En la inauguración de la Central de Ciclo Combinado Manzanillo en Colima, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno proyecta que el Estado mexicano controlará hasta el 65% de la generación eléctrica nacional al cierre de su sexenio. Frente a directivos, trabajadores y medios, la mandataria defendió el fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como garantía de la soberanía energética y nacional. “Fortalecer a la CFE significa amar a México”, afirmó.
En el inicio de su participación, este sábado 13 de junio, la mandataria fue interrumpida por algunos asistentes que solicitaron su atención para realizar algunas demandas. La jefa del Ejecutivo federal mostró disposición al diálogo directo con los asistentes, comprometiéndose a escuchar inquietudes al término del evento.
Recuperación del control estatal en la generación eléctrica
Sheinbaum destacó que, tras años de avance privado en el sector, el Estado ha recuperado la mayoría en la generación de energía. “Cuando terminemos el sexenio, dependiendo de cómo se contabilice, tendríamos el 57% de la generación con 28 mil megawatts más”, sostuvo. Agregó que, considerando la inversión y el retorno de activos a la CFE, la cifra podría alcanzar “cerca del 65% de la generación en manos del Estado, en manos del pueblo de México, en manos de las y los trabajadores de Comisión Federal de Electricidad”.
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La mandataria detalló que el plan energético para el sexenio incluye “28 mil megawatts adicionales”, de los cuales un segmento relevante proviene de cinco nuevas plantas de ciclo combinado a cargo de la CFE, una de combustión interna en Baja California Sur reforzada con energía solar y esquemas de inversión mixta con financiamiento privado pero operación estatal.
Crítica al modelo neoliberal y defensa de la reforma energética
Sheinbaum hizo un repaso histórico sobre la nacionalización de la industria eléctrica en México, diferenciando el proceso vivido por la CFE respecto a la expropiación petrolera de 1938. Recordó que la nacionalización eléctrica, lograda en 1960 bajo la presidencia de López Mateos, fue posible por la “visión” de Ortiz Mena, quien compró acciones de empresas extranjeras hasta obtener la mayoría estatal.
La presidenta criticó con dureza el periodo neoliberal y la reforma energética de 2013, asegurando que esas políticas buscaron “disminuir la presencia de Comisión Federal de Electricidad en la generación eléctrica” y equiparar a la empresa pública con competidores privados. “El objetivo era quitarle su esencia de empresa pública y entonces la hacen competir en el mercado”, expuso.
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Sostuvo que, al llegar al poder en 2018, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador revirtió esta tendencia: “Cambia la ecuación cuando llega el presidente López Obrador. Se da inversión a CFE y el Estado recupera el 54% de la generación eléctrica”.
Reforma legal y prioridad de la CFE
La presidenta subrayó las reformas impulsadas con mayoría calificada en el Congreso, que permitieron modificar el marco legal del sector eléctrico. Señaló dos cambios clave: “El primero, pusimos en la Constitución que lo que genera CFE tiene prioridad en el despacho eléctrico frente a lo que generan los privados. Lo segundo, se le cambia el nombre por empresa pública”.
La presidenta enfatizó el papel fundamental de las y los trabajadores de la CFE en la transformación energética. “Sin Comisión Federal de Electricidad no habría soberanía energética y no habría soberanía nacional”, insistió. Cerró reiterando su mensaje central: “Fortalecer a CFE, lo repito, es amar a México”.
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