La Ciudad de México alberga cinco zonas arqueológicas dentro de sus límites que pueden visitarse en transporte público, la mayoría sin costo, durante las vacaciones de verano.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) administra estos sitios, distribuidos en distintas alcaldías, desde el Centro Histórico hasta Iztapalapa y Tlalpan. Cuatro de los cinco recintos tienen entrada libre; solo uno cobra acceso.
Templo Mayor, en el corazón de Tenochtitlan
El Templo Mayor es el punto de partida obligado. Ubicado en la calle Guatemala 60, en el Centro Histórico de la alcaldía Cuauhtémoc, fue el centro religioso y político de los mexicas: un complejo dedicado a Tláloc y Huitzilopochtli que hoy conserva el altar tzompantli y la Casa de las Águilas.
PUBLICIDAD
El acceso es en Metro Zócalo. Abre de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas, con un cobro de $70 pesos.
Tlatelolco, el mercado más grande del mundo prehispánico
A unos minutos en Metro desde el Centro Histórico, Tlatelolco fue el señorío gemelo de Tenochtitlan y el centro comercial más relevante del México antiguo. Su nombre en náhuatl refiere a “montículo de arena” o “punto arenoso”.
El sitio ofrece vestigios en su lugar original y un museo de sitio. Dentro de la Plaza Tlatelolco opera además una ventana arqueológica de 361 metros cuadrados que expone un templo dedicado al dios Ehécatl-Quetzalcóatl, visible en el subterráneo del centro comercial.
PUBLICIDAD
La zona se localiza en Eje Central Lázaro Cárdenas, esquina con Flores Magón, alcaldía Cuauhtémoc. El acceso más cercano es el Metro Tlatelolco. Abre de lunes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Entrada libre.
Cuicuilco, la ciudad más antigua de la cuenca
Al sur de la capital, en la alcaldía Tlalpan, Cuicuilco es uno de los asentamientos más tempranos de la Cuenca de México, con una cronología que se remonta a 2100 a.C. Su nombre significa “lugar donde se hacen cantos y danzas”.
El área de visita se concentra en el Gran Basamento Circular, donde se han hallado representaciones del Dios Viejo del Fuego. Investigaciones del INAH sugieren que el sitio pudo haber albergado los primeros indicios de un calendario basado en la observación del Sol.
PUBLICIDAD
La zona incluye también el montículo circular de Peña Pobre y la Pirámide de Tenantongo, en la parte alta del Bosque de Tlalpan. Se llega en Metrobús Línea 1, estación Villa Olímpica o Perisur. Abre de lunes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Entrada libre.
Cerro de la Estrella, donde se encendía el fuego del mundo
En Iztapalapa, el Cerro de la Estrella —cuyo nombre original en náhuatl es Huixachtecatl, “cerro de los huizaches”— fue el escenario de la ceremonia del Fuego Nuevo, el ritual con el que los mexicas buscaban evitar la muerte del Sol.
La ceremonia se celebraba cada 52 años. Se realizó en cuatro ocasiones: 1351, 1403, 1455 y 1507. La caída de Tenochtitlan impidió que la quinta pudiera efectuarse.
PUBLICIDAD
El acceso se localiza en la calzada Estrella, cerca de Ermita Iztapalapa y Javier Rojo Gómez. Las estaciones de Metro más cercanas son Iztapalapa y Cerro de la Estrella, ambas en Línea 8. Abre de lunes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Entrada libre.
Mixcoac, la pirámide entre colonias
En la alcaldía Benito Juárez, a un lado del Anillo Periférico, las ruinas de Mixcoac son contemporáneas de México-Tenochtitlan. El sitio estuvo dedicado a Mixcóatl, dios de la caza, y su nombre significa “lugar donde se venera a la serpiente de nube”.
El recinto ha sido investigado e intervenido de forma ininterrumpida por más de 100 años, lo que lo convierte en uno de los sitios arqueológicos urbanos con mayor continuidad de estudio en el país. Se ubica en la calle Pirámide 7, colonia San Pedro de los Pinos. El Metro más cercano es San Pedro de los Pinos. Abre de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Entrada libre.
PUBLICIDAD