El fenómeno del pato Merlín sacudió al Mundial 2026 en México y se transformó en una historia viral que traspasó fronteras.
Lo que comenzó como una anécdota local terminó en una discusión nacional sobre derechos de imagen, justicia social y el papel de las grandes organizaciones deportivas.
Ahora, la polémica crece tras el reclamo del expresidente Felipe Calderón, quien exige a la FIFA que comparta las ganancias con la familia detrás del ave más famosa del torneo.
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El sábado, Calderón utilizó la red social X para pedir públicamente a la FIFA que destine regalías o un apoyo económico a la familia del pato Merlín.
La petición surgió luego de que la cuenta oficial de FIFA World Cup 26 Mexico City presentara al ave como embajador oficial de la Ciudad de México, sede del certamen.
Calderón escribió: “Deberían darle regalías o un buen apoyo económico”, argumentando que la popularidad de Merlín no debe limitarse solo al reconocimiento público.
El pato Merlín: de la calle a símbolo del Mundial
El 11 de junio, durante la inauguración del Mundial, los asistentes y televidentes quedaron sorprendidos al ver a un pato vestido con la camiseta de la selección mexicana.
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El animal caminaba junto a Cristian, uno de los hijos de Karla Gómez, mientras ambos vendían agua y refrescos bajo la lluvia en la Ciudad de México. La imagen, rápidamente compartida en redes sociales, convirtió a Merlín en un fenómeno y símbolo del espíritu mexicano.
A partir de ese momento, la historia del pato Merlín se propagó en medios internacionales y plataformas digitales.
La cuenta oficial de la ciudad sede aseguró que “el pato Merlín llegó como un regalo y hoy ya es parte de algo mucho más grande”. La narrativa que lo rodea, según la misma fuente, representa “una historia de amor, esfuerzo y unión muy mexicana” y refleja que “el alma chilanga también tiene plumas”.
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El impacto de la viralidad fue tan grande que la presidenta Claudia Sheinbaum invitó a Merlín y a su familia a una de sus conferencias en Palacio Nacional, consolidando su estatus como símbolo de la cultura mexicana durante el torneo.
La exigencia de regalías y la protección de la familia
El reclamo de Calderón se centra en el beneficio económico generado por la imagen del pato Merlín. Según el expresidente, la FIFA, los medios y otras empresas están sacando ventaja de la popularidad del ave, mientras la familia responsable de cuidarlo continúa en condiciones vulnerables.
Calderón enfatizó que no debe permitirse que, terminado el Mundial, el joven dueño de Merlín regrese a la venta ambulante sin ninguna retribución por el éxito logrado.
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La publicación de Calderón acumuló más de 138.000 visualizaciones, reflejando el amplio interés y apoyo de la opinión pública. Por su parte, Karla Gómez, madre de Cristian y Carlos, señaló en entrevista con EFE que su familia es una “parvada”, en la que Merlín es tratado como un hijo más.
Gómez anunció que iniciará el proceso de registro de la marca Merlín con el fin de formalizar colaboraciones y proteger a su familia de posibles usos no autorizados de la imagen del pato.
La dueña del ave manifestó su inconformidad con el hecho de que empresas busquen lucrar “con el amor”, y adelantó que buscará alianzas con cooperativas mexicanas como Pascual Boing para asegurar que los beneficios lleguen directamente a quienes han convertido a Merlín en el ave más querida del Mundial.
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El caso del pato Merlín y la petición de Felipe Calderón han abierto un debate sobre la justicia y la equidad en torno a los fenómenos virales. Mientras tanto, la familia espera que la FIFA y otros actores respondan a la exigencia de compartir los frutos de la fama alcanzada gracias al singular embajador mexicano.