Ante la notoriedad del Pato Merlín, una peculiar mascota que ganó popularidad durante el Mundial 2026, surgió la necesidad de regular la venta de esta especie para evitar irregularidades, por ello, la diputada Luisa Fernanda Ledesma Alpízar hizo un llamado ante la Comisión Permanente del Congreso de la Ciudad de México a las autoridades de la Ciudad de México para atender esta situación.
La popularidad del Pato Merlin impulsó una tendencia de compra y adopción de estos animales, ante ello, la legisladora de Movimiento Ciudadano realizó una petición formal dirigida a la Agencia de Atención Animal de la Ciudad de México (AGATAN), la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA), la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), así como a las 16 alcaldías, con el objetivo de frenar la comercialización irregular de seres sintientes que suele intensificarse cuando una mascota se vuelve viral.
En ese sentido, Ledesma Alpízar advirtió que este fenómeno no es nuevo: cuando un animal obtiene visibilidad mediática, suele incrementarse su demanda, seguido por un repunte en abandono y maltrato debido a la falta de información sobre su correcto cuidado. Este es uno de los principales posicionamientos de organizaciones ambientalistas, quienes buscan evitar este fenómeno.
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El documento, remitido a la Comisión de Bienestar Animal, reclama acciones de prevención, orientación y vigilancia para contener la adquisición impulsiva de animales vivos. Señala antecedentes como el aumento en la demanda de peces payaso tras el estreno de la película animada “Nemo”, o el caso de los dálmatas, cuya compra creció después de la difusión de “101 Dálmatas”, para luego registrar un alza en abandonos.
La legisladora insistió en que la intención no es criminalizar a quienes actúan con responsabilidad, sino evitar que la fama de un ejemplar derive en comercio informal, adopciones irresponsables y maltrato animal.
“A raíz de este fenómeno mediático, diversos medios de comunicación han documentado que en mercados de la Ciudad de México ya se ofrecen patos haciendo referencia a ‘Merlín’, lo cual ha generado preocupación entre personas defensoras de animales y especialistas, ante la posibilidad de que aumente la venta de patos”, puntualizó la legisladora.
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Los riesgos de adoptar patos sin información adecuada
Adoptar un pato implica un compromiso que suele subestimarse, pues muchas veces las personas no tienen la suficiente información sobre los cuidados que estas especies requieren: los patos pueden vivir más de diez años y requieren atención especializada, inversión económica y supervisión veterinaria constante.
De acuerdo a Óscar Daniel González Santana, académico de la FES Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un pato doméstico no es apto para cualquier hogar, pues necesita espacio para moverse, acceso permanente a agua limpia para nadar y alimentarse, y una dieta controlada, basada en pastos hidropónicos, frutas, verduras y proteínas naturales.
Diferenciar entre patos domésticos y silvestres es fundamental. Los silvestres, muchas veces capturados de manera ilegal, presentan necesidades ambientales imposibles de cubrir en cautiverio y pueden sufrir graves daños. Además, la alimentación inadecuada genera problemas metabólicos y enfermedades. La convivencia con otros animales de compañía también representa un riesgo, ya que instintos depredadores pueden poner en peligro la vida del pato.
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La adquisición impulsiva de animales de moda ha sido bautizada como el “síndrome de Nemo”, un fenómeno que provoca liberaciones irresponsables y muerte prematura de animales cuando las familias no pueden atender sus necesidades. Estos actos generan desequilibrios ecológicos, ya que los patos liberados pueden mezclarse con especies silvestres y alterar los ecosistemas urbanos.
En ese contexto, la propuesta de la emecista Ledesma Alpízar exige la coordinación de las autoridades para reforzar la supervisión en mercados y puntos de venta, así como implementar campañas de información que adviertan sobre la responsabilidad que implica integrar a un pato a la familia. Esto incluye la difusión de requisitos mínimos para su bienestar y la promoción de la adopción informada en lugar de la compra impulsiva.