El Simulacro Nacional 2026 ya pasó, pero la preparación ante un sismo no termina cuando concluye el ejercicio. En México, donde los movimientos telúricos forman parte de los riesgos naturales que pueden presentarse, conocer qué hacer cuando suena la alerta sísmica puede marcar una diferencia en una emergencia real.
La experiencia del 19 de septiembre permitió poner a prueba protocolos de evacuación y respuesta en distintos espacios. Sin embargo, un simulacro tiene una característica fundamental: las personas saben que se trata de un ejercicio. Un sismo real puede ocurrir en cualquier momento y obliga a tomar decisiones en cuestión de segundos.
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Por ello, más allá de recordar la fecha del simulacro, resulta útil tener presente qué hacer si la próxima vez que suene la alerta sísmica no se trata de una prueba.
¿Qué hacer cuando suena la alerta sísmica?
La alerta sísmica está diseñada para proporcionar un margen de tiempo antes de que las ondas sísmicas más intensas alcancen determinadas zonas. No se trata de un sistema que pueda predecir terremotos: funciona a partir de la detección de un movimiento sísmico mediante sensores y genera un aviso cuando se cumplen determinados criterios.
Cuando se activa una alerta por un evento real, la recomendación es actuar de inmediato y conservar la calma. No es conveniente esperar a sentir el movimiento para comenzar a tomar medidas de protección.
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En una vivienda, oficina, escuela o establecimiento, las personas deben dirigirse a las zonas previamente identificadas como de menor riesgo, alejándose de ventanas, cristales, objetos que puedan caer y elementos que puedan desprenderse.
Si existe un protocolo de evacuación establecido para el inmueble, debe seguirse de acuerdo con las condiciones del lugar. En edificios, además, no deben utilizarse los elevadores durante una emergencia sísmica.
La preparación previa es fundamental: conocer las rutas de evacuación, identificar los puntos de reunión y participar en los ejercicios de protección civil permite que las acciones sean más rápidas cuando ocurre una emergencia verdadera.
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¿Qué hacer durante un temblor?
Las acciones dependen también del sitio donde sorprenda el movimiento.
Si una persona se encuentra dentro de un inmueble, debe permanecer en una zona segura y mantenerse alejada de ventanas y objetos que puedan caer. En caso de encontrarse en la vía pública, es necesario apartarse de edificios, postes, cables eléctricos y otros elementos que pudieran desprenderse.
Quienes se encuentren en un automóvil deben detenerse en un lugar seguro, siempre que las condiciones lo permitan, y mantenerse alejados de estructuras que puedan representar un peligro.
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Una de las recomendaciones más importantes es no correr de manera desordenada. Durante un sismo, las caídas, los golpes y la acumulación de personas en salidas pueden generar riesgos adicionales.
¿Qué revisar después de un sismo?
Cuando termina el movimiento, la emergencia no necesariamente ha concluido. Las autoridades recomiendan mantener la atención ante posibles réplicas y revisar las condiciones del lugar antes de continuar con las actividades normales.
En una vivienda o edificio deben observarse posibles daños en muros, columnas, trabes, escaleras, fachadas y otros elementos de la construcción.
También es importante verificar si existen fugas de gas, daños en instalaciones eléctricas, incendios, desprendimientos u objetos que hayan quedado en una posición inestable.
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La presencia de grietas merece atención, pero no significa automáticamente que un inmueble esté en riesgo de colapso. Para determinar la gravedad de un daño es necesario considerar aspectos como su ubicación, características y si afecta elementos estructurales.
En particular, los agrietamientos diagonales en elementos estructurales, como muros o columnas, requieren una valoración especializada.
¿Cuándo es peligroso regresar a un inmueble?
Después de un sismo, no se debe ingresar nuevamente a un inmueble que presente daños visibles importantes o afectaciones estructurales sin que haya sido revisado por personal competente.
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El hecho de que un edificio permanezca en pie no significa que no pueda tener daños que representen un riesgo. Por ello, ante señales de afectación estructural, la recomendación es mantenerse fuera del inmueble y solicitar una evaluación.
También debe evitarse permanecer cerca de fachadas, balcones, muros u otros elementos que pudieran desprenderse durante una réplica.
La alerta sísmica no predice un terremoto
Uno de los conceptos que conviene tener claro después del simulacro es que la alerta sísmica no predice los sismos.
El sistema funciona mediante sensores que detectan el movimiento de la tierra y, cuando se cumplen determinados parámetros, envía el alertamiento a las zonas que cuentan con cobertura. El tiempo disponible antes de que llegue el movimiento depende de factores como la ubicación y características del sismo.
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Por eso, escuchar la alerta debe llevar a una acción inmediata, pero no debe interpretarse como una predicción de que ocurrirá un terremoto en un momento determinado.
La preparación continúa después del simulacro
El ejercicio del 19 de septiembre de 2026 permitió recordar que la prevención comienza antes de una emergencia. Tener preparado un plan familiar de protección civil, identificar las zonas de menor riesgo, conocer las rutas de evacuación y establecer un punto de reunión son medidas que pueden aplicarse todos los días.
La diferencia entre un simulacro y un sismo real está, entre otras cosas, en que durante el ejercicio existe la certeza de que se trata de una práctica. En una emergencia verdadera, en cambio, la alerta puede ser el primer aviso de que es necesario actuar.
Por ello, la próxima vez que suene la alerta sísmica, la pregunta no debería ser si se trata de otro simulacro, sino si ya se sabe exactamente qué hacer.
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