Diego, joven oaxaqueño de origen zapoteco, fue seleccionado por la agencia Talento Espina para trabajar como modelo después de que un video suyo se viralizó en TikTok, donde mostró su vida comunitaria y el vínculo que mantiene con su abuela, su casa y la cotidianidad de vivir en un pueblo rodeado de animales en libertad para autoconsumo y actividades del día a día, mostrando un profundo respeto y cariño a nuestras raíces prehispánicas de las culturas originarias.
El joven nació en una pequeña comunidad zapoteca de Oaxaca y creció ligado a sus raíces indígenas. Esa identidad apareció en los contenidos que difundió en TikTok e Instagram, plataformas desde las que compartió escenas cotidianas, su estilo y algunas prendas que modeló.
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Un video publicado en su cuenta de TikTok llamó la atención de la agencia por el carisma, la presencia y el orgullo con que Diego mostró su origen. En las imágenes, su abuela lo ayudó a peinar su larga cabellera mientras ambos convivían en su comunidad.
El contenido generó mensajes de apoyo de usuarios que relacionaron su incorporación al modelaje con una mayor presencia de pueblos originarios en la moda. Diego resumió esa relación con su lugar de origen en una frase difundida en redes: “Tocó ser modelo Oaxaqueño, podré salir del pueblo pero el pueblo no sale de mí”.
Diego se integró a una agencia creada en Oaxaca
Talento Espina fue fundada el 9 de septiembre de 2020 por Pompi García y Enrique Leyva como una agencia enfocada en representar a hombres y mujeres del sur de México. El proyecto buscó ampliar los perfiles presentes en campañas de publicidad y en la industria de la moda, dominada durante años por modelos asociados con estándares ajenos a buena parte del país.
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García explicó que la publicidad y los medios habían mostrado durante años “estereotipos y estándares de belleza que no se asocian para nada con nuestro contexto y eso a la larga nos genera inseguridades”. La agencia concentró su búsqueda de talento en el sur, una región que sus fundadores consideraron poco representada frente a los perfiles mestizos vinculados con el norte del país.
Leyva señaló a la revista Elle que Talento Espina quería “luchar por la representación de hombres y mujeres del sur de México, con todo el talento y ganas de triunfar pero sin esos estándares absurdos que han regido al sistema de la moda”. La firma reunió modelos de Oaxaca, Tabasco y el Istmo de Tehuantepec.
Entre los rostros que representó estuvieron Karen Vega, Sandra Manuel y Cristian Zárate, originarios de Oaxaca; Brid Collado, de Tabasco; Constanza Zamora, de la costa oaxaqueña, y Axayacatl Cruz, del Istmo de Tehuantepec. La agencia también planteó extender su búsqueda a otras ciudades del sur y colaborar con fotógrafos, maquillistas y otros integrantes de las producciones.
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La fotógrafa Regina Bucio, originaria de Villahermosa, Tabasco, realizó la primera producción de Espina fuera de Oaxaca después de conocer el proyecto en Instagram. Bucio relató que se identificó con Brid Collado y que decidieron hacer una sesión en Tabasco para recorrer sus calles y mostrar los colores del estado desde otra perspectiva.
Collado consideró que la presencia de mujeres morenas y del sur mexicano en la moda modificó cánones que durante mucho tiempo impusieron metas inalcanzables. “La piel morena estaba completamente ausente en el mundo de la moda, pero hoy estamos demostrando que, en el sureste, además de paisajes majestuosos y riqueza cultural, hay talento”, afirmó la modelo.
Los pueblos zapotecos conservan presencia en Oaxaca
La historia de Diego se difundió con referencias a su pertenencia zapoteca, un pueblo cuyos herederos habitaron principalmente Oaxaca y también estuvieron presentes en Guerrero, Puebla y Veracruz. El mayor número de integrantes de esta cultura se concentró en territorio oaxaqueño, como ocurrió desde tiempos antiguos.
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Los zapotecos se establecieron en los Valles Centrales y en las sierras cercanas de Oaxaca desde hace al menos 3,400 años. Entre los siglos XIV y XV antes de Cristo ocurrió un primer desarrollo urbano de relevancia en San José Mogote, mientras que Monte Albán se convirtió después en el centro de un Estado zapoteca que dominó gran parte del actual territorio oaxaqueño.
Monte Albán fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica y funcionó como centro ceremonial en lo alto de un cerro. La cultura zapoteca se desarrolló entre 500 antes de Cristo y 950 después de Cristo, durante el horizonte Preclásico, y dejó construcciones, tumbas, espacios para el juego de pelota, piezas de orfebrería y vestigios de escritura jeroglífica.
Los pueblos zapotecos cultivaron maíz, chile, frijol, calabaza y cacao, además de destacar como tejedores y alfareros. Sus urnas funerarias eran vasijas de barro colocadas en tumbas, mientras que Monte Albán fue abandonada entre los años 700 y 800 d. C., en un periodo en que también dejaron de habitarse varias grandes ciudades mesoamericanas.
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