La célula criminal Jalipa, vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación, operaba en el puerto de Manzanillo como uno de los grupos con mayor responsabilidad en los hechos de violencia registrados en Colima. Su desmantelamiento, confirmado la noche del 7 de julio de 2026, implicó la detención de seis presuntos integrantes y el decomiso de armamento de alto calibre en dos intervenciones simultáneas.
La Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad de Colima atribuyó a este grupo una parte significativa de los hechos violentos registrados en la entidad. Las fuerzas de seguridad consideran que la desarticulación de Jalipa representa un debilitamiento directo a la capacidad operativa del CJNG en la región portuaria.
Los informes oficiales señalan que cada uno de los detenidos desempeñaba funciones como sicario dentro de la estructura del cártel. Las autoridades investigan su posible participación en diversos delitos y mantienen abiertas las diligencias para determinar el alcance real de sus operaciones en Colima.
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El proceso legal para los seis capturados continúa en marcha, bajo la presunción de inocencia y conforme a las disposiciones del Código Nacional de Procedimientos Penales. Las instituciones estatales subrayan que el combate a la delincuencia organizada en Colima seguirá como prioridad en la agenda de seguridad.
Los perfiles detrás de la célula Jalipa
Los seis detenidos durante el operativo contra el grupo criminal fueron identificados por las autoridades como presuntos sicarios activos dentro de la estructura del CJNG en Manzanillo. Entre ellos figuran hombres y una mujer jóvenes, con edades que van de los 19 a los 38 años, provenientes tanto de Colima como de Guadalajara.
En la primera intervención, la Policía Estatal Preventiva capturó a Pedro “N”, de 38 años, y a Diego “N”, de 29, quienes fueron puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado por su presunta implicación en tentativa de homicidio y violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. Ambos portaban armas cortas que quedaron como prueba en la investigación.
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La segunda acción permitió arrestar a Carlos Alberto “N”, de 22 años; Efrén Alejandro “N”, de 20; Aylín Viridiana “N”, de 19; y Jesús Osvaldo “N”, de 22. Según las indagatorias, todos ellos tenían funciones operativas dentro de la célula, en especial labores de sicariato y vigilancia para el cártel en la zona portuaria.
Las autoridades subrayan que la célula Jalipa funcionaba como un brazo operativo esencial del CJNG en Manzanillo, encargándose de ejecutar actos violentos y resguardar cargamentos ilícitos. A pesar de estas detenciones, las investigaciones siguen su curso para identificar si existen más integrantes en libertad o conexiones con otras redes criminales en la región.
Qué sigue tras el desmantelamiento
La Marina, la Policía Estatal, la FGR y la FGE indicaron que continuarán con las acciones de combate a la delincuencia en Colima. El comunicado oficial describe el resultado como un golpe directo a la estructura del CJNG en la zona portuaria.
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Manzanillo es uno de los puertos de mayor actividad comercial del país, lo que lo convierte en un punto estratégico para el crimen organizado. El control de esa plaza representa para los cárteles una vía de acceso a rutas de tráfico y distribución.
Ante la presencia de estructuras criminales en zonas urbanas y portuarias, Colima se ha posicionado como uno de los estados con mayor presencia del CJNG en México. Su ubicación geográfica, con salida al Pacífico a través de Manzanillo, lo convierte en un territorio de alto valor estratégico para el cartel.
La entidad ha registrado de forma recurrente índices elevados de violencia vinculados a disputas por el control de plazas entre grupos del crimen organizado. La desarticulación de células como Jalipa forma parte de la estrategia de las instituciones de seguridad para reducir esa presión sobre la población civil.
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