Frente a una temporada que ya duplicó el récord histórico de sargazo en el Caribe mexicano, el gobierno federal se prepara para presentar, el próximo 30 de julio, una estrategia que combina dos objetivos: contener la macroalga antes de que llegue a las playas y, al mismo tiempo, convertirla en un activo industrial.
Una flota naval contra el sargazo
La Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Turismo (Sectur), junto con el gobierno de Quintana Roo y el sector privado, encabezarán el plan.
La Semar ya opera una flota sargacera integrada por:
- El buque oceánico ARM “Natans”
- 11 buques costeros especializados
- Una sargacera anfibia
- 18 embarcaciones menores, dos lanchones y cuatro drones
Además, se han instalado más de 9 mil metros de barreras de contención frente a zonas hoteleras, y hasta el 14 de julio se habían recolectado más de 79 mil 900 toneladas de sargazo en el litoral mexicano. La inversión acumulada, según el gobierno estatal, supera los 700 millones de pesos entre recursos federales y estatales.
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El sargazo, de problema ambiental a materia prima
El giro más llamativo de la estrategia es normativo: desde agosto de 2025, el sargazo fue incorporado a la Carta Nacional Pesquera como “recurso pesquero con potencial de desarrollo”, lo que abre la puerta a su uso comercial en fertilizantes, biocombustibles, biomateriales, bioplásticos y textiles.
A esto se suma el reciente Fondo de Capital Ambiental para México, presentado el 21 de julio con participación de Semarnat, la Secretaría de Hacienda y el banco CAF, que podría canalizar recursos hacia la estrategia contra el arribazón en el Caribe mexicano.
Científicos: contener sí, pero con un plan integral
Especialistas consultados coinciden en que extraer sargazo en altamar no basta. Rosa Elisa Rodríguez Martínez, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, explicó que la cantidad recolectable en barco es mínima frente al volumen presente en el océano, y recordó que un estudio previo estimó en un millón de dólares el costo anual de limpiar un solo kilómetro de costa.
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Según la especialista, la clave está en instalar barreras cercanas a la costa —capaces de contener hasta 90% del sargazo— combinadas con monitoreo satelital y una política pública coordinada entre los tres niveles de gobierno.
Una temporada sin precedentes
Los números respaldan la urgencia: el Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida reportó que en junio de 2026 el sargazo casi duplicó su récord histórico, con cinco millones de toneladas métricas. Conabio, por su parte, calculó 34.8 millones de toneladas húmedas en el Caribe durante mayo, la cifra más alta desde que inició el monitoreo satelital en 2010.
Con la temporada alta prevista para julio-agosto, empresarios y habitantes de la región esperan que la estrategia federal, más allá de la contención, logre finalmente convertir un problema recurrente en una oportunidad económica sostenible.
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