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Volver a donde todo comenzó

Historias de familias que han compartido generaciones alrededor del golf, de amigos que se reúnen año tras año y de una comunidad que entiende que un torneo es mucho más que jugarlo

Hay un dato que pocas personas conocen de mí: en mi pasaporte aparece Saltillo, Coahuila, como mi lugar de nacimiento.

Quizá por eso, cada vez que regreso a esta ciudad hay algo diferente. Volver a Saltillo, la ciudad donde nació mi papá y donde también comenzaron algunas de mis propias historias, siempre representa una mezcla de nostalgia y alegría. Es regresar a un lugar que, de alguna manera, también forma parte de mí.

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Esta semana tuve la oportunidad de estar presente en el Torneo Anual del Club Campestre de Saltillo, que celebró su edición número 71. Lo hice desde otra perspectiva: como parte de la cobertura para Golf Channel Latin America.

Conforme fueron pasando los días, la cobertura se convirtió también en un viaje personal. Porque pocas cosas se sienten tan especiales como caminar por un club, saludar a personas que conocieron a tu familia y escuchar buenos recuerdos de quienes estuvieron cerca de ella.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Hay algo profundamente emotivo en descubrir que, aunque el tiempo pase, las historias permanecen. Y eso fue precisamente lo que encontré en el Campestre de Saltillo: historias.

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Historias de familias que han compartido generaciones alrededor del golf, de amigos que se reúnen año tras año y de una comunidad que entiende que un torneo es mucho más que jugarlo.

Fueron 592 participantes los que formaron parte de esta edición, pero detrás de esa cifra hay cientos de historias, amistades y momentos que explican por qué un torneo puede convertirse en una tradición tan importante para una comunidad.

El Club Campestre de Saltillo nació en 1951, impulsado por un grupo de visionarios golfistas, y con el paso de los años se convirtió en una institución que hoy reúne a miles de socios y sus familias. Esa es la mejor manera de entender sus 71 ediciones: las tradiciones no se conservan, se hacen cada vez más grandes.

Para mí, esta visita dejó algo todavía más importante que una cobertura de golf. Me recordó que saber de dónde venimos también es una forma de entender hacia dónde vamos. Y qué bonito es que, a veces, el golf nos lleve de regreso a casa.

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