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El impacto de las remesas en México y los riesgos de la dependencia

Estos ingresos también permiten a muchos mexicanos y mexicanas invertir en la educación de sus hijos

Remesas en México. (Foto: Agencia Andina)

Las remesas enviadas por mexicanos en el extranjero han adquirido un papel decisivo en la economía de miles de hogares en el país. Cada año, estos recursos marcan la diferencia en la vida de quienes dependen de ellos para cubrir necesidades básicas, fomentar el consumo local y mejorar su calidad de vida. Más allá de su impacto inmediato, crean una red de apoyo que influye directamente en la educación, el emprendimiento y el bienestar de las familias.

Según datos de la Financiera para el Bienestar (FINABIEN), en 2025 México recibió más de 61 mil millones de dólares en remesas, y alrededor de 1.8 millones de personas dependen de forma directa de estos fondos. Esta cantidad récord expone la relevancia de dichos recursos en la estructura familiar, así como su capacidad para dinamizar el gasto en múltiples comunidades del país.

La Dra. Carla Pederzini, especialista del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, resaltó que estos ingresos no solo ayudan a cubrir gastos inmediatos, sino que también permiten a muchos mexicanos y mexicanas invertir en la educación de sus hijos. El acceso a útiles escolares, uniformes o incluso estudios universitarios se ve facilitado, lo que puede traducirse en mejores oportunidades profesionales a largo plazo.

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Un mapa de México detalla el impacto de 61 mil millones de dólares en remesas recibidas en 2025, que impulsan el consumo, la educación y el desarrollo en hogares y comunidades. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Remesas y sus desafíos en la sociedad mexicana

El flujo constante de remesas se convierte rápidamente en gasto dentro de las comunidades receptoras. Los recursos enviados desde el extranjero se transforman en compras en tiendas, pagos en mercados, adquisición de medicamentos y contratación de servicios. Este ciclo de consumo contribuye a la supervivencia de pequeños negocios y representa una de las fuentes principales de circulación monetaria en municipios que dependen de estos ingresos.

Algunas familias deciden destinar parte de los fondos a remodelar sus viviendas, comprar herramientas para el trabajo o emprender pequeños comercios, generando ingresos adicionales y fortaleciendo así su patrimonio. Sin embargo, la especialista advirtió que esta dependencia conlleva riesgos, ya que el dinero enviado está sujeto a factores externos como la economía estadounidense, el empleo de los migrantes o cambios en las políticas migratorias. Ante cualquier alteración, los hogares mexicanos pueden ver reducido este apoyo.

Asimismo, la experta enfatizó que las remesas deben asumirse como un complemento, no como la base para el desarrollo nacional. El verdadero crecimiento económico requiere empleos dignos, mayor inversión y oportunidades que eviten la migración forzada. Aun así, el esfuerzo de los migrantes sigue siendo un motor fundamental que mejora la vida de millones y dinamiza las economías regionales en México.

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