)

El uso de objetos, máscara y cuerpo “es lo más importante, porque es lo que tenemos”, afirma el director. Su objetivo es que “cualquier persona, no importando su idioma, su nacionalidad, su edad también, pueda tener una experiencia a diferentes niveles”.

Explica que “un niño podría quedarse con lo imaginativo, también tal vez de repente con algunas sensaciones que evoque la escena, pero también probablemente mucho del espectador, de los espectadores, puede ser posible que logre encontrar algo que va más allá de esta, pues entre comillas, fábula”.

Sobre el uso de las máscaras, dice que “es como una especie de alejamiento a nuestra realidad”, pensado para generar “un mundo onírico en el cual uno pueda viajar junto con estos personajes y también identificarse”. Espera que en algún momento el espectador llegue a pensar: “Bueno, yo también puedo estar en alguna circunstancia parecida en la cual tal vez también yo termine siendo un migrante”.

Idealmente, dice, le gustaría que cualquier asistente concluyera: “Bueno, creo que cualquiera de nosotros, sin importar nuestro lugar de origen o nuestro estatus económico, podríamos terminar siendo migrantes”.

“Eso es algo que, idóneamente, idílicamente me gustaría que se llevara el público”, agrega.

¿Cómo lograr que más gente vaya al teatro?

Sobre cómo lograr que más gente vaya al teatro, Zezé Figueroa Ramos admite: “Esa es una pregunta que yo siempre o constantemente me hago”. Plantea que la solución pasa por “generar programas, que justo las instituciones hagan su labor también”, porque “este trabajo no es únicamente propio de la compañía, sino más bien de un gran organismo, el cual debe sostenerse”.

Ese organismo, dice, “debe generar una sinergia en la cual podamos tener todos tanto una experiencia cultural a nivel de la gente que asiste a estos eventos, así como también una remuneración por todo el trabajo que hay detrás para lograr estos proyectos”.

El director sostiene que “lamentablemente, los gobiernos, al menos los que me han tocado a mí, siempre han ido reduciendo la parte cultural. La parte del dinero que entra a las arcas de la Secretaría de Cultura y que de pronto hay un momento en el cual no se sabe dónde está ese dinero. Al menos, por ejemplo, personalmente yo, que soy de la ciudad de Oaxaca, noto que al menos en mi estado la Secretaría de Cultura no hace nada por las artes escénicas”.

“Este año, después de no sé cuántos años del gobierno que ha existido el gobierno del estado de Oaxaca, y digo el gobierno con el que yo he crecido, hasta este año, a mis 32 años, dieron por primera vez una convocatoria para realizar una muestra estatal de teatro. Y estatal entre comillas, porque digo, faltan muchos proyectos”, relata. Señala también que “no hay una escuela para profesionalizar a los artistas escénicos”, razón por la que tuvo que trasladarse a la Ciudad de México.

Figueroa Ramos precisa que “el arte escénico no tiene que ver solo con nosotros, sino más bien también cómo debería de existir este apoyo más claro y tal vez menos burocrático por parte de las instituciones”. Reconoce que “estos últimos dos años han habido algunas convocatorias que han sido bastante interesantes, creo yo, a nivel de movilización y de programa, no solo a nivel federal, como Escenarios Sí Cultura, como la convocatoria de teatro en espacios independientes y varias cosas más, pero no es suficiente”. Concluye: “no es suficiente para la cantidad de personas que somos y tampoco para el tamaño de país que somos. A pesar de poder, bueno, no tenemos una movilidad, la verdad, idónea, pero pues sí debería de haber una estructura más sólida, yo creo, a nivel institucional para promover los eventos culturales, al menos en todas las áreas posibles”.

Fechas, horarios y sede de la temporada en el Teatro Benito Juárez

“Sardinas” se presenta los días 24, 25 y 27 de septiembre en el Teatro Benito Juárez, ubicado en Villalongín 15, colonia Cuauhtémoc. Las funciones de jueves y viernes son a las 20:00 horas, mientras que la del domingo inicia a las 18:00 horas.

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